lunes, 22 de octubre de 2018

Sanidad revisará la atención sanitaria a las personas con sensibilidad química múltiple

De izquierda a derecha, González Ponte, Real, Zamanillo y Palomeque, durante el 
encuentro mantenido en las dependencias de la Consejería de Sanidad (Foto: 
Oficina de Comunicación)
Luisa Real se ha reunido con representantes de la Asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud con quienes ha abordado la situación actual y principales necesidades de estos pacientes

Santander - 19.10.2018

La consejera de Sanidad, Luisa Real, ha expresado hoy su compromiso con una atención sanitaria de calidad para todos los pacientes de Cantabria, con independencia de la enfermedad que padecen. Por eso, su departamento revisará la atención sanitaria a las personas con sensibilidad química múltiple, una dolencia que cursa con síntomas y signos asociadas a la exposición a sustancias químicas a concentraciones toleradas por la mayoría de la población.

Así se lo ha hecho saber la titular de Sanidad a los representantes de la Asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud (EQSDS) de Cantabria, Luisa González Ponte, Javier Palomeque y Roberto Zamanillo, con quienes se ha reunido para abordar la situación actual de sus asociados y sus principales necesidades en el ámbito sanitario.

Durante el encuentro, han informado a la consejera de las actuaciones que están llevando a cabo, tanto a nivel nacional como regional, para hacer visible el problema de las personas con sensibilidad química múltiple y con electrosensibilidad que, según han referido, cada día son más numerosas.

Ambas patologías cursan con síntomas heterogéneos e inespecíficos, lo que, según apuntan, hace muy difícil el diagnóstico diferencial con otras enfermedades multisistémicas y no se dispone, hasta el momento, de una definición de caso que sea aceptada por la comunidad científica.

Tanto la consejera como los miembros de la Asociación han coincidido en señalar la importante labor de asociaciones como la suya que tratan de informar y sensibilizar a la población general para que reduzca la exposición a sustancias desencadenantes y prevenir así nuevos casos, al tiempo que ayuda a comprender esta patología y a las personas que la padecen.

EQSDS

La Asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud nace a finales del año 2012 con la intención de dar respuesta a las personas con sensibilidad química múltiple y electro hipersensibles. Además de dar voz a este colectivo, EQSDS tiene entre sus objetivos básicos compartir información entre las personas afectadas y hacer visible un problema de salud ambiental cada vez más frecuente.

Desde su creación, la Asociación se ha convertido en una plataforma para dar visibilidad a la electrosensibilidad, encontrar soluciones y mejorar la calidad de vida de las personas que la padecen, reivindicando su derecho a la salud y a participar en esta sociedad.

El negocio de especular con el cáncer

  • España dedicó en 2017 más de 1.400 millones de euros a pagar tratamientos hospitalarios contra el cáncer con precios descontrolados y arbitrarios
  • Un ejemplo de las técnicas de los laboratorios: retirar un fármaco para volver a sacarlo al mercado un año después con un coste 12 veces superior
  • El cáncer es la encarnación del miedo a la muerte de nuestro tiempo. Las grandes empresas farmacéuticas lo saben y le están sacando beneficio
Juan Luis Sánchez 17/04/2018
Imagen de una mamografía (Archivo Wikicommons)  
Imaginemos que hay un medicamento, vamos a llamarle por ahora X, que sirve para tratar la leucemia. Gracias a la investigación científica, se descubre que ese mismo fármaco además sirve para tratar la esclerosis múltiple. ¡Estupendo!, pensaría cualquiera, no solo por bondad sino por razones económicas: si un mismo producto sirve para varias enfermedades, eso evita costes de desarrollo de otro medicamento nuevo porque ya existe este. Además, si hay más pacientes pues la demanda será mayor y por tanto el precio puede bajar. Eso es lo que pensaría cualquiera, menos los gerentes de las grandes farmacéuticas.

Digamos ahora que ese medicamento X contra la leucemia existe realmente y se llama MabCampath. Los laboratorios Sanofi tuvieron una idea muy diferente cuando descubrieron en 2012 que podía servir también para pacientes de esclerosis múltiple: retiraron el fármaco del mercado. Dijeron que por "razones comerciales" (pdf) y decían la verdad.

