viernes, 18 de enero de 2019

Centro de seguimiento de exposición a campos electromagnéticos

DIFUNDIR Y FIRMAR (solo los que vivan en Madrid)

Pilar Gomis Muñoz • 28/12/2018 • Toda la ciudad •

Código proyecto de gasto: 16081

El ser humano nunca ha estado expuesto a tantas ondas electromagnéticas. Hay muchos estudios sobre el posible efecto dañino de las radiaciones no ionizantes utilizadas por la telefonía móvil, asociándolas con diversas enfermedades, incluso tumores cerebrales.

En 2011 se publicó la resolución 1815 de la Comunidad Económica Europea (http://assembly.coe.int/nw/xml/XRef/Xref-XML2HTML-en.asp?fileid=17994) que recomienda disminuir al máximo la exposición a estas radiaciones, especialmente en los grupos más vulnerables como son los niños.
  1. Proponemos crear un centro de seguimiento de exposición a campos electromagnéticos      no ionizantes con dos objetivos principales:
  2. Conocer el nivel de exposición de los ciudadanos de Madrid.
  3. Informar y hacer recomendaciones para disminuir la exposición a estos campos electromagnéticos.
  4. Promover el establecimiento de zonas libres de ondas electromagnéticas en espacios como transportes públicos, hospitales, centros de salud, oficinas públicas, etc.
Pequeñas acciones y cambios en nuestras costumbres pueden disminuir drásticamente la exposición a estos campos. Algunas de éstas pueden ser:
  • Utilizar la opción de manos libres o los auriculares cuando vayamos a tener una conversación larga en el móvil.
  • No dejar el móvil en la mesilla cuando dormimos. Utilizar un despertador de pilas.
  • Apagar la opción de “wifi” y “datos” en el teléfono móvil cuando no hagan falta para disminuir su emisión de ondas, especialmente en niños o mujeres embarazadas.
  • Apagar el wifi del router cuando no se utiliza, especialmente por la noche. (Los routers suelen tener una opción para apagar solo el wifi.)
  • Utilizar en la medida de lo posible dispositivos conectados a cable Ethernet, y desactivar el wifi (aunque se use internet por cable el dispositivo sigue buscando wifi si no se desactiva)
  • No utilizar teléfonos inalámbricos. Cambiar el teléfono fijo a uno de cable.
  • Desaconsejar el uso de wifi en guarderías y limitarlo en colegios.
  • Utilizar pinturas, vinilos o cortinas que impiden el paso de ondas electromagnéticas cuando exista un foco externo a la casa que aumente mucho la exposición a esas ondas. (Por ejemplo, cuando su casa está cerca de alguna antena de telefonía o cuando el wifi de los vecinos está en la misma pared que la cama o el sillón..).
  • Cuando el móvil esté cerca del cuerpo, por ejemplo en un bolsillo, utilizar fundas que no permitan pasar las ondas hacia el cuerpo.
  • Evitar el uso del microondas o alejarse de él cuando está en funcionamiento.
También se debería pedir a las compañías eléctricas que informen sobre el nivel de emisión de ondas de los distintos dispositivos móviles y que permitan conectarlos a cable Ethernet. (Muchas veces utilizamos el móvil para ver videos y películas en casa y sería más seguro hacerlo por cable, desactivando el wifi y los datos, o en “modo avión” si no esperamos llamada).

Existen numerosas publicaciones científicas que confirman que los campos electromagnéticos de frecuencias utilizadas en telefonía móvil modifican el funcionamiento de las células humanas y animales. La exposición a estas ondas se ha relacionado con síntomas como fatiga, alteraciones del sueño, dolores de cabeza, malestar, dificultad para concentrarse, depresión, pérdida de memoria, alteraciones visuales, irritabilidad, alteraciones de la audición , erupciones cutáneas, problemas cardiovasculares, mareos, pérdida de apetito, dificultades de movimiento, náuseas, etc..

Cada vez hay más personas con electrosensibilidad que presentan los síntomas anteriormente citados, y las asociaciones de pacientes con síndrome de sensibilidad central se han multiplicado en los últimos años. Los casos más severos deben alejarse de los centros urbanos y vivir en zonas con poca exposición a campos electromagnéticos.

