domingo, 5 de mayo de 2019

La fatiga crónica no es una enfermedad psicológica

Un equipo estadounidense crea un método diagnóstico que, con un análisis de sangre, distingue las células de personas que sufren la enfermedad y las sanas
Sara Medrano, tesorera de la asociación de pacientes de fibromialgia y fatiga crónica
Afinsyfacro, ayer en la sede de la entidad. JAIME VILLANUEVA
DANIEL MEDIAVILLA 5 MAY 2019 

Sara Medrano recuerda que cuando exponía sus síntomas a los médicos una respuesta frecuente era enviarla al psiquiatra. Sufría un agotamiento continuo cuyo origen parecía imposible identificar. “Me decían que era algo psicosomático”, cuenta Medrano, que ahora es tesorera de la asociación de pacientes de fibromialgia y fatiga crónica Afinsyfacro. “Tuve la suerte de que acabé cayendo en la consulta de la misma persona varias veces y me dijo que no me podían ayudar desde el punto de vista psiquiátrico y me dio una nota para que la enseñase cuando me quisiesen volver a derivar psiquiatría”, continúa. Más adelante, recibió un diagnóstico en una clínica de Barcelona que se realiza a partir de una prueba de esfuerzo que se repite en dos días distintos y se completa con tests neurocognitivos. Como tratamiento no cuenta con mucho más que tramadol y paracetamol para el dolor.

El camino recorrido por Medrano es común entre los pacientes con esta dolencia. “Con demasiada frecuencia, esta enfermedad se clasifica como imaginaria", asegura Ron Davis, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad Stanford (EE UU). Davis es el autor principal de un estudio que hoy se publica en la revista PNAS y puede ayudar a cambiar esa percepción ofreciendo una prueba científica de que el síndrome de fatiga crónica es algo real a partir de un análisis de sangre.
Con mucha frecuencia, esta enfermedad se clasifica como imaginaria
El diagnóstico de la enfermedad, cuando llega, se basa en síntomas como el cansancio inexplicable, la sensibilidad a la luz, dolores sin una causa identificable o dificultades para dormir, y siempre requiere que se hayan descartado otras dolencias más fáciles de definir. El test, diseñado por Rahim Esfandyarpour, consiste en medir la respuesta al estrés de las células del sistema inmune. Esta medición se realizó tomando muestras de sangre a 40 personas, 20 con síndrome de fatiga crónica y 20 que no lo sufrían.

Según explican los autores, los resultados fueron precisos y consistentes. Después de estresar las células con sal, se les aplicó una corriente eléctrica que servía para medir variaciones en esas células. Cuanto mayores eran los cambios en la corriente, mayor era el cambio en las células, una señal de que no estaban asimilando bien el estrés. Las muestras de los pacientes con fatiga crónica fueron las que mostraban cambios importantes en la corriente.

Davis reconoce que no saben por qué el plasma sanguíneo y las células de las personas con fatiga crónica responden como lo hacen, pero cree que esta diferencia tan clara entre su respuesta y la de las células sanas es “una prueba científica de que la enfermedad no es una invención de la mente del paciente”.

Se estima que la fatiga crónica afecta a un 2,5% de la población y no existen tratamientos eficaces

Los investigadores de la Universidad Stanford quieren ahora ampliar su estudio para probar si la técnica sigue dando los mismos resultados aplicándola a un número mayor de pacientes. Además, quieren utilizar su sistema diagnóstico para identificar fármacos que ayuden a tratar una enfermedad que, como comentaba Medrano, tiene pocas opciones terapéuticas. La plataforma serviría para medir la reacción de las células de un paciente ante el estrés en su forma normal y después de ser expuestas a una molécula. Si el fármaco mejorase la respuesta, se podría postular como candidato para tratar la fatiga crónica.

Por ahora, según ha explicado la Universidad Stanford en un comunicado, el equipo ha identificado un compuesto que parece restablecer un funcionamiento sano en las células inmunes y el plasma sanguíneo de enfermos. Después de aplicarlo, los grandes cambios en la corriente que se observaban antes del tratamiento desaparecían. Por el momento, no se ha probado en personas con fatiga crónica, pero Davis y Esfandyarpour esperan poder hacerlo en un futuro próximo dentro de un ensayo clínico que confirme su eficacia. Para facilitar y acelerar la llegada de estos medicamentos, todas las moléculas que están testando con su nuevo sistema diagnóstico ya han sido aprobadas por la FDA, la agencia que regula la comercialización de fármacos en EE UU.

