miércoles, 1 de febrero de 2017

Persecución a la salud en Rosario: la facultad encadenó oficinas con 96.000 encuestas en pueblos afectados por las fumigaciones

El equipo que realiza los Campamentos Sanitarios desde la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario, que coordina el médico Damián Verzeñassi, denunció la persecución académica por parte del decanato, luego de que las oficinas donde guardan 96 mil encuestas que realizaron en pueblos fumigados de diversas provincias aparecieron encadenadas. Se trata de información sensible que detectó un incremento de enfermedades y muertes en áreas de producción transgénica, expuestas a fumigaciones. El episodio ocurrió tras la exposición de Verzeñassi como testigo y único médico latinoamericano en el Tribunal Internacional Monsanto en La Haya. “Que hiciéramos públicos los resultados de los campamentos estaba molestando cada vez más”, explicó el doctor Verzeñassi a lavaca. Las presiones vía Twitter.

Cuando el equipo de la materia Salud Socioambiental y la Práctica Final de la carrera de Medicina de la Facultad de Ciencias Médicas Rosario llegó a la oficina donde guardan las 96 mil encuestas realizadas durante seis años en 27 campamentos sanitarios distintos, se encontró con una imagen particular.

La puerta estaba encadenada.

No podían ingresar.

La situación ocurrió el 28 de octubre, luego de que el responsable académico y coordinador de los Campamentos Sanitarios, y director del Instituto de Salud Socioambiental, Damián Verzeñassi, brindara testimonio en el Tribunal Internacional Monsanto que se realizó en La Haya. El tribunal, organizado por la francesa Marie Monique-Robin y la india Vandana Shiva, entre otras destacadas personalidades internacionales, reunió a decenas de víctimas y expertos para evaluar la responsabilidad de la multinacional transgénica en violaciones a los derechos humanos y en la figura de ecocidio, tipificación propuesta para reformar el derecho penal internacional. Verzeñassi fue el único médico latinoamericano convocado (http://www.lavaca.org/notas/juzgar-a-monsanto-los-testimonios-del-desastre/).
El doctor Damián Verzeñassi en el campamento sanitario en San Salvador, Entre Ríos. 
Foto: Julieta Colomer  
El decano Ricardo Nidd, además, desplazó de sus cargos al Secretario de Extensión Universitaria a Gastón Palacios y a la subsecretaria de Bienestar Estudiantil, Giovana Bonisoli, ambos también docentes y responsables de la Práctica Final y la materia Salud Socioambiental. Siguen con sus cargos docentes, pero ya no están dentro del gabinete. 

Por esa razón, cuando los propios docentes no pudieron entrar a su lugar de trabajo, y luego de que organizaciones sociales comenzaran a difundir y denunciar lo sucedido, el grupo de trabajo informó que “el decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario, Ricardo Nidd, inició una persecución ideológica y académica” , dirigido al “equipo de docentes, graduados y alumnos que sostenemos las materias Salud Socioambiental y Práctica Final, reconocidos espacios que acompañan a pueblos y familias víctimas del modelo agropecuario dominante, con transgénicos y agroquímicos”. Las cadenas fueron finalmente retiradas, pero los docentes y médicos deben trabajar allí con custodia.

Lo que quieren encadenar

La Práctica Final de la carrera de Medicina en la Facultad de Rosario es el espacio que pone en marcha una de las experiencias académicas más innovadoras de los últimos tiempos: los campamentos sanitarios. Alumnos y alumnas se instalan una semana en un pueblo y realizan un perfil epidemiológico del lugar, con metodología de muestreo y entrevistas con vecinos y las vecinas. Así, a lo largo de los campamentos, esos equipos detectaron un incremento de enfermedades (diversos tipos de cáncer, hipotiroidismo, abortos espontáneos) que ocurren paralelamente a la producción de eventos transgénicos en campos cercanos.