En algunos países se ha observado un aumento de tumores cerebrales tipo glioma y se especula si pudiera estar relacionado con el aumento de exposición a estos campos electromagnéticos. Un estudio sueco relaciona el uso de móviles y teléfonos inalámbricos al desarrollo de estos tumores, y describen un aumento de probabilidad de que estos tumores se desarrollen cerca del oído donde el paciente coloca el teléfono para hablar.

La resolución 1815 del consejo de Europa del 2011 sobre “Peligros potenciales de los campos electromagnéticos y sus efectos sobre el medio ambiente” recomienda tomar medidas para prevenir estos riesgos y no esperar a altos niveles de evidencia científica y clínica ya que esto puede conducir a muy alto costo económico y de salud, como fue el caso del amianto, la gasolina con plomo y el tabaco.

Algunas de sus recomendaciones son:
  • Tomar todas las medidas razonables para reducir la exposición a los campos electromagnéticos, especialmente a las radiofrecuencias de los teléfonos móviles, y en particular la exposición a los niños y jóvenes que parecen estar en mayor riesgo de tumores cerebrales.
  • Aplicar el principio ALARA (“As Low As Reasonably Achievable” es decir “tan bajo como sea razonablemente posible”)
  • Informar y hacer campañas de concienciación sobre los riesgos de efectos biológicos potencialmente nocivos a largo plazo sobre el medio ambiente y en la salud humana, especialmente dirigida a los niños, adolescentes y jóvenes en edad reproductiva.
  • Prestar especial atención a las personas “electrosensibles” que sufren de un síndrome de intolerancia a los campos electromagnéticos e introducir medidas especiales para protegerlos, incluida la creación de zonas libres de onda no cubiertas por la red inalámbrica
  • Intensificar la investigación sobre nuevos tipos de antena, teléfono móvil y dispositivo de tipo DECT, y fomentar la investigación para el desarrollo de las telecomunicaciones sobre la base de otras tecnologías que son tan eficientes, pero cuyos efectos son menos negativos sobre el medio ambiente y la salud
  • Aumentar la conciencia sobre los posibles riesgos para la salud de los teléfonos inalámbricos DECT, monitores de bebés y otros aparatos domésticos que emiten ondas de pulso continuo si todo el equipo eléctrico está permanentemente en espera, y recomendar el uso de teléfonos fijos por cable en el hogar o, en su defecto, modelos. que no emitan permanentemente.
  • Desarrollar dentro de los diferentes ministerios (educación, medio ambiente y salud) campañas de información dirigidas a los maestros, padres y niños para alertar a los riesgos específicos de principios, mal considerado y prolongado uso de teléfonos móviles y otros dispositivos que emiten microondas afectados.
  • Para los niños en general, y en particular en las escuelas y aulas, dar preferencia a las conexiones a Internet por cable y regular estrictamente el uso de teléfonos móviles por los escolares en las instalaciones escolares.
  • Establecer medidas urbanísticas para mantener las líneas eléctricas de alta tensión y otras instalaciones eléctricas a una distancia segura de las viviendas.
  • Aplicar estrictas normas de seguridad para el impacto en la salud de los sistemas eléctricos en viviendas nuevas.
  • Reducir los valores de umbral para las antenas repetidoras de conformidad con el principio ALARA e instalar sistemas de seguimiento exhaustivo y continuo de todas las antenas.
  • Determinar los sitios de cualquier nueva GSM, UMTS, Wi-Fi o antenas WiMAX no únicamente en función de los intereses de los operadores, pero en consulta con las autoridades gubernamentales locales y regionales, los residentes y las asociaciones de ciudadanos interesados locales.
Existen muchísimos estudios en animales y en cultivos celulares humanos que demuestran que existe un efecto de estas ondas en el organismo. Existen también estudios epidemiológicos que encuentran asociación de estas ondas con diversas enfermedades pero probar la causalidad no es fácil. Sin embargo, no tiene sentido esperar a que los estudios sean concluyentes para prevenir el desarrollo de estas enfermedades. El debate no debería ser ¿son o no son dañinas? Si no ¿por qué no se apuesta por la prevención? Existe ya suficiente evidencia de que es posible que estos campos sean dañinos para la salud. Pero, incluso en el hipotético caso de que dentro de unos años se concluyera que son seguros, es mucho mejor haber prevenido, ya que, si el escenario es el contrario, sería dramático darnos cuenta de todo el daño que se podría haber evitado.
  