Resultados "espectaculares"

Julià Blanco, investigador de IrsiCaixa y del Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol de Barcelona, considera los resultados del equipo de la Universidad Stanford “espectaculares”. “Es de las distinciones más claras que he visto entre personas sanas y personas con fatiga crónica”, apunta. La búsqueda de un diagnóstico objetivo se encuentra en el centro de los esfuerzos de las personas que trabajan con la fatiga crónica que, por el momento, se diagnostica con cuestionarios que se apoyan en la autoevaluacion del paciente. “Eso deja mucho espacio para la subjetividad”, afirma Blanco. “En IrsiCaixa hemos trabajado con la caracterización de la enfermedad desde el punto de vista inmunológico, y hemos visto diferencias, pero no con esta capacidad y esta especificidad”, reconoce. Según el investigador, este sistema, siempre que demuestre su eficacia con más pacientes, será también muy útil para comprobar si el tratamiento que está recibiendo un paciente está teniendo los resultados deseados.

Medrano considera que, si finalmente este sistema diagnóstico se puede aplicar de una forma generalizada, mejoraría la vida de los pacientes que antes de saber que sufren una dolencia concreta que se llama fatiga crónica tienen que enfrentarse a la duda de si, como les sugieren algunos médicos, el mal está solo en su cabeza. Además, haría posible definir si alguien puede recibir ayudas por discapacidad. “Yo tengo un 33% de discapacidad, pero por otras dolencias, la fatiga crónica ni me la han considerado”, concluye Medrano. 

Dependiendo de cómo se defina la enfermedad, la prevalencia puede alcanzar al 2,5% de la población y en la actualidad no se dispone de pruebas diagnósticas que no dependan de una respuesta subjetiva del paciente. Tampoco hay fármacos específicos para su tratamiento. Estudios como el que este lunes se publica en PNAS pueden empezar a cambiar la situación.

lunes, 29 de abril de 2019

Europa pone un alto a los disruptores endocrinos

28/04/2019

El Parlamento Europeo acaba de aprobar una resolución en la que se pide que la UE adopte más medidas en relación con las sustancias químicas que alteran el sistema endocrino, las cuales son perjudiciales para la salud de las personas.

Con esta medida, el Parlamento se compromete a proteger al público de la exposición a los interruptores endocrinos o disruptores hormonales.

Estas sustancias se encuentran en productos infantiles, productos de higiene, cosméticos, envases de alimentos, pesticidas, muebles, entre otros productos.

Disruptores Endocrinos: La química que engorda y daña nuestra salud

Los disruptores endocrinos son sustancias que interfieren en el funcionamiento normal de las hormonas esteroideas. El probema principal es que aun en dosis muy bajas tienen graves consecuencia sobre nuestra salud.

Esta resolución orienta a la Comisión Europea hacia una legislación para junio de 2020 sobre los compuestos químicos que alteran el sistema endocrino que se incluyen en varios productos de consumo.

Estos compuestos representan un peligro para la salud, similar al peligro de los carcinógenos, que causan mutaciones genéticas y producen toxinas reproductivas, por lo que deben recibir el mismo tratamiento legal.

Las sustancias químicas alteradoras endocrinas generan graves problemas de salud entre los más importantes:
  • Diabetes
  • Trastornos del desarrollo neurológico
  • Problemas reproductivos e infertilidad
  • Enfermedades degenerativas y dañan el desarrollo de los bebés durante el embarazo, los niños y los adolescentes.
La resolución del Parlamento subraya la necesidad de desarrollar mejores pruebas y estrategias para identificar las sustancias químicas alteradoras endocrinas y pide a la Comisión Europea que promueva la investigación sobre estos compuestos con el fin de comprender plenamente su impacto en la salud pública.

Los compuestos químicos que desregulan nuestro sistema hormonal

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay unos 800 compuestos químicos sospechosos de alterar nuestro sistema hormonal, la mayoría de los cuales están siendo investigados.

La Comisión Europea ya ha confirmado que 66 de ellas interfieren de forma perjudicial con el sistema endocrino. Estos compuestos incluyen el bisfenol A (BPA), dioxina, atrazina y varios ftalatos (BBP, DEHP, DOP y DBP) que se encuentran en varios productos de consumo.

La Sociedad Endocrina, que llevaba tiempo reclamando este tipo de regulación, recibió la noticia de esta resolución con entusiasmo y elogió la acción del Parlamento Europeo.

El Dr. Ángel Nadal, presidente del Grupo Asesor de la EDC de la Sociedad y profesor de Miguel Universidad de Hernández en Elche, España, dio la bienvenida a esta resolución, diciendo:
«Este voto de bienvenida muestra que todos los principales grupos políticos del Parlamento están comprometidos a proteger a las generaciones actuales y futuras de la amenaza a la salud pública que representan las sustancias químicas que alteran el sistema endocrino (SAE).

