miércoles, 11 de enero de 2017

Revelan presencia de componentes químicos de higiene en la sangre menstrual

EFE / Granada 11/01/2017

Investigadores de la Universidad de Granada han revelado con un nuevo método la presencia en la sangre menstrual de componentes químicos usados en productos de higiene personal, especialmente contaminantes orgánicos que se utilizan en productos cosméticos, artículos para el hogar o fármacos.

Científicos de la Universidad de Granada han desarrollado una nueva y sencilla metodología analítica que permite determinar la presencia en el organismo de contaminantes orgánicos, especialmente parabenos y benzofenomas que se usan en cosméticos, artículos para el hogar y fármacos.

La directora de la cátedra de Investigación "Antonio Chamorro-Alejandro Otero", Enriqueta Barranco, y la ginecóloga Olga Ocón Hernández, en colaboración con miembros con un grupo de investigación de Oncología básica y clínica del Instituto de Investigación Biosanitaria, han desarrollado este estudio.

Ocón ha detallado que la asimilación por parte del organismo de estos compuestos químicos depende de la forma de exposición, aunque ha recalcado que pueden acumularse en compartimentos porque el sistema metabólico excretor no es "completamente efectivo".

La investigación ha buscado la presencia de cuatro parabenos y seis benzofenonas en las muestras de sangre menstrual de 25 mujeres españolas y ha encontrado componentes químicos en todas.

Los resultados obtenidos reflejan que todas las muestras contenían al menos tres de los compuestos, siendo el metilparabeno (96%) y la benzofenona-3 (96%) los más frecuentemente detectados.

"La preocupación en el uso y consumo de productos en cuya composición se encuentren parabenos y benzofenonas deriva de los recientes hallazgos acerca de los efectos adversos en salud que estos compuestos pueden causar actuando como disruptores endocrinos, ya que se ha demostrado que tienen la capacidad de alterar la homeostasis normal del sistema endocrino en los seres vivos", ha señalado Ocón.

Así, se ha relacionado la exposición a estos productos tóxicos con un mayor riesgo de sensibilización alergénica, daño en el esperma y endometriosis, entre otras enfermedades.

Hasta el día de hoy, la mayoría de estudios epidemiológicos que investigan la relación entre niveles de exposición humana a contaminantes con efectos en salud suelen usar suero u orina como matriz para realizar la medida de contaminantes.

"Para establecer relaciones con desórdenes menstruales o endometriosis pensamos que sería interesante su medida en sangre menstrual, ya que proporciona una mejor estimación de su contribución al microambiente hormonal uterino, porque la progesterona y el estradiol son hormonas esenciales para el control del ciclo menstrual", ha señalado la investigadora.

Entre las conclusiones de la investigación, Ocón ha apuntado que "plausible" que la exposición humana a este tipo de sustancias afecte a su producción y función, a la regulación del ciclo menstrual y a las características del sangrado.

Guerreras del aire: mujeres que luchan contra los daños de la fumigación

Cada una en su pequeño mundo, en su provincia, se lanzó a combatir a un enemigo letal: las fumigaciones en el campo. Ellas siguen luchando por un ambiente que no enferme a su familia, a todos. Ésta es su historia contada por una periodista que colabora en Para Ti y que acaba de publicar el libro La Argentina fumigada.
Alguna vez, el ambientalista uruguayo Eduardo Gudynas no dudó en caracterizar a los conflictos por el medio ambiente como “luchas de mujeres”. En el caso de las mujeres del campo, en cada pequeña comunidad agrícola de la Argentina se desató hace veinte años (en 1996, con la llegada de los cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas) un vendaval químico del que ellas fueron testigos forzosos. Algunas, como Andrea Kloster –de San Salvador, Entre Ríos– tomaron conciencia de que algo no estaba bien cuando notaron que cada vez más vecinos se enfermaban y morían de cáncer, lupus, hipotiroidismo. En el caso de las cordobesas Julia “Chabela” Lindon, Marcela Ferreyra, Norma Herrera y Eulalia “Vita” Aylón, el golpe fue todavía más doloroso. Vecinas del Anexo Ituzaingó, una barriada a media hora de Córdoba capital, todas tenían un familiar enfermo de gravedad. Para algunas fue un nieto nacido con una malformación; para otra, una hija con cáncer a los tres años y, finalmente, un bebé perdido. Para la maestra Ana Zabaloy, hasta hace muy poco directora de la escuela rural Nº 11 de San Antonio de Areco, todo fue claro un día, en plena clase. Allí, al paso de las fumigadoras terrestres por los lotes de trigo y soja que rodean a la escuelita, los chicos se ahogaban, convulsionaban, sangraban por la nariz. Son mujeres muy distintas a las que un flagelo común unió, y también una vocación compartida: luchar por las víctimas de un ambiente enfermo. Se volvieron, todas ellas, guerreras del aire.