Bibliografia:

Resolución 1815 del Consejo de Europa (2011)


Tumores cerebrales:

Occupational exposure to high-frequency electromagnetic fields and brain tumor risk in the INTEROCC study: An individualized assessment approach. Environ Int. 2018 Oct;119:353-365. doi: 10.1016/j.envint.2018.06.038. Epub 2018 Jul 8.

Encuentran un aumento de probabilidad de gliomas y meningiomas en los pacientes que han tenido una mayor exposición campos electromagnéticos de radiofrecuencia a en los 4 años anteriores al diagnóstico.


Lennart Hardell,Michael Carlberg. Mobile phones, cordless phones and rates of brain tumors in different age groups in the Swedish National Inpatient Register and the Swedish Cancer Register during 1998-2015. PLOS ONE October 4, 2017

A partir del registro sueco de tumores, envían una encuesta a 1380 pacientes que han sobrevivido a un glioma y preguntan la exposición a teléfonos móviles, inalámbricos y en que oído ponen presentemente el teléfono. Buscan un número similar de sujetos con características similares que no hayan desarrollado tumores cerebrales y los comparan. Encuentran una asociación entre el uso de teléfonos móviles e inalámbricos y la aparición de tumores cerebrales. Existía una mayor probabilidad de desarrollar el tumor cerca del oído donde habitualmente el paciente colocaba el teléfono.


Clasificación de los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como “posible carcinogénico para humanos”


jueves, 17 de enero de 2019

Electrosensibilidad: Aumentan los problemas de salud relacionados con la exposición electromagnética

17 de enero de 2019 por Sessec

Antenas de telefonía, wifi, vigilabebés, teléfonos móviles, televisores inteligentes, líneas de alta tensión, cableados domésticos, subestaciones de transformación, motores eléctricos… estamos rodeados de campos electromagnéticos tanto fuera como dentro de nuestras casas. Para la gran mayoría de la población esto no supone un problema, sin embargo, para algunas personas el simple hecho de exponerse a todas estas radiaciones afecta de forma notable a su salud hasta el punto de que esta circunstancia, denominada electrohipersensibilidad, acaba de ser reconocida por un tribunal español como causa de accidente laboral.

Insomnio, dolor de cabeza, neuralgia, dolores osteomusculares, problemas circulatorios (hormigueo), de memoria cercana, desorientación espacial, prurito… son sólo algunos de los síntomas que padece Joaquín Sanz como respuesta biológica a los campos de alta y baja frecuencia. Empezó a manifestar los primeros en 2009. Pero no consiguió un diagnóstico a sus problemas hasta cinco años después. «Como es una patología que afecta a nivel sistémico y tiene una sintomatología muy variada tanto a nivel físico como cognitivo fui a todo tipo de especialistas, pero no encontraron ninguna razón orgánica que justificara mi malestar. Entonces me derivaron a Enfermedad Mental pero no me vieron nada, no había ninguna psicopatología primaria», cuenta Sanz. Entonces comprobó que cuando se ausentaba de su domicilio o del trabajo los síntomas remitían, lo que le hizo pensar que era algo medioambiental.

El problema, como explica Rosa Nieto, secretaria de la Asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud (Eqsds), radica en que la enfermedad no está reconocida ni por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ni en España, y eso que la propia OMS en 2011 consideró los campos electromagnéticos de radiofrecuencia un posible carcinogénico con categoría 2B.

«La electrosensibilidad es una entidad médica que no ha recibido categoría de enfermedad por intereses. La podemos reconocer con cierta facilidad pero no está bien constatada ni regulada», coincide Joaquím Fernández Solá, jefe de la Unidad de Sensibilización Central del Hospital Clinic de Barcelona. Como explica este experto, que también es vicepresidente de la Sociedad Española de Síndrome de Sensibilidad Central, existe una base genética para este problema: «La base de la enfermedad es lo que se llama sensibilización central, que comprende más de 50 patologías (entre las que se encuentra la fibromialgia o la sensibilidad química). Son personas con una predisposición genética, se ve más en mujeres y se produce cuando te expones a productos irritantes que pueden ser desde la luz o la temperatura a las radiaciones electromagnéticas, que tienen una incidencia muy alta y que no son inocuas para toda la población. Una de cada 1.000 personas tienen síntomas cuando se expone a emisiones que les produce una disfunción en el Sistema Nervioso Central».

