Mostrando entradas con la etiqueta Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de enero de 2020

PROTESTA GLOBAL 25 DE ENERO STOP 5G

Protesta Global contra la 5G, un llamamiento internacional, el sábado 25 de enero.

¿Por qué Stop5G?

El impacto en la salud de las personas y el medio ambiente de la tecnología inalámbrica está documentado científicamente desde hace varias décadas. Es por esta razón que la OMS calificó en 2011 a las radiofrecuencias en la categoría de posible cancerígeno, y que la Resolución 1815/2011 del Parlamento Europeo, a la que se adhirió en su momento el Gobierno de Navarra, aconseja bajar límites de emisión y proteger a la población, en particular a personas electrosensibles, niños y ancianos.
El atractivo de esta tecnología para todos y el desarrollo económico que puede inducir, ha hecho que estas precauciones hayan sido abandonadas por nuestras instituciones. La consecuencia es que vivimos cada vez en un entorno más “radiado”, y en el futuro próximo con la 5G se avecina un incremento exponencial, que implicará incluso el lanzamiento de miles de satélites para “radiar” a la tierra (documéntate en castellano en el Llamamiento internacional stop 5G).

La 5G “promete” un desarrollo económico, pero no se está contemplando los costes de esta tecnología: los impactos sobre la vida en general, y en particular sobre la salud de las personas. Por la propia definición de esta nueva generación de telefonía, “El Internet de las Cosas”, se pasará de la conexión de las personas a los objetos. Lógicamente va a suponer un enorme y omnipresente incremento de la radiación que nadie está cuantificando ni limitando. Muchos científicos llevan advirtiendo de los peligros de esta tecnología, pero nuestras instituciones están sordas, a veces por falta de información, otras tal vez por la complejidad de tener en cuenta a todos los intereses implicados. El hecho es que ciudadanos y medio ambiente estamos absolutamente desprotegidos. Los valores límite son establecidos por organismos supuestamente independientes, pero que en la realidad cotidiana evidencian no serlo.

Una sociedad libre sólo puede serlo con información, y el impacto de las nuevas tecnologías se está negando, luego nos niegan la libertad y por tanto la posibilidad de protegernos a nosotros y a los nuestros. Se sabe que los niños son especialmente vulnerables. El defensor del pueblo ha dicho recientemente (2019) que en España: El despliegue del 5G se realiza sin garantías ambientales ni sanitarias.

Pero… “¿esto tiene que ver conmigo? Pero… ¿exactamente qué problema de salud puede acarrear el 5G?

Usemos las palabras de algunos de los organismos de salud (clica en el link para acceder al documento), juzga tú mismo:

Academia Europea de Medicina Ambiental: "Existe una fuerte evidencia de que la exposición a largo plazo a ciertos CEM (Campos Electromagnéticos) es un factor de riesgo para enfermedades como ciertos tipos de cáncer, la enfermedad de Alzheimer y la infertilidad masculina".

Academia Estadounidense de Medicina Ambiental: “El hecho de que la exposición a RF (radiofrecuencias) causa daño neurológico ha sido documentado repetidamente. Se ha encontrado un aumento en la permeabilidad de la barrera hematoencefálica y el daño oxidativo, que están asociados con el cáncer cerebral y las enfermedades neurodegenerativas”.

Ministerio de Saludde Israel: “Se recomienda el uso razonable de la tecnología móvil e inalámbrica, incluida la consideración de alternativas como teléfonos fijos, el uso de un altavoz mientras se habla por un teléfono móvil y la abstención de instalar la base de teléfonos inalámbricos en una habitación, sala de trabajo o sala de niños”.

Comité Nacional Ruso sobre Protección contra la Radiación No Ionizante: "los niños usuarios de teléfonos móviles probablemente enfrentarán los siguientes peligros para la salud en el futuro más cercano: interrupción de la memoria, disminución de la atención, disminución del aprendizaje y las capacidades cognitivas, aumento de la irritabilidad, problemas para dormir, aumento de la sensibilidad al estrés y aumento de la preparación epiléptica. Riesgos de salud remota esperados (posibles): tumores cerebrales, tumores de nervios acústicos y vestibulares".

¿Otras evidencias?

La propia industria reconoce en sus informes su preocupación por que los impactos sobre la salud afecten a su cuenta de resultados.

El proveedor de seguros Swiss Re subraya el alto riesgo de la 5G, y por tanto las aseguradoras no aseguran sobre esta tecnología.

¿Qué puedo hacer?

Infórmate, informa, ¡Únete a nosotros!

Por el derecho a la información.
Por el derecho a la salud y a una tecnología biocompatible.
Porque una sociedad que no protege la salud de los ciudadanos ni del medioambiente no tiene futuro.

COMPARTE, GRACIAS.

Convocan:

Acción Pamplona (Asanacem, Ecologistas en Acción, EQSDS).