Por ejemplo, los relevamientos en diversas comunas santafecinas (Murphy, María Teresa, María Susana, entre tantos) revelaron que los tumores y casos de cáncer se triplicaron y hasta cuadruplicaron en los últimos 15 años. Cuando la media nacional es de poco más de 200 casos de cáncer cada 100 mil habitantes, los campamentos encontraron que en las comunas se registraba un equivalente a casi 2 mil casos cada 100 mil habitantes: diez veces más. La experiencia puede leerse acá: http://www.lavaca.org/mu77/curando-a-la-facu/.

Junto al Espacio Multidisciplinario de Interacción Socioambiental (EMISA) de la Universidad Nacional de La Plata, los equipos rosarinos realizaron un perfil de morbimortalidad en San Salvador, municipio de Entre Ríos, donde detectaron la contaminación con agrotóxicos en tierra, agua y aire. Además, constataron que las principales enfermedades son las respiratorias, la primera causa de muerte es el cáncer de pulmón y que todas las muestras de agua presentaron plaguicidas, incluyendo el glifosato (http://www.lavaca.org/notas/san-salvador-contaminada-los-vecinos-tenian-razon/4).

Los campamentos, además, implicaban una experiencia vital en la carrera de miles de estudiantes, ya que los colocaba frente a problemáticas específicas del territorio, con fuente de información en los propios vecinos. “El estudiante no puede recibirse en la universidad pública sin tener, al menos, una experiencia que le deje absoluta claridad y certeza de que obtuvo su título gracias al aporte que hicieron 40 millones de argentinos que pagaron sus impuestos, y no resultado de una cuestión individual”, decía Verzeñassi en 2014 a la revista MU. “Recibirse es un esfuerzo colectivo”, planteaban los médicos, que convirtieron el hecho en un trabajo no sólo científico, sino de información a toda la sociedad.

Esa práctica es la que, literalmente, encadenaron. “Lamentablemente, esta manera de defender la universidad pública, de construir datos epidemiológicos desde y con las comunidades, de difundir los resultados que son propiedad de la gente y de nadie más, ha puesto en crisis muchos intereses empresarios y políticos”, sostiene el comunicado difundido por el grupo. “Y las presiones han recrudecido en los últimos meses. Somos testigos de autoridades provinciales que se incomodan con nuestro trabajo y sugieren que lo ideal para la Facultad es que silenciemos los resultados de los campamentos sanitarios”.
Foto: Julieta Colomer  
Los ecowarriors

“En la facultad estábamos en una posición que ya no era la que teníamos antes”, dice Verzeñassi a lavaca. “Que hiciéramos públicos los resultados de los campamentos estaba molestando cada vez más. El círculo íntimo del decano, por Twitter, nos decía que éramos ecoñoquis y ecowarrios, y que dejásemos de difundir los datos. Nos decían que no éramos científicos y que no expusiéramos a la gente de la Facultad de esa manera”.

¿Qué pasó?

“Nos encontramos con una cadena en el lugar donde tenés el resguardo documental de todo lo que venimos haciendo. Y esto va más allá de una diferencia de cómo encarar una cuestión. Intentamos resolver esto dentro de la Facultad, pero diversas organizaciones sociales empezaron a denunciar y esto tomó estado público. Ahí decidimos salir a explicar qué pasó. Se podría haber resuelto de otra forma, pero el decano Nidd decidió personalizar, planteando que estoy haciendo esto por intereses políticos. Creo que acá se mezclaron esas cuestiones personales con las preocupaciones del entorno más íntimo del decanato, porque nosotros difundimos los datos de los campamentos. En ese temor se nos quiso callar, pero se equivocó la manera”.

Verzeñassi subraya que gracias a la solidaridad desplegada por científicos, organizaciones, movimientos y personalidades durante las últimas semanas hoy las cadenas fueron sacadas.