Un año después, esta empresa volvió a sacar exactamente el mismo fármaco (alemtuzumab) pero con una marca diferente. ¿Por qué? El mercado de los fármacos contra la esclerosis es más caro que el de la leucemia, así que retiraron una marca para para sacar otra, Lemtrada, y catalogarla como medicamento para la esclerosis. Así podían ponerle un precio más alto, como los de otros medicamentos contra enfermedades degenerativas. Desde entonces, el sistema sanitario público paga alrededor de 36.000 dólares al año por paciente tratado con Lemtrada. Esto es 15 veces más que cuando se llamaba de otra forma, siendo el mismo medicamento.

Tres casos más parecidos a este aparecen documentados en un informe de la campaña No es Sano, que reúne a diferentes organizaciones sociales que luchan por un abaratamiento de los principales medicamentos. Son datos especialmente relevantes no solo por el componente ético sino por la repercusión que eso tiene sobre la sostenibilidad del sistema sanitario en países como España.

El sistema público de salud español gastó solo en fármacos y otros tratamientos para uso hospitalario 6.448 millones de euros en 2017. Por comparar: esa cifra de gasto es superior al presupuesto de Defensa para ese mismo año y está por encima de lo que se dedicará al personal del Ejército en 2018.

Es mayor que las partidas recién aprobadas para Energía y Turismo y casi equivale a todo el dinero que gestiona el Ministerio del Interior. Mientras el Gobierno y las autonomías argumentan que no queda más remedio que mantener la austeridad en los servicios sanitarios, las farmacéuticas no dejan de facturar cada vez más. Mientras que en 2011 el precio medio de un fármaco era de 290,5 euros, en 2015 se situaba en 593,5 euros, según el informe anual del Ministerio de Sanidad.

Más del 20% de ese gasto hospitalario en tratamientos va a pagarle a estas multinacionales los medicamentos contra el cáncer, lo que sitúa la factura en oncología por encima de los 1.400 millones de euros el año pasado o incluso por encima de los 1.900 millones, según otros estudios. Las previsiones de las consultoras del "mercado sanitario" dicen que los hospitales son ya el mayor cliente de la industria, dejando atrás a la venta a través de farmacias.

Paralelamente, el Gobierno ha incluido mecanismos legales para que los gobiernos autonómicos no puedan recibir ayuda financiera si no firman un convenio que beneficia directamente a los grandes laboratorios. Un acuerdo entre el Ministerio de Hacienda y la patronal garantiza un nivel de gasto público anual constante en medicamentos de marca. El mecanismo esconde una perversión: supone una financiación indirecta con fondos de emergencia al negocio de grandes empresas.

En España algunas de las terapias más empleadas para tratar tumores alcanzan los 30.000 euros y algunas llegan a los 100.000 euros al año por paciente. Estas cifras son estimaciones de la decena de organizaciones que participan en No es Sano [desde Médicos del Mundo a la Organización Médica Colegial de España] porque los ciudadanos en realidad no sabemos cuánto estamos destinando de nuestros impuestos a pagar estos tratamientos.

¿Por qué pagamos lo que pagamos?

"¿Esto es un saqueo? No, es el mercado, amigo", dijo Rodrigo Rato para explicar los efectos de la crisis financiera en los ciudadanos. El precio de los medicamentos contra el cáncer también depende única y exclusivamente del mercado y no está regulado de la misma manera que otros servicios como la energía o las telecomunicaciones.

Como explicamos en este especial de eldiario.es, el sistema de fijación de precios de medicamentos en España es opaco y responde a criterios arbitrarios. El precio para la sanidad pública no depende de cuál fuera el coste de producción e investigación del fármaco y tampoco hay un margen de beneficio estipulado para este tipo de tratamientos. Las multinacionales farmacéuticas pueden simplemente negociar cualquier margen de beneficio con los gobiernos, y se hace además en una negociación con una comisión de responsables políticos en varios ministerios. Solo en los últimos meses hemos empezado a conocer algo de las reuniones secretas donde se negocia y decide, lo que deja mucho margen para el lobby farmacéutico y, dicho suavemente, "el conflicto de intereses".

En Estados Unidos, que es donde se fija el precio inicial de los medicamentos que luego servirá para negociar con otros países, los ingresos de las farmacéuticas por tratamientos oncológicos se han duplicado en diez años. Para las autoras del informe de No es Sano, Irene Bernal y Eva Iráizoz, "el sistema incentiva que la industria marque los precios de los nuevos medicamentos protegidos por patente en función de lo que el mercado pueda soportar para obtener el máximo beneficio posible".