ANDREA KLOSTER, LA MUJER QUE HABLÓ. A principios de 2014, la vida de Andrea Kloster (casada, mamá de tres nenas idénticas a ella) era tan diferente que hasta le cuesta recordarla. Será que en sólo tres años, su tranquila vida de esposa y emprendedora (tiene una pequeña empresa de organización de eventos) dio una vuelta campana. “Todo comenzó cuando supe a través de la hija de una enfermera del hospital que ahí estaban pasando cosas terribles. Gente enferma de cáncer, cada vez más joven y hasta chiquitos enfermos de lo mismo”, cuenta. Así fue como no sólo ella, sino también un grupo cada vez más amplio de vecinos supieron que en su calmo pueblito de San Salvador, Entre Ríos, algo malo estaba pasando. Los primeros cálculos, aun siendo caseros, eran inquietantes: entre un tercio y la mitad de la población moría de cáncer. Pensaron entonces que la mejor manera de llamar la atención de las autoridades sería hacer una marcha del silencio. Y, al cabo de unos meses, no hicieron una sino trece: con globos, bajo la lluvia, con carteles. En el medio, el marido de Andrea perdió su trabajo y casi todos los que al principio la acompañaron se fueron yendo. A Andrea ya no la llamaron así sino “la loca”. “La loca Kloster”, para ser más exactos. Finalmente, el pedido de los vecinos (la visita de una universidad pública para que hiciera un estudio en el lugar y les dijera finalmente qué era lo que estaba pasando) sucedió a principios de 2015. Casi un año después estuvieron los resultados. ¿Primera causa de muerte en la ciudad? Las “malignidades”. Esto es, diversos tipos de cáncer. “Lo que le da de comer a la gente es también lo que la está matando”, resumió luego de la presentación de los resultados Andrea, con la misma seguridad de siempre. “La loca Kloster”, después de todo, estaba en lo cierto.

ELLAS MARCHAN. Son cuatro, y tan distintas, que verlas juntas y marchando por la calle el 19 de cada mes ya debería llamarnos la atención. Pero en realidad, lo asombroso de ellas no es lo diferentes que son, sino lo parecidas que las ha vuelto la vida. Son hoy, y desde hace quince años, el Grupo de Madres del Barrio Anexo Ituzaingó, las mujeres que se animaron en 2002 a denunciar que la enfermedad asolaba su barrio, y que también tuvieron el coraje para averiguar de qué se trataba. Marcela perdió a Santiago, su bebé. Vita y Chabela tuvieron nietitos con problemas de salud graves y Norma estuvo a punto de perder a Brisa, su hija, a manos del cáncer cuando todavía usaba pañales. Pero, lejos de quedarse quietas, ellas se movieron más que nunca. Chabela, la más tímida, reconoce que salir a la calle al principio le dio mucha vergüenza, pero ya no. En 2012, la Justicia les dijo que lo que ellas siempre habían afirmado era verdad: el barrio había sido fumigado ilegalmente y hasta la Organización Panamericana de la Salud (OPS) habló en 2008 de un territorio contaminado. Hubo condenas para el dueño del campo y para el fumigador, y en 2015 el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba confirmó el fallo. Pero ellas, que siguen viviendo ahí, no saben aún a qué se están exponiendo realmente. Por eso, para que se hagan los estudios que piden, siguen visibilizando, marchando, yendo a hablar a cuanto colegio y universidad las invite. Y tienen ganas de que nadie más vuelva a pasar por lo que ellas han sufrido.