“Hoy podemos entrar, pero custodiados”, dice el especialista. “No podemos entrar solos, sin que alguien vigile qué estamos haciendo. La persona que nos custodia es alguien que pone el decano. Queremos que nos dejen hacer nuestro trabajo y que no toquen al Instituto. Hoy tampoco están firmados los convenios de los campamentos del año que viene, y la preocupación máxima era no poder recuperar los datos de las encuestas para corroborar los registros en papel con los informáticos, que es lo que hacemos siempre. Todo esto, en principio, nos aleja de la posibilidad de documentar todo lo que decimos que hemos encontrado en los campamentos. Y, en segundo lugar, nos deja sin la certeza de que continúen los campamentos como mecanismo de evaluación. Tenemos la preocupación también de que intervengan el Instituto o, peor, que lo cierren”.

Movimientos extraños

La pregunta es por qué ocurrió esto. Verzeñassi lo interpreta como una acción enmarcada dentro de un mismo contexto: “Pasó luego de que yo declarara en La Haya y de que Gastón Palacios hiciera declaraciones en el diario La Capital sobre el mapa de cáncer de la provincia. Mientras tanto, Giovana Bonisoli estaba en Rosario armando el programa de Ciudades Saludables, que cuestiona la política sanitaria de la ciudad. En ese contexto quedamos en el ojo de la tormenta”.

Verzeñassi afirma que, mientras estaba en el Tribunal Internacional Monsanto, el decano se reunió con sectores vinculados al gobierno provincial. “No sé qué es lo que hablaron ahí. Pero justo surge el tema de las cadenas y los candados. Nidd nunca me explicó por qué había puesto la cadena. Después de toda la solidaridad recién estos días salió a decir que la puso alguien preocupado porque se estaban llevando cosas de la oficina. Después, lejos de enfriar la cuestión, dijo que nos iba a iniciar acciones judiciales por difamación”.

¿Se comunicaron desde el gobierno provincial con el equipo?

Explica Verzeñassi: “Me llamaron para asegurarme que ellos no tienen nada que ver con esto, que no hubo ningún pedido de la Povincia para que nos callen y se pusieron a disposición. A esta altura no me queda claro quién está jugando dónde. No sé si es una cuestión individual, por el hecho de haber estado en La Haya, o una cuestión realmente pensada desde más arriba. Lo que me queda claro es que de la Provincia me llamaron, mientras Nidd salió a denigrarme. En ningún momento aclaró qué va a pasar con los campamentos. Recién ahora, después de que tomó estado público, dijo en un programa de radio que no iba a tocar ningún cargo docente y que él cree en los campamentos. Pero no dijo nada del Instituto ni de si íbamos a continuar nuestra tarea. Estoy intentando que nos dé las garantías. Hasta estoy dispuesto a correrme, pero que no toquen los institutos y los campamentos. Y que nadie toque esas cajas con información valiosísima. Esperamos que recapacite, y nos de las garantías”.

lunes, 30 de enero de 2017

Los disruptores endocrinos o alteradores hormonales que debes evitar #consumosostenible


FACUA.org España - 30/1/201

La presencia de disruptores endocrinos que alteran el equilibrio hormonal del organismo en multitud de productos para el hogar, para el cuidado personal, o en alimentos, causan graves problemas de salud en la población. Pero, como personas consumidoras, podemos tomar medidas para evitar estar expuestas a estas sustancias que las personas expertas ya han demostrado que son causantes de varias enfermedades metabólicas.

Estas son cinco de las sustancias que hay que buscar en las etiquetas de composición de los productos que adquirimos, si queremos evitar estos alteradores hormonales.

Bisfenol A (BPA)

Es sin duda el mayor disruptor endocrino que hay en el mercado. Se trata de un producto químico utilizado en la industria de los plásticos, latas de alimentos o bebidas, recibos de compras, extractos bancarios, CDs, DVDs. e, incluso, biberones.

En 2011, se prohibió en la Unión Europea la utilización del Bisfenol A en los biberones. Asimismo, se prohibió la comercialización de productos que contuvieran este componente.

COV (Compuestos Orgánicos Volátiles)

Se trata de hidrocarburos gaseosos a temperatura ambiente normal o muy volátiles a esa temperatura. Tienen un origen tanto natural, como antropogénico (evaporación de disolventes orgánicos, quema de combustibles fósiles, transporte,…).