ACCIONES DE PROTESTA 25 DE ENERO STOP 5G, en:

BARCELONA: 12:30h Pg de Gracia/Diagonal (Davant del PALAU ROBERT)

PAMPLONA: 11h a 13h en la Plaza del Ayuntamiento

SEGOVIA: 17h Plaza del AZOGUEJO

MURCIA: 18h a 20.30 GLORIETA de ESPAÑA

MADRID: 12:30-14:00h Paseo DEL PRADO 18 (Frente al Ministerio de Sanidad)

GRANADA: 12:30-13:30 h Plaza del Carmen Nº3 de Granada

lunes, 10 de septiembre de 2018

SQM y EHS, dos enfermedades negadas por su carácter ambiental

CARLOS ÁLVAREZ BERLANA — MADRID 7 SEP, 2018

Como consecuencia del progreso están apareciendo enfermedades que, como las descritas en este trabajo, pueden considerarse ‘enfermedades centinela’ por cuanto advierten de factores peligrosos para la salud.

La Sensibilidad Química Múltiple (SQM) consiste en una serie de síntomas desencadenados ante la exposición a un amplio grupo de sustancias, generalmente tóxicas y usualmente sintéticas, entre las que se encuentran los hidrocarburos y múltiples compuestos presentes en cosméticos y limpiadores de uso cotidiano. La electrosensibilidad (EHS) es una respuesta de intolerancia a campos electromagnéticos en dosis por debajo de los límites de las actuales reglamentaciones. Entre los distintos sistemas e infraestructuras que originan la respuesta de la electrosensibilidad se encuentran los teléfonos móviles y antenas de telefonía, los Wifis y otros sistemas de transmisión por radiofrecuencia como vigilabebés o televisiones inteligentes, así como transformadores, líneas de alta tensión, transformadores y motores eléctricos.

Investigaciones recientes consideran que la SQM y la EHS tienen los mismos mecanismos subyacentes y representan diferentes desórdenes de un tipo de trastorno común. Ciertos marcadores epigenéticos y variables analíticas alteradas podrían servir como criterio diagnóstico para ambas enfermedades. Según este punto de vista, la disminución en la capacidad de transportación iónica en las membranas celulares produciría un estrés oxidativo a nivel celular que estaría en la base de ambos problemas de salud.

Aspectos advertidos

La SQM es una enfermedad mayoritariamente de mujeres. Un sistema inmunitario y hormonal más complejo según algunos autores predispondría en mayor medida hacia este tipo de trastornos. Una mayor exposición femenina ante cierto tipo de sustancias químicas tóxicas podría estar favoreciendo también esta prevalencia por sexos. Ninguna de ambas se puede considerar una enfermedad rara, puesto que la SQM podría estar afectando hasta a un 1% de la población y hasta un 3% de personas podría estar experimentando síntomas leves asociados a la exposición electromagnética.
Se trata de problemas de salud de origen ambiental asociados al progreso

Se trata de problemas de salud de origen ambiental asociados al progreso. La SQM aparece en los países industrializados a partir de los años 50. La EHS surge entre los operadores de radar en la misma década de los años 50 y se extiende entre la población a partir de los años 90 con el auge de la telefonía móvil.

La SQM y la EHS son enfermedades negadas, fundamentalmente por el cuestionamiento que representan para nuestro modo de vida y modelo industrial. En España la SQM no ha sido oficialmente reconocida hasta el 2014 y la OMS aún no le dedica un epígrafe específico en su Clasificación internacional de enfermedades, siendo incluida dentro del grupo de las alergias no específicas. El único país del mundo que ha reconocido la electrosensibilidad es Suecia, como discapacidad, y la OMS aún no ha asumido que sea un problema de salud causado por la exposición a los campos electromagnéticos.

Cuestiones de género

Aparte de los intereses tecnológicos e industriales en la negación y desatención de las personas, con SQM y EHS se mezclan cuestiones de género. La psiquiatrización ha sido una actuación a la que se han tenido que enfrentar las mujeres con SQM, cuyo estrés psicológico por la compleja situación de salud y de incomprensión del entorno ha pretendido ser una demostración de problemas psiquiátricos. La prescripción injustificada de psicofármacos aún continúa siendo una práctica habitual ante estas enfermas.
La SQM y la EHS son enfermedades negadas fundamentalmente por el cuestionamiento que representan para nuestro modo de vida y modelo industrial

En la electrosensibilidad la situación a día de hoy es si cabe aún más grave pues, aparte de las dificultades de movilidad por la presencia constante de redes de telecomunicaciones y la falta de reconocimiento oficial, nos podemos encontrar con expertos e investigaciones financiadas por las compañías de telefonía que abogan por la teoría psicológica para este problema de salud.