LA METAMORFOSIS DE ANA. Ana Zabaloy entendió qué era eso de las fumigaciones y el impacto que éstas podían llegar a tener en la salud de todos el día en que, en pleno horario de clases, salió al patio y la ráfaga venenosa de una fumigadora terrestre le dio en plena cara. “Se me durmió por completo. Perdí la movilidad, fue muy desesperante”, cuenta. Por esos días, y a lo largo de algo más de un año, la escuela de Ana fue fumigada cuatro veces, con los chicos y las docentes adentro. Por suerte, en una de esas oportunidades un equipo de investigadores de la Universidad de La Plata llamado EMISA Plaguicidas estaba presente en la escuela, analizando –a pedido de Ana– qué había en el agua, en la tierra, en el aire. Los análisis de laboratorio revelaron que bebían agua contaminada con agroquímicos y que el aire que respiraban en primavera estaba también cargado de agrovenenos. Diseñaron carteles de advertencia y finalmente se habló con las autoridades. Hoy tienen una ordenanza al respecto y también algo más: mariposas, que han vuelto al parque ahora que el aliento letal de las máquinas está más lejos. “Vi el sufrimiento y el nivel de exposición de todos los que vivimos o trabajamos en zonas rurales, y especialmente los niños; por ellos, mis alumnos, fue que alcé la voz. Porque ellos no pueden mudarse o exigir a las autoridades. Están ahí, sin posibilidad alguna de defenderse. Es simple: una vez que ves, ya no podés mirar para otro lado. Y yo vi, y mi vida nunca más fue la misma”, concluye Ana.

texto FERNANDA SÁNDEZ

martes, 27 de diciembre de 2016

Peligroso cóctel de tóxicos en los alimentos españoles (y los ecológicos no se libran)

Por Miguel Jara

Directo a tus hormonas: Guía de alimentos disruptores. Residuos de plaguicidas con capacidad de alterar el sistema endocrino en los alimentos españoles, es un informe que publicó Ecologistas en acción (EeA) que merece la pena conocer. Es algo así como el estado de la alimentación en España.

Los plaguicidas contaminantes hormonales presentes en los alimentos exponen a la población a un peligroso cóctel de tóxicos que diversos estudios científicos relacionan con daños en la salud humana.

El 28% de las productos analizados por EeA tienen residuos de plaguicidas. El porcentaje aumenta hasta el 45% en frutas y verduras.

Lo que han hecho en Ecologistas en Acción es analizar datos oficiales de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) para alertar del peligro que supone la exposición de la población española a plaguicidas a través de la alimentación.

Este trabajo se centra el análisis en un tipo de plaguicidas, los contaminantes hormonales (también conocidos como disruptores endocrinos o EDC), con capacidad de alterar el funcionamiento normal del sistema hormonal tanto de seres humanos como de animales.

La exposición de la población a estos tóxicos se relaciona con enfermedades y daños en la salud cuya incidencia ha crecido en las últimas décadas como pérdida de fertilidad, malformaciones congénitas, diabetes, obesidad, daños en el sistema inmune, autismo, síndrome de hiperactividad y diversos tipos de cáncer como el de mama, próstata, testículos o tiroides.

La guía elabora una lista de los diez alimentos más contaminados.

Las peras, con 16 plaguicidas EDC, ocupan el primer puesto (en total se han encontrado la asombrosa cifra de 49 plaguicidas diferentes en las peras).