La presencia de COV está, fundamentalmente, influenciada por actividades donde se utilicen disolventes orgánicos: pinturas y barnices, industria siderúrgica, de la madera, cosmética y farmacéutica.

Algunos son extremadamente peligrosos para la salud como el benceno o el dicloroetano, y otros lo son para el medioambiente como el acetaldehído. Producen daños a la salud por vía respiratoria, irritación de los ojos o garganta, efectos psiquiátricos y efectos cancerígenos como el benceno. Estos compuestos también pueden entrar a través de la piel.

Ftalatos

Se usan como plastificantes para dar flexibilidad a determinados productos, incluidos juguetes, pero también en la composición de algunas cortinas plásticas de baño y en muchos productos de vestir, en pegamentos, ambientadores, envases.

La UE prohibió su uso en chupetes, tetinas o mordedores, pero no en otros productos. Estar expuestos a ftalatos podría causar asma o alergias infantiles entre otros problemas.

Estos ftalatos entran a través de la piel, por la vía respiratoria o digestiva y acceden al torrente sanguíneo. En el etiquetado la composición no vamos a encontrar Ftalatos, sino que debemos buscar alguna de estas siglas: dietil hexil ftalato (DEHP), el di-isononil ftalato (DINP), el di-iso-decil ftalato (DIDP) el dimetil ftalato (DMP), el dietil ftalato (DEP), el dibutil ftalato (DBP).

Parabenos

Muchos productos infantiles mantienen en su composición esta sustancia usada como conservantes antimicrobianos en cosmética, alimentación y farmacia desde 1.930, porque son baratos y eficaces contra microbios y bacterias.

Lo podemos encontrar en productos cosméticos, jarabes, supositorios, colirios, etc. y en alimentación, en aperitivos a base de patata, patés y frutos secos recubiertos.

Su principal efecto nocivo más inmediato es la dermatitis por contacto. Pero su efecto a medio y largo plazo, como el de todos los disruptores endocrinos, lo convierte en un ‘veneno silencioso’ con más incidencia en los bebés y embarazadas.

Triclosán

Es un agente antibacteriano y fungicida. Se puede encontrar en productos de cuidado personal como jabones, desodorantes, enjuagues bucales, pastas de dientes y en productos cotidianos como juguetes, alfombras y textiles o productos para limpieza del hogar.

También en instalaciones sanitarias y médicas, productos de atención médica y de cría de animales. Algunos estudios científicos ya han establecido una relación entre esta sustancia y el desarrollo de determinadas alergias. Puede, asimismo, producir efectos a nivel muscular, cardíaco y disrupción hormonal.

Busca siempre la información de los productos que componen las cosas que adquieras y decide antes de comprar cuáles quieres evitar

El fin de una antena de telefonía “mortal”

Susana Guindo — 30 enero, 2017

El 28 de noviembre de 2012, una vecina de Pinto, Ángela decidía quitarse la vida huyendo de la enfermedad que padecía: la electrosensibilidad. Hasta entonces, muchos de nosotros nunca habíamos oído hablar de esta enfermedad contra la que varias asociaciones luchan desde hace años. 
“Un día, un nuevo síntoma apareció en Ángela al llamar desde un móvil, sus oídos empezaron a arder así como su garganta… Esto fue el principio del final, se había hecho “electrosensible”. La electrosensibilidad viene dada por la exposición continuada a campos electromagnéticos, es por eso que cuando vimos la antena a 50 metros de su piso, comprendimos de donde procedía el problema”, declaró Ángel Martín, hijo de Ángela.
Ante la “pasividad” de las administraciones competentes, Martín decidió  convocar a vecinos y vecinas de Pinto para realizar un acto simbólico cada día 28 para dar a conocer la enfermedad que afectó a su madre al tiempo que pedir responsabilidades.
“Desde entonces nuestra familia está buscando explicaciones de las administraciones, ya que en vida, durante casi dieciocho meses imploramos ayuda institucional y absolutamente ningún organismo de los que se supone nos debe defender y atender, nos tendió la mano”

Martín, en 2015, denunció el caso de su madre a través de una carta que se publicó en este medio,
“Ángela se quitó la vida debido a una patología llamada “electrosensibilidad” provocada por una antena de telefonía móvil en la calle Joan Miró”

Después de años de lucha, por fin han conseguido que la antena sea eliminada y hemos querido conocer las impresiones de Ángel ante esta noticia.