Esto se hace siempre con el argumento de que, como empresas, son las únicas con capacidad de investigar y que, por tanto, tienen el derecho y la responsabilidad de hacer rentable su negocio y seguir investigando.

Cada vez son más voces expertas las que alertan sobre los mitos de la innovación farmacéutica. Datos de la European Federation of Pharmaceutical Industries and Associations (EFPIA) muestran que solo un 16% del total de los ingresos por venta de fármacos fueron destinados a investigación. El reparto de dividendos de algunas de estas empresas como Roche o Pfizer supera el 23% del presupuesto.

Estas grandes farmacéuticas dedican más dinero a repartir beneficios que a invertir en una investigación que, en sí misma, está en discusión porque se centra en hacer pequeñas modificaciones a los medicamentos para volver a patentarlos y blidar su comercialización de nuevo, lo que impide que puedan democratizarse.

En el ejemplo del principio, según los datos de No es Sano, el 70% de los ensayos clínicos con el alemtuzumab fueron financiados por centros de investigación, universidades o fondos públicos. Solo el 13% fue sufragado por la propia empresa comercializadora. Esta participación pública o académica en las fases de investigación no es una excepción en la industria y es especialmente habitual en los fármacos contra el cáncer.

El cáncer es ya la primera causa de muerte entre las personas mayores de 40 años y también entre los niños menores de 14. Ataca de repente y rompe familias; o ataca poco a poco y las somete a una agonía imposible. Cada año se diagnostican unos 250.000 casos en España. El mejor control de otras enfermedades, algunos hábitos nocivos y el alargamiento de la esperanza de vida convierten al cáncer en la encarnación del miedo a la muerte de nuestro tiempo. Las grandes empresas farmacéuticas lo saben y están especulando con ello.  

viernes, 19 de octubre de 2018

CURSO GRATUITO “5G y salud en la sociedad de la información”

PROGRAMA DEL CURSO

“5G y salud en la sociedad de la información”

5 de Noviembre de 2018

La actividad formativa, informativa y gratuita está enfocada a desvelar los principales puntos de interés a la hora de tomar decisiones documentadas e informar con rigor sobre el impacto de la nueva tecnología 5G que, sin precedentes, estará omnipresente en nuestras vidas a través del internet de las cosas.

Ante este importantísimo despliegue tecnológico que supondrá un cambio de paradigma y un incremento sustancial de intensidades y frecuencias de los campos electromagnéticos en nuestro entorno y nuestros hogares, distintos expertos desmenuzarán algunas de las cuestiones legales, tecnológicas, sociales, médicas y sanitarias más importantes que subyacen en el escenario al que nos encaminamos.

El objetivo es proporcionar a periodistas, profesionales de la salud, de organizaciones que trabajan por los derechos en la salud, y áreas de consumo y medio ambiente un acercamiento completo al 5G que les permita tener una perspectiva global y una mirada imparcial e independiente sobre este tema de máxima actualidad.

El curso se celebrará el próximo 5 de noviembre de 2018 en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid -Calle de Juan Bravo, 6. (entrada por C/ Claudio Coello)- de 9:30 a 14:00. La formación es gratuita previa inscripción.

PROGRAMA

9:30 Recepción e inscripción (Se recomienda llegar 10' antes para acreditaciones).

9:30-9:40 Presentación

9:40- 10:20 "Campos Electromagnéticos (CEM) y cronodisrupción en Biomedicina": Dr. Darío Acuña 40 min.
  • El reloj biológico y su alteración con la exposición a CEM: La importancia del ajuste del reloj biológico. Glándula pineal, melatonina y campos electromagnéticos.
  • Cómo reparar un reloj roto.
  • Declaración Científica Internacional de Madrid.
10:20-11:00 “Cambios en el modelo de radiación de la población que conlleva el sistema 5g”: Dr. Ceferino Maeztu 40 min.
  • Qué es el 5G y plan de despliegue
  • Estudios relevantes
  • Colectivos especialmente sensibles
11:00-11:40 “PHONEGATE: problemas sanitarios e industriales de un escándalo mundial”: Dr. Mark Arazi 30 min
  • Porqué la mayoría de los móviles no cumplen la normativa SAR (tasa de absorción de la radiación sobre cabeza y cuerpo). Retirada de móviles del mercado en diferentes países.
  • El escándalo de California
11:40-12:00 Descanso