Biomarcadores y diagnóstico

A pesar de existir biomarcadores y variables analíticas características, el diagnóstico de la SQM y la EHS se realiza mediante la historia y cuestionario clínico, identificando los diversos elementos desencadenantes entre los que también se encuentran las intolerancias alimentarias. Para la SQM está estandarizado el uso del cuestionario QUESSI y para la electrosensibilidad además de la entrevista clínica existe un cuestionario realizado por el Colegio de médicos de Austria.
La psiquiatrización ha sido una actuación a la que se han tenido que enfrentar las mujeres con SQM

Las primeras medidas terapéuticas consisten en evitar sustancias químicas y campos electromagnéticos asociados a la sintomatología, así como unas pautas de alimentación que incluyen comida ecológica y agua mineral o filtrada detalladas en diversos protocolos ambientales diseñados para estos pacientes. Se acompañan estos cambios en el modo de vida de complementos alimenticios que incluyen vitaminas y antioxidantes para favorecer la eliminación de radicales libres a nivel celular. Tanto desde la medicina convencional como la naturista existen tratamientos de desintoxicación destinados a la eliminación de sustancias tóxicas y metales pesados del organismo. También se testa la presencia de algunos patógenos como la borrelia que pueden estar relacionados con el cuadro clínico.

Enfermedades ambientales

La SQM y la EHS como enfermedades específicamente ambientales tienen un significado sobre la salud y el medioambiente que excede la propia problemática de los afectados. Se consideran enfermedades “centinela”, puesto que están alertando sobre la presencia de nuevos factores ambientales peligrosos y adelantando el incremento de cierto tipo de enfermedades asociadas con el progreso. En relación a la llamada contaminación electromagnética, diversos expertos prevén un incremento de problemas de salud relacionados con la creciente exposición electromagnética a la que actualmente está sometida la población.
Desde la perspectiva de la medicina ambiental, entre un 30 y un 50% de todas las enfermedades podrían tener su origen en los factores ambientales

En el caso de la SQM, se puede establecer un vínculo entre la aparición y desarrollo de estas patologías y los problemas medioambientales ocasionados por el modelo de desarrollo industrial humano en las últimas décadas. Desde la perspectiva de la medicina ambiental, entre un 30 y un 50% de todas las enfermedades podrían tener su origen en los factores ambientales.

Algunas recomendaciones

Algunas recomendaciones para minimizar la carga tóxica y la exposición electromagnética
  • Sopesa la presencia de limpiadores convencionales en tu hogar. Busca alternativas ecológicas en las tiendas o supermercados. Vinagre, limón, bicarbonato, bórax, agua oxigenada, jabón puro son alternativas viables para la limpieza de la casa y la ropa. Recuerda que los limpiadores que utilices suelen acabar en el desagüe. Si reduces los químicos tóxicos en tu hogar también los reduces en el medioambiente.
  • Sopesa la utilización de cosméticos convencionales. Los aceites naturales como almendras, argán, rosa mosqueta, o sustancias como la glicerina pueden ser una alternativa para la hidratación. La piedra de alumbre, el vinagre de manzana o el limón pueden ser utilizados como desodorante.
  • Apaga o aleja el teléfono móvil durante el sueño. Evita utilizarlo en transporte en movimiento o en zonas de baja cobertura. Descarga previamente a la memoria y visualiza offline los contenidos. Haz llamadas breves. Utiliza un manos libres. Apaga el Wifi cuando no lo uses. Considera utilizar una conexión a internet por cable. Se consciente de que los dispositivos inalámbricos emiten radiación electromagnética.
REFERENCIAS

Guía de Control Ambiental: Una alternativa de vida sana. Guía para afectados de Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple, otros enfermos ambientales y personas interesadas en mejorar su calidad de vida. GEDEA. 2010.



Guía Práctica de Control Ambiental adecuada para las personas que quieran llevar una vida más saludable. No Fun. 2015


Declaración científica internacional de Bruselas sobre Electrohipersensibilidad y Sensibilidad Química Múltiple. 2015.


Directrices del Colegio de Médicos de Austria para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades y problemas de salud relacionados con los campos electromagnéticos (síndrome de los CEM). 2012.


Guía EuropaEM para la prevención y tratamiento de enfermedades y problemas de salud relacionados con los Campos electromagnéticos (CEM-EMF). Reviews on Environmental Health. 2016.


http://www.peccem.org/DocumentacionDescarga/ElectroHiperSensibilidad/Guia.EUROPAEM.2016.pdf

Carlos Álvarez Berlana

Responsable del Área de Comunicación de la Asociación Electro yQuímico Sensibles por el Derecho a la Salud (EQSDS)

viernes, 10 de noviembre de 2017

La OMS seriamente cuestionada durante el proceso de elaboración de su próximo informe sobre radiofrecuencias

Por Carlos Alvarez Berlana

El Proyecto CEM de la OMS y la ICNIRP criticados por la comunidad científica por sus conflictos de interés y por su planteamiento de negación de efectos biológicos no térmicos y consecuencia de la exposición crónica y a largo plazo de la población mundial

Científicos del Grupo BioInitiative y del ECERI han pedido a la OMS que incluya a investigadores que no sean de la ICNIRP en la elaboración de la próxima monografía del Proyecto CEM