El diagnóstico no se obtiene por pruebas sino por criterios clínicos que miden el contexto de la exposición en relación con los síntomas. «Relacionamos una exposición determinada con los síntomas razonables de la hipersensibilidad en ausencia de otra enfermedad, como por ejemplo la psiquiátrica». Para intentar mejorar su diagnóstico desde el Clinic han hecho una propuesta de criterios de la enfermedad, porque, dice Solá «el problema es que no tiene un reconocimiento automático ni una atención específica. No está regularizado lo que, hasta cierto punto resulta frecuente en Medicina, pero es que tampoco hay interés por hacerlo». Estos criterios son: que haya una fuente de exposición adecuada; que la radiación no sea sólo de un sólo tipo de fuente; que la enfermedad mejore cuando ésta se evita; que no haya otra patología que lo justifique. Además, es habitual que estos pacientes tengan otras enfermedades por sensibilización central.

Exiliados tecnológicos

«Las personas electrosensibles no tienen tolerancia a las exposiciones habituales de campos eléctricos y electromagnéticos, estamos hablando de cosas tan comunes como llevar un móvil o el cableado eléctrico de una vivienda. Sus orígenes pueden ser motivados por exposiciones previas especialmente altas», explica Carles Surià, ingeniero y consultor en Biohabitabilidad. Además, la electrosensibilidad es crónica, irreversible y acumulativa. Por eso, más allá de medicamentos para paliar algunos de los síntomas que produce (como analgésicos para el dolor o pastillas contra el insomnio), evitar la exposición es la única medida posible para «protegerse».

Joaquín Sanz trabajaba en un oficina convencional con wifi, móviles, ordenadores, impresoras, techos técnicos, transformadores… y una subestación eléctrica en Zaragoza, lo que ha llevado a reconocer su caso como accidente laboral. Ahora se ha trasladado a un pueblecito de Teruel –Samper de Calanda de apenas 800 habitantes– tratando de huir de la contaminación electromagnética. «En mi casa entraban más de 20 wifis de mis vecinos», cuenta. Es un exiliado tecnológico. Y la contaminación electromagnética va a más.

«Pasar del 4G al 5G supone aumentar cinco veces la exposición ambiental a radiaciones. Y este va a ser un problema exponencial a medida que pase el tiempo. Estamos viendo ya consecuencias a nivel médico y, aunque no son importantes, van a ir a más por definición porque la exposición es mayor», advierte el doctor Solá.

«Los límites de exposición previstos en la ley previenen los efectos a corto plazo para tipos individuales de campos eléctricos, magnéticos y electromagnéticos. Pero no contempla límites de exposición inferiores en caso de interacciones entre ellos, lo que ocurre de forma común en la vida diaria. Los más aceptados a nivel internacional son las normas suecas TCO para pantallas de ordenador. Se crearon para prevenir los efectos a la salud de las radiaciones electromagnéticas. A pesar de no ser vinculantes y de que sus límites son muy inferiores a los legales, son usados por muchos fabricantes como patrón. La TCO presenta unos límites de 200 nanoTeslas a 30 cm del plano de la pantalla. En España, el nivel de acción superior en lugares de trabajo a la frecuencia de red de 50Hz, es de 6.000.000 nanoTeslas», explica Surià. Por eso, continúa, «más allá de los efectos jurídicos y de las puertas que están abriendo los tribunales al reconocimiento de nuevos casos, representa un toque de atención a la sociedad. La prevención debería ser una opción inteligente».

Un paso más para su reconocimiento legal

La sentencia del Tribunal Supremo de Aragón podría servir para fijar una doctrina hasta ahora inexistente ya que va un paso más allá de las obtenidas en 2011, 2016 y 2017 en los juzgados españoles donde la electrohipersensibilidad sólo fue reconocida como motivo de incapacidad laboral ya que los trabajadores no pudieron demostrar la relación causal. «Ahora se abre una vía para que otros casos puedan tener la misma consideración de contingencia profesional», algo relevante porque el acceso al derecho de la prestación es más duro en una enfermedad común, afirma Pedro José Jiménez, abogado de Joaquín Sanz. Esta sentencia, asegura el jurista, llena la laguna que hay en la ley que no recoge la electrohipersensibilidad como enfermedad laboral al no estar incluida en el RD 1299/2006 como sí lo están, en cambio, algunas hipersensibilidades a agentes químicos.

sábado, 12 de enero de 2019

La electrosensibilidad en los tribunales: sentencia reconoce por primera vez causa laboral

LA CONTAMINACIÓN ELECTROMAGNÉTICA, UNA REALIDAD CRECIENTE

CARLOS ÁLVAREZ BERLANA — MADRID 11 ENE, 2019

En los últimos tiempos hemos asistido a un auge de infraestructuras eléctricas y sistemas de telecomunicaciones, lo que ha significado un aumento de problemas de salud relacionados con la exposición electromagnética, entre los que destaca la electrosensibilidad.