12:00-12:30 “Historia de un Dictamen sobre Hipersensibilidad Electromagnética en el Comité Económico y Social de la UE. Derechos del consumidor en el marco de la Unión Europea.”: Bernardo Hernández Bataller. 30 min
  • Derechos de los ciudadanos y de las personas electrohipersensibles: Derechos ciudadanos en conflicto y vulnerados.
  • Necesidad de proteger: Tecnología segura y "zonas blancas"
12:30-13:00 “Electrohipersensibilidad”: Minerva Palomar 30 min. 
  • Situación actual del colectivo de afectados 
  • Electrohipersensibles y administraciones públicas. (Discapacidad y barreras a la accesibilidad)
  • Decálogo para un tratamiento informativo adecuado sobre la electrohipersensibilidad
13:00-13:30 Mesa redonda y Cierre.

PONENTES

Darío Acuña. Catedrático de Fisiología. Doctor en Medicina. Universidad de Granada. Director del Instituto Internacional de Melatonina.

Mark Arazi. Médico. Experto en comunicación Médica. Destapa el escándalo “Phonegate” en Francia a través de unos informes “internos” de la ANFR (AgenciaNacional Francesa de Frecuencias)

Ceferino Maestu. Doctor en Medicina. Director del laboratorio de Bioelectromagnetismo del Centro de Tecnología Biomédica (CTB) UPM. Universidad Politécnica de Madrid.

Bernardo Hernández Bataller. Licenciado en Derecho. Director Servicios Jurídicos de la Unión de Consumidores de España (UCE) Miembro del Consejo de Consumidores y Usuarios de España. Consejero del Comité Económico Social Europeo (CESE) Presidente de la Sección de Mercado Interior, Producción y Consumo. Impulsor del Dictamen aprobado por el CESE en la Sección TEN sobre hipersensibilidad electromagnética.

Minerva Palomar. Presidenta de Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud. EQSDS

Las plazas son limitadas. Los interesados deben cumplimentar el siguiente formulario antes del 3 de noviembre de 2018. La adjudicación de las plazas se comunicará por correo electrónico.


¡¡Por favor máxima difusión!!

miércoles, 17 de octubre de 2018

"Estamos orinando plástico: se han detectado fenoles en toda la población"

ENTREVISTA | Miquel Porta (Epidemiólogo)
  • Miquel Porta, experto en Epidemiología y Salud Pública, relata en una entrevista cómo los tóxicos están presentes en la vida cotidiana y los ciudadanos
  • "Una cosa es que detectemos estos contaminantes en todos los habitantes de España y otra cosa es que es los niveles detectados sean peligrosos", puntualiza
  • "La administración va tan retrasada con respecto al conocimiento científico que hay mucha gente que se está adelantando a la legislación"
Teguayco Pinto 15/10/2018
Miquel Porta, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UAB SÒNIA CALVÓ  
A finales de los años ochenta un real decreto limitó la cantidad de plomo que podía llevar la gasolina. Más de tres décadas después diversos estudios demostraron cómo los niveles de plomo en las ciudades españolas habían descendido espectacularmente y cómo esto había provocado una disminución de las concentraciones de plomo en la población infantil española. La medida sirvió como ejemplo del impacto positivo que puede tener la limitación de un contaminante ambiental. Sin embargo, no todos los contaminantes tienen un efecto tan evidente en la salud como en el caso del plomo, ni son tan fáciles de eliminar.

En lo que llevamos de siglo, diversos estudios han mostrado cómo los seres humanos y la población animal están impregnados de no menos de un centenar de productos químicos de síntesis diferentes, algunos de ellos tóxicos y persistentes. A pesar de su prohibición hace varias décadas, algunos compuestos como el DDT (empleado en insecticidas) siguen apareciendo en los análisis de la población en gran parte del mundo, mientras que otros, como los PCB (usado en aislantes, equipos eléctricos o plaguicidas), no solo aparecen sino que ponen en riesgo la supervivencia de algunas especies.

Hablamos con el investigador Miquel Porta, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Barcelona y que recientemente ha publicado el libro Vive más y mejor. Reduciendo tóxicos y contaminantes ambientales (Grijalbo, 2018).

Parece que las prohibiciones no siempre tienen un efecto evidente en la salud de la población ¿a qué se debe esto?