Nuevas investigaciones siguen alertando frente a los peligros de la creciente exposición electromagnética

Mientras en el Parlamento Europeo está en proceso una propuesta de resolución para impulsar las redes inalámbricas 5G que incluirán nuevas frecuencias del espectro electromagnético ante las que están alertando expertos científicos por los nuevos peligros para la salud que implicará; el Proyecto CEM –campos electromagnéticos- de la OMS –EMF Project- ultima un documento sobre criterios de salud ambiental envuelto en la polémica desde sus comienzos. La monografía de la OMS sobre radiofrecuencias ha sido criticada tanto por la composición del staff como por los criterios metodológicos del informe. En 2014 el Proyecto CEM presentaba un borrador abierto a consulta en el que no se identificaba a los autores, no se ofrecía los capítulos esenciales ni bibliografía completa, a pesar de que de manera anticipada descartaba toda evidencia de efectos no térmicos para la salud humana. La consulta pública fue considerada por algunos investigadores como farsa pues iba destinada a corroborar la incompleta información ofrecida y no a incorporar nuevas investigaciones.

El Proyecto CEM –campos electromagnéticos- de la OMS –EMF Project- surge en 1996 con el objetivo prioritario farsa de lograr una armonización de las normas de seguridad en cuanto a los límites de emisión de campos electromagnéticos de radiofrecuencia. Aunque países como Rusia y China rechazaron los nuevos baremos, naciones como Polonia y la república Checa aumentaron sus límites a instancias del Proyecto CEM de la OMS. El primer presidente, Michael Repacholi, fue a la vez presidente de la ICNIRP –Comisión internacional para la protección de la radiación no ionizante-, fundada por la IRPA en 1992, y que sigue los postulados y los límites propuestos por el IEEE -Instituto de ingeniería eléctrica y electrónica de los Estados Unidos-. La ICNIRP, que es una institución privada bajo el estatus de Organización No Gubernamental, surge en el ámbito de la industria nuclear, cuyos miembros son por designación interna y de la IRPA y cuyas fuentes de financiación son desconocidas. La ICNIRP ha mantenido una posición de negación de riesgos duramente criticada por excluir múltiples investigaciones científicas que demuestran alteraciones biológicas por debajo de los límites de intensidad de sus recomendaciones. Los Estados Unidos, Canadá y la mayoría de países de la UE como Alemania, Inglaterra o Francia siguen en su normativa los límites marcados por la ICNIRP y apoyados por la OMS. El Proyecto CEM de la OMS en cuanto a planteamientos e investigadores adscritos es indistinguible de la ICNIRP, y la ICNIRP ha sido reiteradamente acusada de seguir las tesis más favorables a la industria de las telecomunicaciones. En la actualidad los seis miembros del grupo principal del Proyecto CEM de la OMS incluida su presidenta pertenecen también a la ICNIRP. Si repasamos los conflictos de interés en el seno de la ICNIRP, nos encontramos con que prácticamente todos sus expertos científicos tiene vínculos con empresas de telecomunicaciones. Mirando los curriculums públicos, pues en muchos casos sus declaraciones de interés ante la ICNIRP omiten información sustancial, este grupo de expertos integrado en su mayor parte por ingenieros, por encima de epidemiólogos o biólogos, trabaja para fundaciones creadas o financiadas por empresas de telecomunicaciones, asesora directamente a asociaciones de ingeniería por el desarrollo tecnológico, tiene investigaciones financiadas por entidades de las empresas de telefonía como la GSM association, la Mobil manufacturer forum o participadas por empresas de telefonía como la MTHR -UK´s Mobile telecommunication and health research program-, o forma parte de fundaciones o programas por la seguridad radiológica de origen público pero financiadas al 50% por fondos privados de la industria como la Fondation santé et radiofréquences de Francia o la Fundación sanidad y radiofrecuencias de Suiza.

En Enero de este año, asociaciones europeas de electrosensibles y en contra de la contaminación electromagnética -entre las que estaban EQSDS y la PECCEM de España- expresaron su adhesión a la carta enviada por el Grupo de trabajo BioInitiative a la OMS pidiendo un panel de expertos equitativo que no estuviera copado por miembros de la ICNIRP afín a la industria de cara a la próxima publicación de la monografía sobre CEM por parte de esta organización. En Marzo, Oleg Grigoriev, presidente de la RNCNIRP –Comisión nacional rusa de protección radiológica- enviaba una carta a María Neira –directora de Salud pública y medioambiente de la OMS y Emilie Van Deventer –directora del Proyecto CEM de la OMS- solicitando un grupo de trabajo de la OMS sobre radiofrecuencias equilibrado en el que estén representados los científicos que corroboran efectos no térmicos, como condición para alcanzar un conclusión creíble. Ese mismo mes, el ECERI -Instituto europeo para la investigación del cáncer y el medioambiente- con sede en Bruselas informa de su reunión con María Neira con la finalidad de que la organización mundial incluya los efectos no térmicos de los campos electromagnéticos en la salud en el documento que se está realizando. En esa reunión, la responsable de la OMS María Neira se mostró abierta a recibir información científica, pero rechazó que se vaya a cambiar la composición del grupo básico de elaboración de la monografía, en el que cinco de los seis miembros pertenecen a la ICNIRP, y se negó a mantener más reuniones. En la actualidad las aportaciones públicas están cerradas y los capítulos 1, 3 y 14 sobre evaluación de riesgos siguen sin estar disponibles para consulta.