Como si una Blancanieves tóxica nos invitara, les siguen las manzanas, en las que se han encontrado restos de trece plaguicidas EDC de un total de 32.
Los 16 contaminantes hormonales de las peras: captan, clorotalonil, clorpirifós, clorpirifós-metil, cipermetrina, deltametrin, fenoxicarb, iprodione, lambda-cialotrin, ditiocarbamatos, metiocarb, miclobutanil, penconazole, pirimetanil, tebuconazole, tiacloprid  

La lista envenenada continúa así: Melocotones nueve de 16; naranjas ocho de 18; espinacas ocho de 16; pepinos siete de 17; zanahorias siete de 15; tomates seis de 20; uvas de mesa seis de 20; y mandarinas seis de nueve.

La alimentación ecológica no se libra de la epidemia de intoxicación de los campos en nuestro país. A pesar del cuidado que ponen los productores ecológicos en la elaboración de sus productos, en ocasiones se producen contaminaciones accidentales.

Esta es, según explican quienes han realizado el trabajo de investigación, con toda probabilidad, la explicación de la presencia de residuos de plaguicidas en tres muestras de alimentos de producción ecológica, una muestra de cebollas y dos muestras de naranjas.

Los datos del informe de EeA incluyen resultados de análisis de residuos de plaguicidas en 2.384 muestras de productos animales, cereales, frutas, verduras y otros productos vegetales, productos procesados, alimentos infantiles y otros alimentos. Las muestras incluyen también alimentos importados presentes en el mercado español.

Hay que explicar que los alimentos infantiles analizados y el pescado no ofrecieron casos de contaminación por plaguicidas. El 96% de las carnes tampoco y fueron el grupo de muestras más amplio con 656 productos. Los alimentos procesados portaban tóxicos en un 83% de los casos y los cereales en un 65%.

Es importante señalar que los programas de control de contaminantes en alimentos no analizan todos los plaguicidas en uso y además, para reducir costes, sólo analizan un número limitado de plaguicidas en cada alimento.
Por ello es posible que algunos alimentos contengan aún más residuos de diferentes plaguicidas que los que muestran los datos.

Por ejemplo, mientras que el glifosato es el herbicida más usado en los campos españoles no se ha analizado si está presente en los alimentos…

Para los que tengáis curiosidad por saber cuales son los cuatro plaguicidas con los que más nos “alimentamos”: clorpirifos, cipermetrina, deltametrin y Ditiocarbamatos: maneb y mancoceb.

Esta situación debe servir de alerta a las autoridades sanitarias y ambientales, dados los graves daños sobre la salud relacionados con la exposición a bajas dosis de mezclas de plaguicidas.

Además, tal como señalan los científicos y las autoridades europeas, es posible que no existan límites de exposición segura a sustancias con propiedades de disrupción endocrina, por lo que cualquier nivel de exposición a estos plaguicidas puede suponer un riesgo.

Los datos muestran una amplia contaminación de frutas, verduras y otros productos vegetales, con insecticidas y fungicidas cuyo uso está autorizado. Sin embargo, los productos de origen animal están contaminados principalmente con sustancias prohibidas hoy en día, como DDT, endosulfán, o clordano.

Estos resultados reflejan cómo los plaguicidas persistentes y bioacumulativos pueden contaminar los alimentos incluso después de ser prohibidos, al seguir presentes en la cadena alimentaria por la contaminación del medio ambiente.

Es necesario pues prohibir el uso de sustancias activas con propiedades de alteración endocrina. También transformar el insostenible sistema agrario industrializado a un sistema agroecológico.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Disruptores endocrinos: el discreto gran regalo al lobby de los pesticidas

Publicado: Domingo, 25 Diciembre 2016 20:17 | Por: S. Horel |

La Comisión Europea presentó el pasado día 21 su propuesta para la regulación de estas sustancias químicas. Una laguna legal podría mantener miles de toneladas de peligrosos pesticidas en el mercado de la UE

Es un párrafo que no parece ser nada, agregado al final del documento en el último minuto. Con una redacción farragosa e impenetrable, hace referencia a una excepción para los productos que actúan en la “muda y/o desarrollo de organismos nocivos”. Pero dicho en lenguaje común, no es ni más ni menos que una concesión de la Comisión Europea al lobby de los plaguicidas.