La adopción de la resolución refleja años de promoción por parte de la Endocrine Society como autoridad científica que exige una regulación de las SAE basada en la evidencia.
Aplaudimos esta resolución al enviar una fuerte señal política basada en la ciencia más reciente de que ya es hora de que la UE tome medidas serias para abordar el impacto acumulativo de nuestra exposición diaria a las mezclas químicas en la salud pública».
Que este importante paso que se ha dado en Europa se extienda a todo el mundo, para que la salud humana esté protegida de los efectos nocivos de estas sustancias.

domingo, 14 de abril de 2019

Suiza bloquea el despliegue de la telefonía 5G hasta que se demuestre su seguridad

Ginebra y algunos cantones suizos no permitirán nuevas antenas hasta que se precise el impacto que este tipo de instalaciones tienen en la salud pública
Una de las antenas que permite la tecnología móvil 5G REUTERS
TERESA BENÍTEZ DE LUGO
CORRESPONSAL EN GINEBRA: 14/04/2019

Personas con electrosensibilidad y detractores de las ondas electromagnéticas han cantado victoria esta semana en los cantones suizos de Ginebra (GE),Vaud (VD) y de Neuchatel (NE) al anunciarse que, por el momento, se bloqueará la instalación de antenas 5G en sus territorios hasta que se precise el impacto que este tipo de instalaciones tienen en la salud pública.

Por el momento no se trata sino de una suspensión que será seguida de un debate sobre la necesidad y las consecuencias sanitarias que podrían acarrear este tipo de tecnología. La decisión fue tomada tras la organización de una verdadera cruzada, de políticos y ciudadanos, contra el despliegue de emisoras de ondas de tipo 5G.

La noticia fue acogida con gran júbilo por los que se oponían a esta medida. Las autoridades congelarán, de inmediato, la instalación de antenas emisoras y se esperará hasta que Berna publique conclusiones sobre el impacto que tiene este tipo de tecnología en la salud humana para continuar con este proyecto.

Los demás cantones suizos no han reaccionado de la misma manera aunque las autoridades políticas afirmaran que seguirán con atención el desarrollo de esta polémica sobre las ondas electromagnéticas y organizarán consultas, antes del verano, para determinar si es útil la instalación de este tipo de antenas en sus territorios.

Ondas electromagnéticas milimétricas

La decisión se ha tomado invocando el principio de «precaución» hasta que existan estudios científicos independientes porque, a diferencia de la 4G, la tecnología 5G, que dentro de pocos años se instalará a nivel mundial, tendrá más potencia al emitir ondas electromagnéticas milimétricas (MMW).

Según los detractores de estas tecnologías, las antenas que emiten estas ondas tienen longitudes de ondas muy cortas, en comparación con las actuales, y serán necesarias más celdas de emisión a poca distancia entre ellas para poder conectar a barrios, pueblos o incluso ciudades enteras. El impacto para la población será permanente, señalaron.

En el cantón de Ginebra, la moción, aprobada en el Consejo de Estado contó con 58 votos favorables, 28 en contra y una abstención. En el documento se solicita que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lleve a cabo estudios científicos independientes que permitan contrastar las informaciones del gobierne suizo sobre la 5G.

Permisos de construcción paralizados

Muchos permisos de construcción, de antenas 5G, habían sido ya otorgados a los principales operadores de telefonía suizos que verán, de esta manera, recortadas sus ambiciones de ofrecer, lo antes posible, una cobertura nacional de este protocolo de comunicación.

«Swisscom», había puesto ya en venta un smartphone 5G.

Por su parte Sunrise, segundo operador del país, anunció esta semana que ya había instalado la 5 G en 150 localidades y que los limites de radiación son respetados de acuerdo con la estricta reglamentación vigente en Suiza. «Actualmente la desinformación acerca de la 5G va viento en popa», afirmaron fuentes de la compañía.

sábado, 6 de abril de 2019

EL INSS aboga por el negacionismo en las enfermedades ambientales y de la sensibilidad central


La guía difundida por el Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS) como instrumento de apoyo para los médicos de Atención Primaria en relación con determinadas enfermedades ambientales no tiene en cuenta las investigaciones sobre éstas y convierte algunas de ellas en problemas de tratamiento psiquiátrico.