En 2006, tras diez años al frente del Proyecto CEM y después de saberse que había estado recibiendo financiación irregular procedente del Mobile Manufactures Forum –MMF- a través de un hospital en Adelaida, Michael Repacholi abandona la OMS. Pocos meses después de dejar el cargo testificaba como perito de la industria ante el consejo designado por el Estado de Connecticut a favor de los trazados de líneas de alta tensión propuestos por la Connecticut Light Power y la United Iluminated Company. Repacholi, que durante su mandato había invitado a las industrias de telecomunicaciones y militar a las reuniones del Proyecto CEM, posteriormente ha participado en actos promocionales de la industria como los realizados por la Association GSM e Hydro Québec. En la actualidad sigue siendo presidente emérito de la ICNIRP. Al frente del Proyecto CEM le sucede Emilie Van Deventer, doctorada en ingeniería eléctrica por la Universidad de Michigan, que entre 1992 al 2000 fue profesora adjunta de ingeniería informática en una cátedra financiada por Bell Canada y Nortel en la Universidad de Toronto. Van Deventer, miembro del IEEE, es contratada en el 2000 para el Proyecto CEM a pesar de no tener conocimientos previos en medicina, biología o epidemiología y haber estado sus investigaciones financiadas por el CRSNG –Consejo de investigación de ciencias naturales e ingeniería de Canadá-, CITO –Communications & Information Technology Ontario- y Nortel. Emilie Van Deventer ha publicado diversos artículos científicos, en su mayoría junto a Michael Repacholi, negando los riesgos para la salud de la radiación de la telefonía móvil. En un artículo científico de 2006, también junto a Michael Repacholi, Van Deventer se posiciona en contra de la aplicación del Principio de Precaución en relación a los riesgos de los Campos electromagnéticos de las tecnologías inalámbricas. Entre las instituciones colaboradoras del Proyecto CEM de la OMS está el ejército de los Estados Unidos, que por medio de la AFORS –Air Force Office of Research Scientif- participa en investigaciones destinadas a descartar los riesgos de las microondas. En este caso los intereses de las compañías de telefonía representados en el Proyecto CEM de la OMS coinciden con los del ejercito de los Estados Unidos en una política para implantar límites permisivos que posibiliten la utilización de radares más potentes y diversos equipos electrónicos militares en todo el mundo.

En 2015 más de 200 científicos expertos en bioelectromagnetismo realizaron un llamamiento a los dirigentes de la ONU y de la OMS alertando sobre el problema para la salud que va a suponer el aumento de campos electromagnéticos de las nuevas tecnologías inalámbricas. En 2011 la IARC clasificó los campos electromagnéticos de radiofrecuencia –emitidos por móviles, wifis y otros dispositivos inteligentes- como categoría 2B o posiblemente cancerígeno. Algunos científicos como Lennart Hardell solicitaron una clasificación más estricta como categoría 1 o demostrado agente cancerígeno. Desde el año 95 en el que Henry Lai demostró un aumento de daños en el ADN consecuencia de la exposición a campos electromagnéticos de microondas las evidencias en cuanto a procesos biológicos, estudios de laboratorio y epidemiológicos respecto de la radiofrecuencia como causante de cáncer se han ido multiplicando. En 2016 el National Toxicology Program –NTP- de los Estados Unidos publicó un avance del estudio encargado por la Food and Drug Administration –FDA- en el que encontraba un aumento de cáncer cerebral y de corazón en ratas expuestas a radiofrecuencia de telefonía. Paralelamente al incremento de la contaminación electromagnética hemos asistido a un aumento de enfermedades como las neurodegenerativas y trastornos de la conducta infantil que diversos autores e informes consideran que están relacionadas con los campos electromagnéticos artificiales. Sin embargo, a pesar de toda esta información científica y de los llamamientos institucionales, científicos y ciudadanos el Proyecto CEM de la OMS prepara una monografía en la cual sólo se considerarán los efectos asociados al calentamiento de los tejidos y descartará cualquier riesgo a largo plazo consecuencia de la exposición crónica a radiofrecuencias a la que está sometida actualmente la población mundial.