Después de años luchando por la eliminación de esa antena, ¿qué ha supuesto para ti a nivel personal?

Nos ha supuesto quitarnos una espina que teníamos clavada en el corazón. Ha sido como si te matan a un hijo, y después de largos años, meten al culpable en la cárcel. Nos faltan otras espinas que quitar, una es la de este ayuntamiento, entendemos que debe de pedir perdón público como institución. Las administraciones deben de estar al lado de los ciudadanos, y en este caso el Ayuntamiento de Pinto abandonó “totalmente” a su suerte a Ángela y a Ismael, mis padres.

No será porque no se pidió ayuda, no será porque no hubo escritos, llamadas, entradas en registro. Fuimos totalmente invisibles en el gobierno de Miriam Rabaneda, su teniente alcalde Julio López Madera y Charo de la concejalía de sanidad. El propio Julio López Madera, en la primera de las 2 únicas reuniones que tuvimos al principio del todo, nos dijo que había varias antenas en Pinto que no tenían licencia, al igual que la de la calle Joan Miró, no tenía la licencia con todos los requisitos municipales.
Que yo sepa, si alguien tiene una actividad en cualquier municipio, que necesite licencia y no la tiene, tardan 2 segundos en parar dicha actividad… aquí en Pinto, como en tantos otros municipios, se permite el lujo de declarar que tiene antenas sin las pertinentes licencias

Tuvimos sólo 2 reuniones al principio, como he dicho y en la segunda, Miriam nos dijo que cualquier cosa que nos hiciera falta, que se lo pidiéramos. Mi madre se puso muy mal y se nos denegó el reunirnos con nadie del ayuntamiento. Eso sí, cuando nos concentrábamos en el ayuntamiento cada día 28 para exigir esa reunión, se nos mandaba a la policía para identificarnos sistemáticamente.

La enfermedad de Ángela era una gran desconocida para muchos hasta que comenzasteis con esta lucha en defensa de los electrosensibles. ¿ Cuenta ahora la asociación con apoyos de las instituciones o seguís solos en vuestra batalla?

Como bien dices, “era una gran desconocida”, pero ya cada vez es más difícil encontrar a alguien que no haya oído que es la “ELECTROSENSIBILIDAD”. Este problema está en lo más alto de la mesa en administraciones como el Parlamento Europeo y la OMS.
A nosotros nos ha tocado de lleno este “nuevo” problema, que no “raro”, ya que cada día hay exponencialmente más personas afectadas que el día anterior. No es sólo por las antenas, ahora ha entrado en juego el WIFI, móviles, inalámbricos…

La exposición que tenemos todas las personas es acumulativa y exponencial y este nuevo escenario está trayendo muchísimos problemas de salud. ¡Cuanta gente nos ha venido diciendo que le sangra la nariz, que no puede dormir, que se levanta agotado, que le estalla la cabeza o está muy nervioso y agresivo su hijo!

Siguiendo el consejo de apagar todo lo inalámbrico en su casa, desaparecen los males en muchísimos casos. Sólo hay que pensar que los campos electromagnéticos provocan interferencias entre nuestras propias células, no sólo en las neuronas, las cuales se comunican entre ellas con campos electromagnéticos de muy baja frecuencia e intensidad. ¿Nos creemos que aquí no pasa nada?, ¿Que podemos hacer con el medioambiente lo que nos apetezca? Todo tiene sus consecuencias y esta la vamos a pagar muy cara. ¿Nos acordamos del amianto, del tabaco?

Uno de vuestros objetivos era que el Ayuntamiento de Pinto pidiera disculpas públicas a la familia de Ángela, a vosotros. ¿Qué decisión ha tomado en este sentido el nuevo equipo de gobierno?