Si el grado de civilización de una sociedad se mide por el modo en el que trata a sus enfermos, no son buenas las noticias que llegan desde el Instituto Nacional de la Seguridad Social español (INSS). En el pasado Diciembre se publicaba en el BOE el convenio entre el INSS y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia por el que se ponía en marcha una colaboración entre estas instituciones para actualizar la guía de valoración para Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica y Sensibilidad Química Múltiple. De manera inmediata se publicaba la segunda edición de la guía en la que se incluía una visión de la electrosensibilidad y los trastornos somatomorfos que causaba la indignación y el estupor entre las asociaciones de afectados.

La nueva edición del documento de apoyo para médicos de Atención Primaria se había elaborado de espaldas a las asociaciones de enfermos y se publicaba de manera sorpresiva. El texto, además, constituye un ataque a las posibilidades de recibir una atención de calidad basada en criterios científicos independientes para estos pacientes. En la guía, la Electrosensibilidad y la Sensibilidad Química Múltiple son negadas como enfermedades de carácter físico relacionadas con factores ambientales y se pone bajo sospecha el Síndrome de Fatiga Crónica y la Fibromialgia, para las que también se indica psicoterapia y psicofármacos.

Informe sin valorar

La Confederación Nacional de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Electrosensibilidad y Sensibilidad Química Múltiple (CONFESQ), que representa a varias asociaciones, solicitaba a varios médicos destacados, con experiencia en estas patologías, que aportasen valoraciones al texto publicado por el INSS. En base a esta documentación, presentaba al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales una carta de posicionamiento en la que se pedía la retirada de la guía por el perjuicio que podía causar a los pacientes y por estar basada en información errónea y desactualizada. Así mismo se mantuvieron reuniones con el Ministerio de Sanidad, con la Sociedad de Médicos de Familia y con el INSS, que resultaron infructuosas. La Sociedad de Médicos de Familia mantenía su apoyo a la guía y el INSS expresaba su intención de seguir adelante con la misma.
La guía del INSS niega la Electrosensibilidad y la Sensibilidad Química Múltiple como enfermedades de carácter físico relacionadas con factores ambientales y pone bajo sospecha el Síndrome de Fatiga Crónica y la Fibromialgia
Para entender esta situación es necesario tener presente que la Sensibilidad Química Múltiple y la Electrosensibilidad son dos enfermedades incómodas, por cuanto ponen en tela de juicio la proliferación de sustancias químicas y la de campos electromagnéticos a los que está expuesta la población.

Existen investigaciones que, en base al stress que sufren los pacientes de Sensibilidad Química Múltiple, por la difícil situación a la que se tienen que enfrentar, consideran que esta patología tiene una base psiquiátrica. Hay, así mismo, estudios financiados por la industria de la telefonía móvil que, utilizando cuestionables experimentos de provocación, concluyen que la electrosensibilidad es psicosomática. Hay un grueso cuerpo científico destinado a afirmar la seguridad de los compuestos químicos y la de los campos electromagnéticos por debajo de los niveles de las actuales reglamentaciones. Sin embargo, hay también numerosos estudios que demuestran los efectos nocivos y diversas organizaciones científicas y ecologistas están alertando de las contraindicaciones de un modelo de desarrollo no suficientemente respetuoso con la salud y la medioambiente.

Defensa de la salud

Por desgracia el papel de las autoridades públicas en muchos casos no está siendo el de defender la salud, sino el de facilitar normativas acordes con los intereses particulares de las industrias. Los ciudadanos que son víctimas de determinados productos se enfrentan a la negación de sus problemas de salud y a la puesta en cuestión de su buen juicio. Ejemplos los podemos encontrar entre las víctimas de las tecnologías médicas, como hemos podido saber en relación a las prótesis de cadera de cobalto y a los anticonceptivos essure.
Por desgracia el papel de las autoridades públicas en muchos casos no está siendo el de defender la salud, sino el de facilitar normativas acordes con los intereses particulares de las industrias
Habitualmente las enfermedades causadas por la contaminación, aunque sabidas, son ignoradas; pero cuando se constituyen en patologías directamente vinculadas con determinados elementos ambientales, se convierten en una voz de alarma acerca de nuestro modo de vida, usos industriales y cuidado del medioambiente.

La Sensibilidad Química Múltiple y la Electrosensibilidad deberían servir para avisar sobre las consecuencias de un uso indiscriminado de ciertos elementos y sustancias. Sin embargo, la respuesta de la administración española ante estas sensibilidades ambientales no consiste en la medicina preventiva, impulsar campañas de información y políticas que mejoren el entorno de los ciudadanos. 

La respuesta no es dar a los afectados una atención según la información científica disponible. La respuesta es barrer bajo la alfombra, negar a estos enfermos y psiquiatrizarlos como si, en vez de en un país democrático, viviéramos en un régimen totalitario del siglo pasado.