Carlos Alvarez Berlana

miércoles, 19 de abril de 2017

El CCARS ningunea en su informe los miles de estudios científicos que constatan los riesgos de los campos electromagnéticos en la salud

La asociación de Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud llama a la prudencia y el rigor entre los agentes sociales y medios de comunicación a la hora de difundir un informe sin consenso internacional y con incongruencias demostrables
  • El negacionismo y la banalización de los estudios científicos solventes sobre esta materia muestran la urgencia desmesurada del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS) por zanjar un tema que sigue acumulando evidencias científicas
  • Para allanar el camino a la tecnología 5G, el informe del CCARS desinforma a la población ante la preocupación generalizada por los efectos de esta tecnología
  • El informe de los telecos hace propaganda a favor de los intereses de la industria mostrando conflicto de interés 
Ante la presentación del nuevo informe del Comité Científico Asesor en R adiofrecuencias y Salud (CCARS), que tanta difusión mediática ha tenido en los últimos días, la asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud (compuesta por afectados de electrohipersensibilidad y sensibilidad química) denuncia el enfoque tendencioso de este informe y el conflicto de interés de la organización privada CCARS, que depende del Colegio de Ingenieros de Telecomunicación. Dada la inminencia de la tecnología 5G, la creciente tecnificación de la sociedad y la controversia que ésta presenta a nivel científico y social, el CCARS, autoproclamado comité asesor del Gobierno, ha presentado un informe sin consenso internacional que se apresura a garantizar y justificar la total inocuidad en la salud humana del gran despliegue tecnológico de wifis, antenas de telefonía móvil y dispositivos móviles que se está acometiendo en todos los ámbitos

Este informe desdeña advertencias como la llamada al Principio de Precaución, emitida en 2011 por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en su Resolución 1815, en la que se alerta sobre los efectos biológicos para la salud humana de los campos electromagnéticos, y en especial del peligro sobre la salud de los niños y los adolescentes de los dispositivos inalámbricos que emiten microondas (móviles, WiFi, etc.). También con este estudio el CCARS minimiza la advertencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que incluyó en 2011 a las ondas electromagnéticas en el grupo 2B de la clasificación de elementos cancerígenos, así como la actualización del macroestudio Bioinitiative de 2012.

Especialmente reseñable es el Llamamiento Científico Internacional del 11 de mayo de 2015, International EMF Scientist Appeal, que más de 200 científicos internacionales independientes y expertos en bioelectromagnetismo presentaron ante la ONU y la OMS para reclamar una legislación que proteja a la población internacional de los efectos de los campos electromagnéticos, amparándose en más de 2000 estudios -cifra muy superior a los 350 que dice haber revisado el CCARS-. Este llamamiento aún vigente alerta de que los campos electromagnéticos “afectan a los organismos vivos muy por debajo de las directrices internacionales y nacionales”, además del “aumento de riesgo de cáncer, estrés celular, aumento de radicales libres dañinos, daños genéticos, cambios estructurales y funcionales del sistema reproductor, déficit en el aprendizaje y la memoria, trastornos neurológicos y efectos negativos en el bienestar general de los seres humanos”.

Muy al contrario, el informe del CCARS no ha tenido en cuenta estas evidencias en sus conclusiones y minimiza todo ello como “mareos, vómitos y malestar general”, cuando los enfermos de electrohipersensibilidad padecen una sintomatología más amplia y discapacitante provocada por la exposición, que según investigaciones se debería a la apertura de la barrera hematoencefálica y conllevaría un riesgo adicional de desarrollar enfermedades crónicas neurodegenerativas. Sin embargo el informe del CCARS se sigue respaldando en el efecto nocebo, que la comunidad científica independiente ya no da por válido al haber sido totalmente descartado ante la evidencia de respuestas fisiológicas objetivadas, lo que queda de manifiesto en la Declaración Científica Internacional de Bruselas sobre EHS y SQM de mayo de 2015.

En su lugar, las técnicas de imagen médica y detección de marcadores biológicos en sangre proporcionan un método de diagnóstico más objetivo y estudian además la relación entre la electrosensibilidad y la sensibilidad química múltiple, enfermedad provocada por los tóxicos ambientales presentes en aire, agua, alimentos etc. Estos marcadores biológicos pueden consultarse en Reliable diseasebiomarkers characterizing and identifying electrohypersensitivity andmultiple chemical sensitivity as two etiopathogenic aspects of aunique pathological disorder (Belpomme, Campagnac e Irigaray, 2015Review of Enviromental Health.

El negacionismo sobre la electrosensibilidad como afección orgánica está generando en las personas damnificadas un nuevo tipo de exclusión que supone una vulneración de sus derechos fundamentales, además de la pérdida de la salud. Sin embargo, la realidad cotidiana de nuestra asociación es que cada vez nos llegan más personas afectadas cuyos síntomas disminuyen cuando reducen su exposición.