Las prohibiciones han funcionado parcialmente. No sería correcto decir que han fracasado, pero desde luego no han sido un éxito. Cuando quitas el plomo de la gasolina, como la vida media del plomo es relativamente corta, enseguida ves un efecto en el aire de las ciudades. También sucede lo mismo con otros compuestos, como los plaguicidas organoclorados, cuyas concentraciones en humanos han bajado de una forma muy importante desde su prohibición, pero las de los PCB, por ejemplo, están estancadas desde hace tiempo.

Los PCB son los policlorobifenilos ¿cuál es el problema con estos contaminantes?

El problema con los PCB es que proceden de productos industriales como los transformadores y en España hay miles de transformadores y otros aparatos eléctricos que nunca han sido bien reciclados. Durante el primer gobierno de Zapatero se intentó hacer un inventario para saber dónde estaban todos los transformadores con PCB, pero en muchas comunidades autónomas el recuento era imposible.

Entonces ¿la prohibición es inútil?

No exactamente, pero en estos casos el impacto que tiene la prohibición es extraordinariamente lento, porque seguimos detectando PCB en la totalidad de la población, aunque las concentraciones sean un poco más bajas.

Un estudio reciente ha determinado que los PCB están poniendo en peligro la supervivencia de las orcas ¿qué le parece?

Cuando vi lo de las orcas, lo primero que pensé fue que a veces nos preocupamos más por las ballenas y los delfines que por nosotros mismos, porque los PCB se encuentran en gran parte de la población humana. No te puedo decir en toda, porque hay poblaciones sobre las que no se han hecho estudios, pero en España todos tenemos concentraciones de PCB en el cuerpo. La gente cree que esto solo afecta al mundo animal y a las orcas que viven en zonas exóticas, pero no es así. Todo lo que hay en el mundo animal termina afectándonos a nosotros.

¿Qué efectos tienen este tipo de contaminantes en la salud humana?

Sabemos que los policlorobifenilos son cancerígenos e inmunosupresores, también que deprimen y dificultan el desarrollo psicomotor, al igual que el mercurio o el plomo, o que son muy tóxicos para el tiroides y pueden causar hipotiroidismo. También sabemos que son tóxicos para el páncreas y, aunque no sabemos si producen cáncer en este órgano, sabemos que generan problemas asociados a la diabetes y aumentan el riesgo de esta enfermedad.
"Se podría decir que todos estamos orinando plástico", M. Porta SÒNIA CALVÓ  
¿Qué otros contaminantes ambientales se detectan en los seres humanos?

Muchos, constantemente detectamos en el cuerpo humano sustancias nuevas, como el caso de los retardantes de llama, que no se habían detectado hasta hace poco. En la población se han detectado ftalatos, plaguicidas organofluorados, fenoles… Se podría decir que todos estamos orinando plástico. Es un titular muy claro, pero también es objetivo, porque en todo el mundo se detecta bisfenol A.

Pero no todos son peligrosos

Aquí hay que precisar, que tampoco quiero que esto parezca el Apocalipsis, porque no lo es. Una cosa es que detectemos PCB, bisfenol A o ftalatos en todos los habitantes de España y otra cosa es que los niveles detectados sean peligrosos.

Entonces ¿la situación no es preocupante?

Preocupantes son, especialmente las concentraciones altas, y también hay mucha evidencia acumulada de que algunas sustancias con acciones hormonales tienen efectos adversos para la salud incluso a concentraciones bajas. Además, también tenemos el efecto cóctel que es un gran problema. En cualquier caso, lo que no hay que hacer es dejarse llevar por el miedo.

¿Qué es el efecto cóctel?

Muchas veces las sustancias tóxicas actúan por mecanismos similares, con lo que el efecto de cada una de ellas se suma al anterior. Esto es lo que se conoce como efecto cóctel y aún está por ver si los efectos son aditivos o multiplicativos, pero está demostrado que están ahí.

Sin embargo, la regulación solo actúa sobre compuestos individuales

Sí, y es algo que me parece un claro ejemplo de inoperancia, inmovilismo y falta de respuesta. Esto lo sabemos desde hace décadas y me impresiona que en 2018 aún estemos discutiendo si hay que hacer algo o no. Incluso la EFSA [Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria], que es una institución que está bajo mucha presión política, reconoce el problema.

En su libro muestra cómo algunos ciudadanos y empresas están tomando medidas ¿cree que sirven de algo?