Es verdad que Rafael Sánchez, el alcalde, se reunió a los pocos meses de entrar en el ayuntamiento, con toda mi familia. Le pedimos perdón público y no aceptó. Si bien es cierto, que gracias a Daniel Santacruz y a Rafael, cuando estaban en la oposición, estuvieron a nuestro lado incondicionalmente, gracias a ellos se hizo la moción para el reconocimiento de la Electrosensibilidad y la moción en contra de la nueva ley general de telecomunicaciones. Pero ahora con el ayuntamiento, nos sentimos realmente decepcionados. Seguimos entendiendo que el ayuntamiento, como organismo, abandonó totalmente a mis padres y es algo que seguiremos pidiendo y no pararemos.

Va a hacer 7 años que empezó nuestra tortura y necesitamos cerrar heridas, es algo humano ¿no?

¿Qué nuevos retos tiene vuestra asociación?

Los retos de nuestra asociación son, en primer lugar, trabajar con las instituciones sociales, políticas y sanitarias para atender a los ya afectados. La Consejería de Sanidad ha dado ya, dos seminarios a médicos sobre Sensibilidad Química Múltiple y Electrosensibilidad y habrá más cada año.

En segundo lugar, atender a los socios y a cientos de consultas que nos hacen personas que están viendo que el problema de salud les viene en su casa, debido a una antena, o al WIFI del trabajo, de un vecino, de la escuela. Estamos muy preocupados por el aumento de niños electrosensibles que están apareciendo en las escuelas, llegando a un punto de no poder asistir a sus clases, incluyendo ya a muchos profesores.

Por otro lado estamos cooperando con más de 40 asociaciones de electrosensibles y afectados por antenas en Europa, donde estamos promoviendo una ICE (Iniciativa Ciudadana Europea) y tenemos trabajos ya abiertos con la OMS y el CESE (Comité de asuntos socio económicos europeos).

Entrevista con el Dr. Peter Gøtzsche


MadridCas

El Dr. Gøtzsche expone las conclusiones a las que ha llegado en relación a la industria farmacéutica, a saber, que sus prácticas de soborno y corruptelas son de tipo mafioso, que los fármacos que venden en su mayoría se basan en principios pseudocientíficos y que ello supone que se antepone el beneficio económico a costa de la salud de los pacientes. Es autor del libro, recientemente traducido al castellano, "Medicamentos que matan y crimen organizado". "Yo tomé una actitud crítica respecto a estos fármacos; conseguí el acceso a estudios no publicados y fue entonces cuando me di cuenta de lo mucho que la industria farmacéutica, y en ocasiones también los psiquiatras, nos han engañado con sus ensayos clínicos".

miércoles, 18 de enero de 2017

La Antártida, un lienzo en blanco para estudiar la “élite” de los contaminantes

Fecha:16-01-2017
Los contaminantes orgánicos persistentes (COP) son “la élite” de los contaminantes químicos que se liberan al medio ambiente. Pueden viajar por aire y agua y pasar de un medio a otro, convirtiéndose en una amenaza global. Ahora, un grupo de investigadores españoles analizará su presencia en la Antártida.

La primera evidencia de COP en la región antártica data de los 60, cuando se comprobó la presencia del pesticida DDT (dicloro difenil tricloroetano) en sus ecosistemas, detalla a Efe José Luis Roscales, del departamento de Química Ambiental del Instituto de Química Orgánica General del CSIC, quien estudiará la presencia de estos compuestos en la Antártida dentro del proyecto Sentinel.

Después, han sido varios los estudios que han constatado la presencia de COP en la Antártida, como el publicado en noviembre pasado en la revista Atmosferic Environment por científicos del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (CSIC).

Restos de bifenilos policlorados en la Antártida

En el artículo, los investigadores aseguraban que la atmósfera antártica almacena, entre otros, restos de bifenilos policlorados, que se usaron en el pasado como revestimiento en muchos aparatos eléctricos y que fueron prohibidos hace décadas.
Muchas de las sustancias consideradas hoy COP fueron sintetizadas para ser utilizadas en la agricultura, como el pesticida DDT, o por sus aplicaciones industriales o para productos de consumo.