Por tanto, cuando países europeos como Francia ya han tomado medidas con respecto a la aplicación del principio de precaución protegiendo principalmente a la infancia, prohibiendo el uso de wifi y tecnologías inalámbricas en escuelas infantiles y con algunas iniciativas en marcha de reducir niveles de emisión en hospitales con sistemas inalámbricos no peligrosos (LIFI), consideramos que negar la evidencia en pro de los conflictos de interés no es el camino a seguir. Por eso denunciamos que el informe de CCARS puede poner en peligro la salud de la población al ningunear información científica rigurosa y múltiples estudios actuales sobre esta materia.


 http://electrosensiblesderechosalud.org/

martes, 18 de abril de 2017

Una vida con electrosensibilidad

La dolencia no ha sido demostrada científicamente y la OMS no ha encontrado causa- efecto entre ondas y síntomas, pero existen sentencias que reconocen la incapacidad de algunos afectados
Minerva Palomar (con mascarilla) y Javier Palomeque fueron los encargados de desarrollar
la conferencia. - ISRAEL L. MURILLO  
V. MARTÍN 18/04/2017

«Cuando alguien habla de radiación a la gente le viene a la cabeza una central nuclear, desconocen que la energía nuclear es una fuente de emisión determinada pero también existe la energía no ionizante que nos afecta de otra manera». Así iniciaba el ingeniero químico Javier Palomeque, la conferencia ‘Contaminación electromagnética y electro sensibilidad’, junto a la presidenta de la Asociación Electro y Químico Sensible, por el derecho a la salud, Minerva Palomar.

«Las radiaciones de las que hablamos son, por un lado, altas frecuencias dentro del campo de las microondas que vienen de antenas de telefonía, repetidores de televisión, radares, WiFi, WiMAX y, por otro lado, bajas frecuencias que provienen de la red eléctrica como transformadores y aparatos electrónicos que podemos tener en casa».

Aunque la hipersensibilidad electromagnética no ha sido demostrada de forma científica y la OMS tampoco ha encontrado causa-efecto entre las ondas y los síntomas, existen varias sentencias judiciales que han reconocido la incapacidad total o parcial a personas afectadas por esta dolencia.

«Todos estamos afectados por este tipo contaminación electromagnética», tal y como explica Palomeque, y «existen algunos grupos de riesgo como las personas con hipersensibilidad electromagnética». La sintomatología «puede ser muy variada y difusa, es decir, no todo el que tenga un síntoma de este tipo va a implicar que tenga hipersensibilidad electromagnética», comentó Palomar, quien señaló «los dolores de cabeza, cansancio crónico, dolor generalizado, mareos, sensación de pérdida de equilibrio, inflamación general del aparato digestivo, acúfenos, visión borrosa, taquicardias y arritmias» como algunos de ello.

La hipersensibilidad se incluye dentro del Síndrome de Sensibilización Central que «acoge a afectados de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica y Sensibilidad Química», comentó Palomera, quien añadió que «estos colectivos podrían ser más sensibles a estos factores al igual que los son a otros factores ambientales, no es que sean la causa de su problema, pero sí agravan su sintomatología».

Evitar la sintomatología «es complicado» y es que «la mejoría llega cuando la gente deja de estar expuesta a estas ondas o reduce su exposición», comenta Palomar, quien señala que lo más importante es «tener la conciencia de que te puede estar afectando y para ello hay que comprobarlo y objetivarlo, viendo que hay en tu medio y qué puedes hacer».

«Lo único que hay demostrado ahora mismo para evitar o reducir los síntomas es alejarse de la fuente», aseveró el ingeniero, pero «muchas veces no se puede conseguir y lo que podemos hacer es tratar de disminuir en casa el uso de estos aparatos o apagarlos cuando no los usemos e incluso apantallar la vivienda». En este sentido, Palomar hizo hincapié en que «hay un variación enorme de las posibles exposiciones, y es que no es lo mismo pasarse el día pegado a un router a diez centímetros, que tenerlo a tres metros o simplemente apagarlo y estar conectado por cable».

Para Palomar, «los informes que niegan la existencia de esta enfermedad están favorecidos por grandes intereses económicos como es el caso de las grandes compañías telefónicas» y añadía que «se trata de informes sesgados que seleccionan de forma interesada los estudios que convienen a los intereses económicos asociados a esta industria».

jueves, 16 de febrero de 2017

Así De Jodida Es La Vida De Una Persona Con Alergia Al Wifi

ESCRITO POR Alejandro Tovar 7 febrero, 2017

“El wifi para mí es cosa del pasado. Igual que el teléfono inalámbrico, el WhatsApp o el móvil en general. Tampoco puedo pisar un gimnasio, una biblioteca o cualquier edificio público. Ni coger autobuses urbanos o de largo recorrido, ni trenes”. Hasta hace unos meses, Rocío, una enfermera de 45 años, no daba importancia a unos síntomas que, poco a poco, se iban manifestando con más intensidad. “No es que fuera adicta a la tecnología pero, como todo el mundo, estaba permanentemente colgada al teléfono y todo el día metida en Internet. Y sí, notaba dolores musculares, sofocos, cefaleas e insomnio, pero no sabía qué era lo que lo causaba”, dice.