Hoy, unos días antes de navidad, con tres años de retraso, la Comisión debe someter a votación su propuesta de regulación de los disruptores endocrinos (EDCs), esos químicos ubicuos capaces de interferir con el sistema hormonal de los seres vivos, incluso a dosis mínimas. Se supone que esta propuesta debería establecer una estricta normativa europea sobre pesticidas: la prohibición de los pesticidas que sean reconocidos como EDCs.

Se trata de los criterios de identificación de EDCs que la Comisión ha elaborado de y que los representantes de los estados miembros deben adoptar o rechazar. La votación tendrá lugar en el Comité Permanente de la Cadena Alimentaria y Seguridad Animal, tras 6 meses de negociación.

Si el diablo se esconde en los detalles, ese párrafo insertado por la Comisión en el último minuto es cualquier cosa menos anecdótico. Mientras que la “regulación de pesticidas” exige la eliminación de los EDCs del mercado, ese párrafo crea una excepción para todo un grupo de pesticidas que tienen la particularidad de… ser EDCs.

De hecho algunos pesticidas eliminan insectos o plantas que son considerados como “plagas” para los cultivos actuando sobre su sistema hormonal bloqueando su muda o su desarrollo. En otras palabras, son pesticidas diseñados para ser EDCs. En lugar de utilizar estos conocimientos para identificarlos y prohibirlos, la Comisión propone que se mantengan.

SOLICITUD DE BASF, BAYER Y SYNGENTA

Esta excepción es en realidad una antigua solicitud de la industria de los pesticidas. Fue desarrollada por el trío de fabricantes de pesticidas que sería el más afectado por la regulación: el gigante alemán BASF ( líder mundial en química), Bayer (fusionada con Monsanto) y el grupo suizo Syngenta. En un documento de 2013, empleados de estos grupos argumentan una “excepción” para lo que ellos llaman “disruptores endocrinos por diseño”:
“En sentido estricto, estos compuestos cumplen con la definición de EDC, ya que sus mecanismos endocrinos y sus efectos adversos relevantes en la población han sido mencionados y bien descritos (…) Por consiguiente, debe definirse una excepción para estos productos químicos…”.

El nuevo párrafo recuerda de manera inconfundible al artículo escrito por los empleados de los fabricantes de pesticidas.

Pero esta excepción supone un problema para los seres vivos, que podrían verse afectados por estos pesticidas con capacidad de disrupción endocrina, desde plantas hasta mariquitas y ardillas -todos aquellos que la ley denomina “no objetivo” pero que también disponen de un sistema hormonal susceptible de ser alterado por estos productos.

HERBICIDA CLASIFICADO COMO “POSIBLE CARCINOGENO EN HUMANOS”

A pesar de que no se haya realizado una evaluación de las consecuencias de esta cláusula sobre los ecosistemas, tendrá sin duda un impacto positivo para la industria. Según la información recogida por Le Monde, esta excepción afectaría a 15 insecticidas y un buen número de herbicidas, entre ellos el 2,4-D, un herbicida que ha sido clasificado como “posible carcinógeno para los seres humanos” por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) en 2015.

De acuerdo con los cálculos realizados por la ONG Générations Futures, esta excepción afectaría, sólo en Francia, a 8.700 toneladas de productos al año. Francois Veillerette, portavoz de la ONG, se muestra indignado:
“Es aberrante en una regulación que pretende eliminar los disruptores endocrinos para proteger los ecosistemas”.

“Esta petición no viene de nosotros sino de las autoridades alemanas”, dijo Graeme Taylor, Director de asuntos públicos de la Asociación Europea de Protección de Cultivos (ECPA). Este lobby de la industria de los pestiicidas rechazó la propuesta de la Comisión en su totalidad, opinando que “no tiene amplitud suficiente”.

MAYORIA INCIERTA, UNA PROPUESTA PARTIDA EN DOS

Ante la escasa certeza de conseguir una mayoría, la Comisión Europea divide su propuesta en dos. La primera parte, científica, contiene un componente relacionado con el medio ambiente, en la que se incluye esta nueva excepción, y otro relacionado con la salud humana, también objeto de fuertes críticas por parte de la comunidad científica, ONGs y algunos Estados miembro, incluida Francia.