REFERENCIAS

Resolución por la que se publica el Convenio específico entre el Instituto Nacional de la Seguridad Social y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, para la revisión de la primera edición del “Manual de ayuda para la valoración la Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple y Electrosensibilidad. BOE. Diciembre 2018.

Guía de actualización en la valoración de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple, Electrosensibilidad y Trastornos Somatomorfos. INSS. 2019.

Carta de posicionamiento ante la guía de valoración de la Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple, Electrosensibilidad y Trastornos Somatomorfos del INSS. CONFESQ. Febrero 2019.

Salud a la venta. Documental. Kirby Dirk. Netflix. 2018.

“7 millones de muertes cada año debidas a la contaminación atmosférica”. Comunicado de prensa. OMS. 2014.

Carlos Álvarez Berlana
Responsable del Área de Comunicación de la Asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud (EQSDS)

viernes, 22 de marzo de 2019

¿Quién nos va a quitar los años de exposición a químicos tóxicos de nuestros hijos?

Nicolás Olea es catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada/Hospital Universitario S. Cecilio (Granada). Es uno de los mayores expertos mundiales en discernir cómo la exposición a productos químicos nocivos puede alterar nuestra salud y la del medio ambiente. Estará en BioCultura Sevilla dando una conferencia magistral (ver datos abajo), como siempre.

¿Todavía hay negacionistas de los efectos nocivos de los productos químicos en la salud humana?

La verdad es que no sabría decirte. Sé que algunos no quieren aceptar que las cosas no van tan bien como ellos desearían en asuntos de regulación de la exposición química ambiental. Esos individuos se contrarían cuando oyen que es urgente la implementación de una política más estricta y basada en la precaución porque sienten atacado su modelo de progreso.

Esas mismas personas tratan de llevar al absurdo muchas de las recomendaciones precautorias que se proponen, ya sea ridiculizándolas o menospreciándolas. Creo que, como alguien ha dicho, su fe ciega en la técnica les hace pensar que todo tiene remedio y que por más que nos equivoquemos, siempre, siempre va a haber una solución técnica. Y se equivocan. Algunos de los efectos son irreversibles y están costando mucho dolor para muchos.

Cambios de los políticos

¿En general, los políticos han cambiado sus posiciones desde el principio de tus investigaciones?

Creo que sí. Al menos hemos conseguido colocar en sus agendas el problema de la exposición humana a los contaminantes ambientales con actividad hormonal y la necesidad de actuar. Europa ha reaccionado con todo su empaque, pero con una lentitud exasperante. Como el mastodonte esquizofrénico que aparenta ser, se debate entre lo que le gustaría legislar con carácter preventivo y lo que la presión política, económica y social le exige. Hemos presenciado enfrentamientos entre el Parlamento Europeo y la Comisión Europea más propios de patios de colegios que de grandes instituciones.

¡Con denuncia al maestro de guardia del recreo incluido! Ocurrió en 2013… Algunos países, liderados por Suecia, denunciaron a la Comisión Europea ante el Tribunal de Estrasburgo por no cumplir con el mandato dado por el Parlamento Europeo para establecer medidas de identificación de los compuestos disruptores endocrinos –aquellos que afectan a nuestro equilibrio hormonal– e implementar políticas de prevención de la exposición. Como era de esperar la denuncia prosperó, las medidas se están implementando y todo quedó en una demora de cerca de cinco años que más de uno habrá aprovechado en su beneficio.
La verdad es que no sabría decirte. Sé que algunos no quieren aceptar que las cosas no van tan bien como ellos desearían en asuntos de regulación de la exposición química ambiental.
-¿Cuál es el efecto nocivo de los productos químicos de síntesis que más te ha sorprendido en todos estos años de investigaciones?

-Hay algunos aspectos bien conocidos por la toxicología reguladora, aquella que se encarga de establecer la evidencia de daño y recomendar las medidas de protección frente a los contaminantes ambientales, que están muy bien afianzados: los efectos de carcinogenicidad, mutagenicidad y toxicidad sobre la reproducción (reprotoxicidad), que identifican a los compuestos químicos que se encuadran bajo las siglas CMR.