Estos se caracterizan por una gran persistencia en el medio, una alta toxicidad para el hombre y ecosistemas, incluyendo su carácter carcinogénico y su capacidad para imitar nuestras hormonas (disrupción endocrina); además, los procesos de bioacumulación y biomagnificación les permiten acumularse en organismos a lo largo de su vida y amplificar su presencia a través de la cadena trófica (si un animal come plancton con COP, lo acumulará en su organismo).

Regulados por el Convenio de Estocolmo

El Convenio de Estocolmo, ratificado por 180 países, entre ellos España, aunque no EEUU ni Italia, reguló inicialmente 12 productos químicos, que llamó la “docena sucia“, entre los que estaba el DDT. En 2009 incorporó otros nueve, muchos como familias de compuestos.

El convenio está vivo y ha seguido metiendo sustancias en la lista de COP, como endosulfán en 2011 o hexabromociclododecano en 2013.

Algunos de estos contaminantes orgánicos están totalmente prohibidos, como la aldrina (plaguicida) pero en otros se establecen excepciones en su uso, como en el caso del sulfonato de perfluorooctano, utilizado en determinados dispositivos médicos, o del DDT, usado como insecticida para el control de la malaria.

También se recogerán muestras de sangre de 
pingüinos. Imagen del CSIC.  
Además, el convenio establece las medidas a tomar para minimizar el impacto de aquellas sustancias que no se generan intencionadamente, como las dioxinas y furanos derivados de la combustión a altas temperaturas, detalla el investigador del CSIC.

Precisamente Roscales, junto a Elena Cerro y Mariana Pizarro del CSIC, estudiará la presencia de los COP en el ecosistema antártico.

Mañana parten a la Antártida y estudiarán los COP en el marco de Sentinel, un proyecto financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad que se desarrolla entre el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) de Barcelona y el Instituto de Química Orgánica General (IQOG) de Madrid. Los investigadores principales son Jordi Dachs (IDAEA) y Begoña Jiménez (IQOG).
El objetivo es mejorar el conocimiento de los mecanismos por los que estos nocivos contaminantes viajan y se acumulan en los ecosistemas polares.

La campaña de muestreo se desarrollará del 19 de enero al 23 de febrero desde la Base Antártica Española Gabriel de Castilla del ejército de tierra, situada en la isla Decepción, y se enmarca en la XXX Campaña Antártica (2016-2017), informa el CSIC en una nota.

Roscales indica a Efe que se recogerán muestras de aire, suelos, sedimentos, de restos de excrementos de aves, plancton o nieve.

El equipo de Andrés Barbosa, del Museo Nacional de Ciencias Naturales, recopilará muestras de sangre de pingüinos y un equipo de la Universidad de Barcelona (proyecto Distantcom) lo hará de invertebrados de los fondos marinos.

Fotografía de archivo unos tubos de ensayo. 
EFE/Alberto Jiménez
Todas las muestras serán luego analizadas en los laboratorios de IQOG y del IDAEA.

Sentinel, que también estudiará la influencia de los COP en las comunidades bacterianas marinas, parte de la hipótesis de que la Antártida, y específicamente la parte norte de la Península Antártica, es una región centinela para la identificación de los contaminantes químicos que tienen el potencial de ser dispersados a nivel mundial.

“La Antártida ofrece una oportunidad muy interesante para identificar qué sustancias químicas tienen ese comportamiento de ser transportadas globalmente“, según el investigador del CSIC, quien afirma: “el continente ártico es un lienzo en blanco para estudiar estos componentes, élite de los contaminantes químicos, ya que refleja la huella química que dejamos a escala global”.

En la Antártida, continúa, no hay fuentes directas destacables de COP, aunque recientemente algunos estudios han identificado las bases científicas y la actividad turística como fuentes locales de algunos COP, por eso los investigadores también van a tratar de evaluar su propia huella allí.