Para las personas electrosensibles la situación llega a ser surrealista, pues su dolencia puede resultar muy incapacitante, pero carece de reconocimiento oficial y a menudo se enfrenta con la incredulidad y la incomprensión. Es habitual que pasen varios años y un largo periplo de visitas a especialistas hasta que los afectados consiguen un diagnóstico para su patología. Los trabajadores con electrosensibilidad, en grado leve o medio, se suelen encontrar con la negativa por parte de las empresas a realizar la adaptación del puesto de trabajo o medidas que faciliten la labor teniendo en cuenta las condiciones particulares del afectado, y el INSS deniega sistemáticamente las solicitudes de Incapacidad Laboral por razón de la electrosensibilidad.

Sentencias favorables
Para las personas electrosensibles la situación llega a ser surrealista, pues su dolencia puede resultar muy incapacitante, pero carece de reconocimiento oficial y a menudo se enfrenta con la incredulidad y la incomprensión  
Ante esta situación, a las personas con electrosensibilidad no les queda más remedio que acudir a la Justicia para conseguir derechos legítimos consecuencia de su situación de salud. Son múltiples las sentencias favorables a personas aquejadas de electrosensibilidad acompañada de otras patologías, como la Sensibilidad Química Múltiple, y varias en España que reconocen la Incapacidad laboral por razón exclusivamente de la electrosensibilidad.

Recientemente se ha producido un fallo judicial en el que, por primera vez en España se reconoce que la electrosensibilidad fue originada en el puesto de trabajo. Joaquín Sanz, técnico de sistemas, pasó años en oficinas ubicadas por la empresa Endesa junto a centros de transformación eléctrica en los que había un alto nivel de exposición electromagnética; lo cual, según el Tribunal de primera instancia de Zaragoza y el Tribunal Superior de Aragón, fue causa única de su electrosensibilidad, pues la exposición cotidiana en este caso se puede considerar irrelevante en comparación con la recibida en el puesto de trabajo.

Entorno europeo

Esta sentencia en España se produce sólo unos meses después de que en Francia un tribunal de Versalles concediese a un trabajador de una empresa de telecomunicaciones que su electrosensibilidad había sido ocasionada por accidente de trabajo. Con anterioridad tenemos ejemplos en Italia de trabajadores que consiguieron que sus problemas de salud, causados por la radiación electromagnética, fuesen considerados enfermedad laboral. El Tribunal Supremo de Italia y el Tribunal de Justicia de Ivrea dictaminaron que los tumores cerebrales de Innocente Marcolini en 2011 y de Roberto Romeo en 2017 fueron originados por las varias horas al día que pasaban hablando por el teléfono móvil por motivos de trabajo.

Afección minoritaria
Hay un elevado número de personas que están padeciendo electrosensibilidad en grado leve, sin ser conscientes de ello, y que por tanto se trata de un problema de salud cada vez más presente 
Aunque no hay registros oficiales y en grado severo es una afección minoritaria, hay que tener en cuenta que diversos estudios encuentran que hasta un 5% de la población manifiesta padecer síntomas -como dolor de cabeza, insomnio, fatiga, problemas de concentración y de memoria- relacionados con la exposición electromagnética; lo que podría significar que hay un elevado número de personas que están padeciendo electrosensibilidad en grado leve, sin ser conscientes de ello, y que por tanto se trata de un problema de salud cada vez más presente.

Países como Francia y el Estado de California ya han puesto en marcha campañas informativas sobre los usos de la tecnología que minimicen la exposición. En el terreno científico persiste la controversia: mientras las investigaciones financiadas por la industria de telefonía habitualmente niegan los riesgos, los estudios independientes mayoritariamente encuentran efectos negativos en la salud. Las administraciones públicas se resisten a rebajar los niveles de emisión, algo que viene demandando parte de la comunidad científica, organizaciones ecologistas y colectivos de afectados.