Al tiempo, cuando sus dolencias se recrudecieron y tras consultar a varios médicos, cayó en la cuenta de que su cuerpo había desarrollado una electrosensibilidad que, supuestamente, la hacía enfermar al exponerse a campos electromagnéticos. Rocío ha desarrollado intolerancia al wifi y a muchos otros sistemas wireless y campos electromagnéticos con los que todos convivimos, una dolencia que afecta cada día a más personas y en torno a la que existe una gran controversia en el seno de la comunidad científica, además de esconder, según asociaciones de afectados, muchos intereses económicos de grupos empresariales de telecomunicaciones.
Rocío trabajaba en un hospital de Madrid, aunque desde hace casi un año cuida de su padre en la casa familiar de León. Explica que sus síntomas fueron en aumento y, cuando le impidieron desarrollar una vida normal, comenzó a preocuparse de verdad: “Esta es una dolencia muy desconocida; todos damos la tecnología por sentada y jamás llegamos a pensar que puede afectarnos hasta estos extremos”. Minerva Palomar, presidenta de la asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud conoce bien el caso de Rocío. Lo conoce y lo comprende, porque ella también es afectada.  “Nuestra asociación ha mantenido contacto con más de 3.500 personas que, en diferentes grados, también manifiestan sensibilidad a los campos electromagnéticos. Dolores de cabeza, confusión mental, insomnio, desmayos, mareos, taquicardias, arritmias, hormigueos, etc. Los síntomas son muchos y todos afectan al desarrollo de cualquier rutina”, comenta.

Basta con detenerse un momento para caer en la cuenta de que nuestra exposición a estas frecuencias es enorme. Telefonía móvil, bluetooth,etc. todo hoy está conectado por ondas. Y no solo eso: los teléfonos inalámbricos de las casas, los vigilabebés e, incluso, algunos electrodomésticos. No obstante, esta patología no está reconocida y ha generado una enorme polémica en el ámbito sanitario y científico. “No existe un consenso sobre si el nivel de exposición permitido hoy es de verdad perjudicial para la salud”, explica Minerva, y añade: “Mientras los investigadores expertos en bioelectromagnetismo sí alertan de los riesgos de esta exposición, otros afirman que no hay ningún problema”.

¿Intereses económicos quizás? Minerva entiende que “sería razonable” pensar que las industrias que han apostado por este tipo de tecnologías quieren, por encima de todo, rentabilizar sus inversiones millonarias. Aunque lo cierto es que ni la Organización Mundial de la Salud ni el comité de expertos de la Unión Europea está de su lado, y aseguran que todos estos efectos adversos “no están comprobados”. La OMS, no obstante, sí calificó a la radiación de los móviles como posible agente cancerígeno en 2011 y, por otro lado, organismos como la Agencia Europea de Medio Ambiente (dependiente de la UE), también empiezan a marcar como objeto de estudio estas tecnologías.
A los electrosensibles se les tacha habitualmente de enemigos de la tecnología y el desarrollo, vinculando sus dolencias a problemas psicológicos. Rocío, que no ha puesto problemas a ser citada con su nombre real, responde exponiendo su caso: “Yo padecía los síntomas antes de saber que este problema existía, y esa es la mejor contestación. Yo acudí al médico cuando empecé a no poder más, y ninguna psicosis previa hizo que mis dolencias aumentasen”.

Pero, ¿existen realmente alternativas? Más allá de lo que está en manos de los afectados, como renunciar al uso del móvil o conectarse a Internet recurriendo al cable, sí hay una tecnología sustitutiva. “Se llama LiFi y sirve para lo mismo que el wifi aunque se apoya en la luz y no en los campos electromagnéticos para compartir y descodificar la información”, explica Minerva. En la actualidad, tan solo un centro hospitalario francés ha apostado por implementarlo.

Rocío teme su vuelta al trabajo: “Mi cuadro se ha recrudecido en muy poco tiempo y, aunque antes sí tenía dolores, no eran tan severos como ahora. Por eso no quiero imaginar cómo va a ser mi reincorporación al trabajo”. Rocío quiere llevar una vida laboral como el resto de personas y espera no tener que seguir los pasos de Rosa C.T., la funcionaria de la Generalitat de Cataluña que solicitó una invalidez permanente por no poder desarrollar su trabajo en la oficina. Su caso está ahora visto para sentencia en el Juzgado de lo Social número 1 de Lleida.
“Convivo con una impotencia increíble por las limitaciones que provoca en las actividades de mi vida diaria y la falta de apoyo del entorno personal, social e institucional”, se lamenta Rocío, con la que contactamos a las diez de la noche por ser el único momento en el que se encuentra en casa y, por tanto, nos puede atender desde su tradicional teléfono fijo. “Conozco a otra afectada que prefiere ocultar sus dolores y tratar de convivir con ellos antes de hacer partícipe a su entorno por miedo al rechazo, y eso no se puede consentir”. Decidimos dejar de hablar porque, aunque el teléfono desde el que habla no es un móvil, dice que el campo electromagnético ya comienza a afectarle tras 20 minutos de conversación.