El mundo ya no es el que había tras la segunda guerra mundial, en el que las medidas solo las tomaban las agencias institucionales o no las tomaba nadie. Hoy en día la administración va tan retrasada con respecto al conocimiento científico que hay mucha gente que se está adelantando a la legislación. Por ejemplo, hay empresas que están empezando a quitar ftalatos de sus productos, porque se dan cuenta de que son tóxicos, y en los supermercados ya se ven productos cosméticos sin ftalatos o sin parabenos, pese a que no son ilegales.

Hay quien opina que este tipo de movimientos fomentan un miedo irracional a los productos químicos de síntesis, una especie de quimiofobia ¿qué opina?

Yo creo que quienes hablan de quimiofobia se han inventado un espantapájaros. Es un truco muy viejo que ya utilizó la industria del tabaco y que continuamente utilizan los mercenarios de la duda. Lo primero que hacen es inventarse un enemigo que no existe, en este caso, la quimiofobia
.
¿Realmente cree que no existe la quimiofobia?

Bueno, no digo que no exista, digo que es algo extremadamente residual. En mi libro constantemente estoy hablando de los beneficios de muchos productos químicos sintéticos, pero no se puede negar que algunos de ellos nos están pasando factura.

Electrosmog: el enemigo invisible que nos rodea y que amenaza nuestro organismo

Está a nuestro alrededor, pero no lo vemos ni lo sentimos. La radiación que emana de las tecnologías que usamos a diario no es inocua.
“(La electro-polución) es una forma de energía invisible. La gente no cree en 
ella hasta que ve los efectos”. (Foto: iStock)  
KAREN ROJAS ANDIA / 03.10.2018

Usted está permanentemente expuesto a ella, aunque no sea del todo consciente de los efectos que pueda causarle. Es invisible, sin embargo omnipresente. Cada vez que enciende la radio, usa su horno microondas, se conecta a wi-fi o conversa por teléfono, la radiación electromagnética que emanan estos aparatos, esa niebla que siempre lo rodea pero que no ve, oye ni siente no es inocua, sino casi todo lo contrario.

Al igual que la proporción de aparatos móviles y conexiones, los estudios científicos sobre cuán peligrosos son los efectos del electrosmog (que define a dicha contaminación electromagnética) se multiplican.

Para Joaquín Machado, especialista de la empresa de nanotecnología y evaluaciones ambientales Noxtak, esta radiación ha estado entre nosotros durante mucho tiempo, el problema radica ahora en su intensidad ante un entorno cada vez más hiperconectado. Así, el impacto en la salud, dice, según RT, puede darse a través de efectos en el sistema reproductivo, en la fragmentación del ADN y en la hipersensibilidad electromagnética.

Consecuencias de la electropolución

Un estudio del Centro Nacional para la Información Biotecnológica en Estados Unidos advirtió en el 2012 el efecto de los campos electromagnéticos en aspectos reproductivos: “la muerte de células reproductivas masculinas, el ciclo reproductivo, el desarrollo embrionario temprano y el éxito del embarazo”.

Como ratifica Gabriel Michhue, coordinador de la Escuela de Ingeniería Electrónica de la UTP, la radiación de un teléfono celular produce la reducción en la movilidad de los espermatozoides.

Asimismo, en función de un reporte que emitió la OMS en el 2014 sobre las ondas electromagnéticas de los celulares, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer las clasificó como “posiblemente cancerígenas”. Es decir, como señala la BBC, un riesgo que no pudo comprobarse pero tampoco descartarse. Pablo Zumaeta, neurólogo de la Clínica Ricardo Palma, sostiene que estudios indican que la energía electromagnética puede alterar las células y producir a largo plazo algún tipo de cáncer.

“Las células en su interior tienen una molécula llamada ADN, esta (contiene) información que hace que las células se multipliquen a mayor o menor velocidad. Cuando uno está frente a una energía que cambia la estructura del ADN se va a producir, en consecuencia, un cambio en la velocidad de la multiplicación de estas células, que es el cáncer”, profundiza en conversación con Gestión.

Otra consecuencia estaría en la hipersensibilidad electromagnética (EHS), una condición que ha llegado a ser reconocida por la OMS y que lleva años investigándola. La institución, según BBC, aseguró que los síntomas de la EHS no son específicos, pero pueden traducirse en problemas dermatológicos y/o síntomas vegetativos, como fatiga, náuseas o problemas de concentración.