Contaminación electromagnética
Mientras las investigaciones financiadas por la industria de telefonía habitualmente niegan los riesgos, los estudios independientes mayoritariamente encuentran efectos negativos en la salud
Las previsiones son un aumento de problemas de salud vinculados con la contaminación electromagnética. La reciente sentencia pone de relieve que es necesario actuar tanto a nivel de infraestructuras, como de usuarios, así como en el ámbito laboral. Hay legislaciones en España que, si se aplicaran adecuadamente, supondrían tomar medidas de protección: la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que pide proteger frente a elementos que puedan afectar a la fertilidad del trabajador, como es el caso de la radiación electromagnética, y la ley General de Salud Pública, que dice que se deberá tener en cuenta el impacto de las emisiones electromagnéticas.

En el marco europeo también hay resoluciones del Parlamento Europeo y de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa solicitando protección para las personas electrosensibles; medidas que algunos afectados, que han perdido su casa, su trabajo, sus relaciones sociales y familiares requieren con gran urgencia.

REFERENCIAS

Prácticas Efectivas de Adaptación para personas con electrosensibilidad. Red de Adaptación en el Empleo. Oficina de Política para la Discapacidad en el Empleo. Departamento de Trabajo de los Estados Unidos. 2015. https://askjan.org/media/eaps/employmentelectricalEAP.doc https://ehtrust.org/wp-content/uploads/JAN-EHS-1.pdf

6 Buenos comportamientos para reducir la exposición a las ondas de radiofrecuencia emitidas por los teléfonos móviles. Ministerio de Transición Ecológica y Solidaria de Francia. 2017. http://www.radiofrequences.gouv.fr/IMG/pdf/17233_telephonesmobiles_4pages-4-2.pdf

Cómo reducir la exposición a la energía de radiofrecuencia de los teléfonos celulares. División de Control de Enfermedades Ambientales y Ocupacionales. Departamento de Salud Pública de California. 2017. https://www.cdph.ca.gov/Programs/CCDPHP/DEODC/EHIB/CDPH%20Document%20Library/Cell-Phone-Guidance.pdf

Source of Founding and Results of Studies of Health Effects of Mobile Phone Use: Systematic Review of Experimental Studies. A Huss, M Hegger, K Hug, K Huwiler-Muntener, M Roosli. Environmental Health Perspectives. 2007. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1797826/

Panel Científico de Seletum sobre los Riesgos para la salud de los campos electromagnéticos: Puntos de Consenso, Recomendaciones y Fundamentos. Reviews on Environmental Health. 2010. http://www.apdr.info/electrocontaminacion/Documentos/Declaraci%F3ns/Seletun_2009_cas.pdf

Manifiesto Europeo de apoyo a una ICE. Por una regulación de la exposición a los campos electromagnéticos (CEM) que proteja realmente la salud pública. 2016. http://www.peccem.org/DocumentacionDescarga/Campanas/ICE2013/2016__ICE_ES.pdf

Resolución del Parlamento Europeo “Campos electromagnéticos: consideraciones sanitarias”. 2009. http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do?pubRef=-//EP//NONSGML+TA+P6-TA-2009-0216+0+DOC+PDF+V0//ES

Resolución 1815 de la Asamblea Parlamentaria Consejo de Europa, “Peligros potenciales de los campos electromagnéticos y sus efectos en el medioambiente”. 2011. http://www.apdr.info/electrocontaminacion/Documentos/Institucions_Europeas/Resolucion.A.P.Consejo.Europa.27.05.11.pdf


Carlos Álvarez Berlana
Responsable del Área de Comunicación de la Asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud (EQSDS)

Nota de Prensa EL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE ARAGÓN RECONOCE LA ELECTROSENSIBILIDAD COMO CONSECUENCIA DE ACCIDENTE LABORAL

  • La sentencia considera que la enfermedad fue causada por la excesiva exposición electromagnética del trabajador en las instalaciones de Endesa
  • Con anterioridad tribunales italianos ya habían reconocido el tumor cerebral como enfermedad laboral en trabajadores altamente expuestos a la radiación del teléfono móvil
  • El fallo judicial viene a sumarse a recientes sentencias en España concediendo la Incapacidad laboral a trabajadores afectados por electrosensibilidad
El pasado Diciembre el Tribunal Superior de Justicia de Aragón confirmó la sentencia del Tribunal de Primera Instancia de Zaragoza concediendo a Joaquín Sanz el reconocimiento de que su electrosensibilidad había sido consecuencia de accidente laboral. La sentencia reconoce que el demandante que desempeñaba labores como ingeniero de sistemas contrajo la electrosensibilidad en los centros de trabajo.