A este respecto se han hecho grandes progresos. Si un compuesto químico entra en esta clasificación CMR se verá controlado por todo un aparato regulador que limitará su uso y los riesgos derivados de su empleo. No ocurre lo mismo para los compuestos químicos disruptores endocrinos, a pesar de que su exposición en momentos críticos de la vida de un individuo pueda tener consecuencias tan graves como cualquier compuesto CMR. Aquí el déficit regulador es impresionante y se suple con órdenes particulares de la Comisión Europea que, a veces, hasta sonrojan.
Es difícil guardar la compostura y no reaccionar ante la sucesión de regulaciones “a la baja”, durante más de veinte años, para controlar la presencia de bisfenol-A, un conocido disruptor endocrino, empleado en el envasado de alimentos, como es el caso del recubrimiento interior de las latas de conserva. Nosotros ya lo denunciamos en 1995. Hasta su prohibición definitiva en 2018 en todo tipo de envases para alimentos destinados a niños menores de tres años hemos asistido a un proceso de regulación penoso que nos parece tremendamente lento. El caso del bisfenol-A en uso alimentario es la crónica de una muerte anunciada y la resistencia numantina de los que se resisten a la búsqueda de una alternativa más segura. La pregunta es: ¿Quién nos va a quitar de encima años, décadas, de exposición inadvertida de nuestros hijos?

Los más peligrosos

¿Cuáles dirías que son los productos más peligrosos en salud humana?

Los compuestos CMR podrían ocupar ese primer lugar en el ránking, pero, tal y conforme está hecha la pregunta, hay un vicio en la formulación que se te ha incorporado al discurso sin darte cuenta: considerar los compuestos químicos de forma individual… En el caso de los compuestos CMR cualquier dosis entraña un riesgo, es decir, es necesario evitar cualquier exposición porque incluso a un nivel bajo de uno de esos compuestos se puede producir un efecto indeseable.

En el caso del resto de los compuestos químicos se ha establecido un nivel de seguridad de tal manera que, teóricamente, si no se alcanza esa concentración, no hay peligro. Hasta aquí todo aparentemente bajo control, pero ¿qué pasa cuando coincide la exposición de dos o más compuestos? ¿Se suman sus concentraciones y sus efectos? Este es uno de los aspectos más relevantes que el estudio de disruptores endocrinos ha traído al debate científico. El llamado efecto combinado o efecto cóctel ha echado por tierra la tranquilidad que nos daba el establecimiento de dosis o concentraciones seguras para muchas sustancias químicas cuando son consideradas de forma aislada.

¿Nos podrías dar algunos ejemplos de esos disruptores endocrinos?

Creo que el concepto de disrupción endocrina ya es familiar para muchos de nosotros y aparecen diariamente noticias sobre la presencia ambiental de muchos de compuestos químicos con estas propiedades. Por ejemplo, la reciente movida en torno al uso de los tickets de caja de impresión térmica ha reavivado el problema de la exposición humana a bisfenol-A, constituyente del papel térmico. Pero hay muchos más ejemplos: todo el mundo habla de los cosméticos sin parabenos, sin saber muy bien que esos parabenos son disruptores endocrinos.

Se conoce el peligro del residuo de pesticidas en los alimentos de cultivo industrial sin que tampoco sepa mucha gente que parte de la toxicidad de esos compuestos es su capacidad de mimetizar a las hormonas. Por último está el caso del empleo de determinados tipos de plásticos que suponen una exposición a ftalatos o a perfluorados, disruptores endocrinos bien caracterizados.

“Como comentaba, la etapa embrionaria, fetal y primera infancia representan etapas de máxima vulnerabilidad frente a los disruptores endocrinos. Lo preocupante es que tras la exposición no se observan efectos inmediatos, sino que estos se presentarán como una mayor susceptibilidad para enfermar en la vida adulta”

Biocultura sevilla

¿En qué va a consistir tu charla en BioCultura Sevilla?

Presentaré las últimas novedades sobre exposición humana a compuestos químicos disruptores endocrinos, centrándome en aquellos que, sin ser persistentes, contribuyen a la exposición en el día a día de la gente corriente, no profesionalmente expuesta. Para divulgar el conocimiento de este aspecto de la salud humana, hemos construido varios escenarios y daré recomendaciones de cómo disminuir la exposición con medidas de carácter personal… mientras que los responsables de velar por la exposición inadvertida de la población se espabilan.

¿De qué manera podemos “achicar” nuestra exposición a esos productos tan peligrosos como pesticidas, herbicidas, etc.? ¿Eligiendo alimentos ecológicos?