Joaquín Sanz, que comenzó a sufrir los síntomas de su enfermedad en 2009, realizó sus funciones en las sedes de Endesa en Aznar Molina y Argualas ubicadas junto a centros de transformación eléctrica en los que había un alto nivel de exposición electromagnética. En 2013 los servicios médicos de la empresa le valoraron como persona sensible a campos electromagnéticos, a pesar de ello tuvo que seguir compatibilizando su trabajo en lugares como las oficinas situadas en Madrid junto a Wifis y antenas de telefonía.

En 2011 el tribunal Supremo de Italia concedía a Innocente Marcolini que su neurinoma del nervio craneal fue causado por las varias horas al día que pasaba hablando por el teléfono móvil por motivos de trabajo. Del mismo modo, en 2017 Roberto Romeo conseguía que su tumor cerebral consecuencia del uso del teléfono móvil fuese considerado como enfermedad profesional por el Tribunal de Justicia de Ivrea. Ambas sentencias tuvieron en cuenta la información científica aportada por los peritos en la que se demostró que hay una relación causal entre la radiación del teléfono móvil y el cáncer cerebral, lo que hizo que en 2011 la OMS clasificase los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como categoría 2B o posiblemente cancerígeno en humanos.

En 2016 el ingeniero de telecomunicaciones Ricardo de Francisco conseguía que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid declarase que su electrosensibilidad era causa de Incapacidad laboral, del mismo modo que lo lograba en 2017 una trabajadora de la Universidad de Murcia.

La Comunidad científica lleva tiempo denunciando que los crecientes niveles de contaminación electromagnética suponen un riesgo para la salud y que las instituciones de protección radiológica están siendo influidas por las compañías de telecomunicaciones. Diferentes organizaciones ecologistas y colectivos de afectados vienen demandando que se rebajen los actuales límites de emisión electromagnética, tanto para la población en general como en el ámbito laboral.

Hay que señalar que la Ley General de Salud Pública española de 2011 considera que se deberá tomar en cuenta el impacto en la salud de las emisiones electromagnéticas. Así mismo, resaltar que la actual Ley de Prevención de Riesgos Laborales, en su artículo 25, insta a proteger a los trabajadores que por su condición particular sean especialmente sensibles a riesgos derivados del trabajo; así como frente a elementos que puedan poner en peligro su fertilidad, aspecto que si se aplicase de manera proteccionista, según la información científica disponible significaría que muchos puestos de trabajo, como aquellos cercanos a un punto Wifi, estarían incumpliendo la normativa. Del mismo modo, hay que mencionar que Resoluciones del Parlamento Europeo de 2009 y de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en 2011 piden medidas que garanticen la protección de las personas afectadas por electrosensibilidad.

Algunas administraciones, como Francia y el Estado de California, empiezan a tomar nota de estos nuevos peligros y a poner en marcha campañas informativas para que la población pueda disminuir la exposición electromagnética mediante un uso más razonable de la tecnología. Sin embargo, en España sucesivas legislaciones -Ley General de Telecomunicaciones en 2014 y Real Decreto 299/2016- mantienen unos límites para la población y profesional muy por encima de los demandados por la comunidad científica, y en 2017 el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital respaldaba un informe del CCARS –Comité Científico Asesor Radiofrecuencias y Salud- vinculado a la industria, que negaba la electrosensibilidad y los posibles riesgos para la salud en los actuales niveles de emisión electromagnética.

El reconocimiento por parte de la justicia de enfermedades causadas por la contaminación electromagnética pone de relieve que hay un problema de medioambiente y de salud que no se está atendiendo adecuadamente. Las infraestructuras eléctricas y especialmente las tecnologías de transmisión por radiofrecuencia han tenido un auge inusitado en los últimos tiempos, sin que hayan venido acompañadas de normativas que protejan adecuadamente la salud e información que permita a los usuarios conocer los usos más saludables de la tecnología.