Hay múltiples fuentes y varias vías de exposición. Entre las fuentes, el origen de los alimentos, su procesamiento, envasado y preparación representa uno de los campos mejor estudiados y con más fácil intervención. Pero no podemos olvidar fuentes de exposición como los cosméticos, los detergentes y artículos de limpieza, los textiles o la calidad del aire exterior y del interior de nuestros hogares. Todas estas fuentes convergen en unas pocas vías de acceso a nuestro organismo, la digestiva, la dérmica y la inhalatoria. Sobre fuentes y vías podemos actuar de forma preventiva.
El consumo de productos ecológicos puede ayudar a reducir de forma significativa la exposición a pesticidas y fitosanitarios, pero no debemos olvidar lo que atañe a su empaquetado y su elaboración. Todo el proceso de producción de alimentos es muy vulnerable y está continuamente sometido a la presión de ciertas mejoras, que tan solo lo son en apariencia. El empleo abusivo de fertilizantes, el empleo sistemático de pesticidas, insecticidas y fungicidas, el uso habitual de herbicidas, resulta, al final, en la presencia del residuo de estos compuestos en el alimento de origen vegetal.

La contaminación marina por compuestos persistentes y metales nos trae a la mesa el pescado rico en mercurio, que no hace ninguna falta. Se hace necesaria otra forma de producción que nos asegure que el productor está de nuestro lado, proveyendo alimentos de origen vegetal y animal sin residuos químicos. Los que se han acogido a las formas de producción ecológica nos están haciendo un gran favor. Nuestra elección favorecerá la popularización de esos productos y su competitividad en el mercado.

La alimentación

¿Cuál es tu propuesta para la alimentación?

No soy experto en alimentación y he llegado a este campo tratando de averiguar la causa de enfermedades comunes como el cáncer, la obesidad o la infertilidad. Pero sí que te puedo dar las recomendaciones que he aprendido y me parecen útiles: 1. Come de producción ecológica; 2. Consume productos locales y de temporada; 3. Compra pagando el precio justo, y 4. Come de todo, poco.

¿España es más peligrosa o menos que otros países de nuestro alrededor? ¿Se controlan los alimentos? ¿Se hacen estudios sobre exposición a niveles pequeños?

Afortunadamente para nosotros, somos Europa. Esto quiere decir que nos vemos sometidos a decisiones de carácter global que se han tomado en un Parlamento Europeo donde están representados países con una gran tradición ambiental y con un movimiento ciudadano muy importante. Creo que eso ha sido un buen freno para que no se den demasiados casos ligados a la idiosincrasia de la raza. Como decía un amigo mío sudamericano: “Vengo de un país de listillos, nos pasamos el día maquinando como defraudar al fisco o engañar al vecino”.

No será el caso de España, ¡no¡, pero creo que las reglas del juego impuestas por la Comisión Europea nos ayudan a controlar muchos aspectos de nuestra seguridad ambiental, en el sentido más amplio de la palabra. No es el momento de discutir el tema, pero la presión europea sobre la regulación del consumo de pescado con altos niveles de mercurio en España y Portugal es un buen ejemplo de lo que estoy refiriendo. Sí, se han hecho buenos estudios sobre exposición química ambiental en España, unos pocos poblacionales y otros ligados a estudios epidemiológicos.

Los trabajos de Cataluña y Canarias son pioneros, después han venido otros realizados por el Centro Nacional de Sanidad Ambiental (CNSA). Destaca el estudio en el que participa esta última institución y mi grupo de trabajo, que comprende 27 países europeos. El proyecto se identifica con las siglas HBM4EU y está midiendo la presencia en el cuerpo humano, de individuos reclutados en el norte y sur, este y oeste de Europa, ya sean niños, adolescentes o adultos, de toda una batería de compuestos químicos entre los que se encuentran muchos disruptores endocrinos. Los resultados estarán listos en unos meses y servirán para orientar políticas de prevención de la exposición

Efecto cóctel

¿Nos puedes hablar brevemente del “efecto cóctel”?

Como ya he comentado el efecto sumatorio de múltiples compuestos químicos actuando de forma combinada –ya sea sinérgica o antagónica, es decir, sumando o restando- ha desarmado el argumentario de “todo está bajo control” que tanto ha pregonado la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria. Como comprenderás, el establecimiento de concentraciones para las cuales no se presume ningún efecto indeseable para la salud, para un determinado pesticida presente en un alimento considerado de forma aislada, queda desautorizado si se consideran varios residuos de pesticidas en, por ejemplo, un tomate, que se unen a los residuos del resto de los componentes de la ensalada, y este primer plato se suma a lo que aporta el segundo plato y todos, al postre.
Nos gustaría que se legislara en función de la suma de residuos que aporta nuestra comida diaria y que, además, se tuvieran en consideración los compuestos que se incorporan por nuestra piel cuando usamos determinados cosméticos o por la respiración cuando aspiramos aromas artificiales… Esa sería la forma correcta y honesta de establecer cuanto es admisible de un determinado compuesto químico contaminante ambiental. Pero estamos lejos de ello: el efecto cóctel no está en la agenda de los organismos reguladores.

Los niños

¿Los niños son los más vulnerables a los efectos nocivos de la alimentación convencional? ¿Ellos deberían comer más que nadie “bio”?

Junto al efecto combinado y la invalidez del uso regulador de las bajas dosis, lo que llamamos las ventanas de exposición son el tercer y gran problema de la evaluación del riesgo para la salud tras la exposición a disruptores endocrinos. Siempre hemos denunciado que la toxicología reguladora se ha centrado en el que la paga: Hombre rico del mundo desarrollado. Por esta razón, creo que se ha olvidado la idiosincrasia de la mujer, las peculiaridades del embrión/feto/niño y las dualidades rico/pobre, norte/sur, primer mundo/tercer mundo… Dentro de este contexto, las fases por las que pasa la vida de un individuo, sea cual sea su condición, son determinantes del efecto tras la exposición a un disruptor endocrino.

Determinados momentos en tu vida significan diferentes riesgos ante exposiciones idénticas: el embrión y feto, esto es la vida intrauterina, la primera infancia, la pubertad… todos representan momentos de máxima sensibilidad a los contaminantes ambientales. Creo que las generalizaciones en el control de la exposición son desafortunadas y deberían tener en cuenta los momentos en la vida de un individuo que se asocian con el mayor riesgo para el desencadenamiento de un efecto adverso, fases de la vida que llamamos ventanas de exposición. En respuesta a la segunda parte de tu pregunta, la alimentación debería ser especialmente cuidada en esos momentos de la vida de un individuo.

¿Nos puedes hablar de algunas de tus conclusiones en estos años de estudio que tengan que ver con exposición a químicos a través de la dieta y efectos en población infantil?

Como comentaba, la etapa embrionaria, fetal y primera infancia representan etapas de máxima vulnerabilidad frente a los disruptores endocrinos. Lo preocupante es que tras la exposición no se observan efectos inmediatos, sino que estos se presentarán como una mayor susceptibilidad para enfermar en la vida adulta. Un ejemplo: la exposición intrauterina, en el vientre de la madre del embrión macho –el niño– a disruptores endocrinos con actividad hormonal estrogénica y antiandrogénica se asocia con un fracaso en la producción de semen en la edad adulta.
En otras palabras, en la base de la infertilidad masculina asociada a la baja calidad de su semen… podría estar la exposición de la madre cuando quedó embarazada a contaminantes ambientales. Todo se encuadra dentro del llamado Síndrome de Disgenesia Testicular en el que la exposición ambiental parece tener un papel importante, y que implica no solo mala calidad seminal sino también un mayor riesgo de padecer cáncer de testículo o un defecto de la colocación del testículo en la bolsa escrotal (criptorquidia) observado al nacimiento. Espero tener ocasión de contaros en BioCultura la historia de los preciosos MIL DIAS, pero la hipótesis del origen tempano de enfermedades de presentación en el adulto está cada vez más fundamentada.

Baja natalidad

¿Nuestra baja natalidad tiene que ver con los efectos hormonales de la polución química y sus consecuencias en la población humana? ¿Somos un país muy expuesto?

El ejemplo de la respuesta anterior, es decir, la mala calidad y pobreza seminal del varón está contribuyendo en toda Europa, y en el mundo occidental en general, a la infecundidad de las parejas. Es cierto que la infertilidad masculina y femenina son multicausales, pero en ambos casos la exposición ambiental, es decir nuestros hábitos y exposiciones del día a día, están contribuyendo a este fenómeno. El problema del varón se describió en Europa del Norte, para más tarde generalizarse en todos los países desarrollados.

En España, los varones no escapan a esa tendencia decreciente de su calidad seminal que no parece haber tocado fondo, como se constata en cada nuevo estudio que se hace en Europa y España. Este problema tiene dos aspectos no bien conocidos por la opinión pública, que van más allá de la infertilidad del varón. El primero es que esa infertilidad se asocia en el varón con la caída en los valores de testosterona (la hormona masculina), lo que significa un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad metabólica, la diabetes y/ padecer problemas cardiacos.

El segundo, es que nos ha servido para darnos cuenta de cómo reacciona nuestro primer mundo a esta evidencia, ya que, en lugar de buscar la causa, se proponen soluciones basadas en la técnica. En este caso particular, han proliferado de las clínicas de reproducción asistida. ¡En Granada ya hay más que oficinas de farmacia! Es una huida hacia adelante tan típica de la sociedad actual, donde la tecnología quiere resolver los problemas provocados por la propia tecnificación.

Pedro Burruezo

CHARLA EN BIOCULTURA