Los ciudadanos están siendo expuestos a radiación electromagnética sin conciencia de ello y sin posibilidades de protegerse. El tipo de desarrollo y los niveles de emisión se han venido fijando según los intereses de las industrias y no según criterios científicos independientes. En esta situación son los tribunales los que han tenido que amparar a trabajadores afectados por la contaminación electromagnética. Si no se toman medidas urgentes, según las previsiones de los expertos, asistiremos cada vez más a un aumento de problemas de salud relacionados con la exposición electromagnética, como el cáncer, la electrosensibilidad, la infertilidad y los trastornos de la conducta infantil.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Un estudio de la Universidad de Oviedo vincula la fibromialgia con el síndrome de fatiga crónica

La investigación, en colaboración con científicos de la Universidad Johns Hopkins y del NIH de Washington, confirma la existencia de un conjunto de genes reprimidos asociados a tres vías genéticas principales
Juan Luis Fernández Martínez UNIVERSIDAD DE OVIEDO  
Una investigación desarrollada por un equipo de la Universidad de Oviedo, en colaboración con científicos de la Universidad Johns Hopkins y del NIH de Washington, ha relacionado la fibromialgia con el síndrome de fatiga crónica.

Los estudios han proporcionado una firma genética a pequeña escala y han confirmado la existencia de un conjunto de genes reprimidos asociados a tres vías genéticas principales, con «gran sentido biológico» y que la conectan con el síndrome de fatiga crónica, ha informado la institución académica asturiana en un comunicado. La fibromialgia está considerada como un síndrome que puede causar una sensibilidad creciente al dolor, fatiga, rigidez muscular, problemas de sueño, posibles pérdidas de memoria y concentración, dolores de cabeza o problemas digestivos, informa la agencia EFE.

Los síntomas son variados y su diagnóstico es complicado, y puede confundirse con el síndrome de fatiga crónica, la artritis reumatoide o incluso la esclerosis múltiple. Además, no existe consenso en su diagnóstico y los criterios, que poseen un alto grado de subjetividad, han ido cambiado a lo largo de los años. Dicha dificultad ha originado que a veces se le conozca como «el dolor invisible» y que quienes la sufren se sientan incomprendidos, con un estado de frustración permanente que suele agravar su condición. Además, la fibromialgia podría ser denominada una «enfermedad en femenino», dado que estadísticamente afecta más a las mujeres que a los hombres. Sus causas son desconocidas y se asocian a diferentes eventos que incluyen infecciones víricas, operaciones quirúrgicas, partos, eventos afectivos e incluso abusos.

Los resultados obtenidos provienen de la modelización de un estudio genético realizado en una cohorte de 28 mujeres diagnosticadas con fibromialgia de entre 28 y 55 años, en comparación con voluntarias sanas y edades comprendidas entre los 28 y 51. Los estudios proporcionan una firma genética a pequeña escala compuesta por 57 genes para su diagnóstico.

Los análisis mostraron que las tres vías genéticas alteradas más importantes están relacionadas con la activación de células estrelladas hepáticas (adipocitos hepáticos) que son indicativas de lesiones en este órgano; fosforilación oxidativa y patologías respiratorias tipo EPOC (enfermedad obstructiva pulmonar). Aunque estos resultados son preliminares y difíciles de interpretar, parece confirmarse un papel importante de la vía de señalización del glutamato, un neurotransmisor con gran importancia en la fatiga crónica y en la depresión.

También presentan una expresión alterada genes relacionados con la atenuación de la tasa metabólica y de las vías inflamatorias asociadas al Interferón alfa, una citocina implicada en la regulación de la respuesta inmunitaria contra infecciones. El profesor Juan Luis Fernández-Martínez subraya la importancia de la investigación traslacional cuyos resultados impacten en la medicina que reciben las y los pacientes, algo que, asegura, los equipos estadounidenses con los que colabora tienen muy incorporado.

Fernández-Martínez ha afirmado que, «a falta de una confirmación clínica», estos resultados conectan la fibromialgia con el síndrome de fatiga crónica, por lo que el objetivo ahora pasaría por estudiar las diferencias entre ambos, así como los mecanismos que son comunes y compararlas con las vías alteradas en la Esclerosis Múltiple. Según los investigadores,estos resultados no solo poseen un valor diagnóstico, sino que también permitirán la búsqueda de nuevas dianas terapéuticas y el reposicionamiento de fármacos que sean capaces de regular óptimamente los genes alterados y que minimicen los efectos secundarios.