Todos ellos han denunciado lo inadecuado del texto para proteger a la población de enfermedades relacionadas con la exposición a EDCs (cáncer, problema en el desarrollo cerebral, infertilidad, diabetes, etc).

La segunda parte de la propuesta, sobre aspectos reguladores, también contiene una destacable excepción. De mantenerse, los riesgos planteados por los pesticidas que son EDCs serían evaluados caso por caso tras su comercialización, mientras que la ley exige su prohibición a priori. Esta parte no solo ha sido considerada ilegal por el Parlamento Europeo, ONGs y algunos países, sino que, como Le Monde reveló a finales de noviembre con documentos que apoya su afirmación, se basa en conclusiones redactadas de antemano por una agencia oficial europea.

“Estas propuestas son inaceptables y no responden a la creciente preocupación y movilización pública a favor de actuaciones reales que reduzcan la presencia de disruptores endocrinos en nuestra vida cotidiana”, dijo la coalición de ONGs EDC-Free Europe. Una petición online de SumOfUS solicitando el rechazo de la propuesta ha recogido más de 260.000 firmas.

En las más altas instancias de la política Europea, donde se considera que se ha hecho un “buen trabajo”, se argumentando que había que lidiar con una “controversia científica” sobre los EDCs. Sin embargo, un centenar de reconocidos científicos han advertido a los responsables políticos sobre la “fabricación de duda” financiada por la industria que ve amenazada sus intereses comerciales, del mismo modo que la industria petrolífera hace con el cambio climático (Le Monde, 30 de noviembre) -hechos que un funcionario europeo echa por tierra ya que se trata de “teorías conspirativas”.

Traduccion del articulo de Stéphane Horel Perturbateurs endocriniens: le cadeau discret mais majeur au lobby des pesticides, publicado en frances por Le Monde el 21/12/2016 y traducido al ingles por Environmental Health News

La Unión Europea está prohibiendo los empastes dentales de mercurio

Por Miguel Jara 2 de diciembre de 2016

Resulta paradójico que una sustancia tan tóxica como el mercurio y que tantos problemas de salud puede provocar continúe utilizándose en odontología, para empastes dentales. Pero si está prohibido tirarlo a la basura ¿cómo es que está permitido colocarlo en la boca?

Eso es lo que se pregunta una firmante de la reclamación en Change.org que firma la europarlamentaria francesa Michelle Rivasi bajo el título de Let’s ban mercury dental fillings (algo así como Vamos a prohibir los empastes dentales de mercurio).

Las amalgamas dentales se componen de un 50% de mercurio, un metal pesado muy tóxico para el medio ambiente y la salud, especialmente para el desarrollo del sistema nervioso de fetos y niños.

Algunos países, como Suecia, Dinamarca, Holanda o Noruega, ya las han eliminado prácticamente del todo. El mercurio es bioacumulable y no desaparece del medio ambiente una vez liberado.

El Parlamento Europeo votó el 13 de octubre prohibir el uso de esta peligrosa sustancia antes del 31 de diciembre de 2022.

Pero como explica Rivasi, una apasionada ecologista:
Ganamos la primera batalla pero nuestro combate por la odontología libre de mercurio aún no ha terminado”.

El Parlamento está negociando con la Comisión Europea y el Consejo de la UE (en el que hay representantes de los gobiernos de los Estados miembros) en el marco de los llamados “trilogos”.

El mercurio es considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los diez productos químicos de mayor importancia para la salud pública. El sector de la odontología representa el 24% del consumo total de mercurio en la Unión Europea, lo que equivale a 75 toneladas anuales. Lo que busca Rivasi con su iniciativa de recogida de firmas (va por 22.000) presión pública durante las negociaciones en curso; que 
la Comisión y el Consejo no se sientan tentadas de socavar lo que el Parlamento Europeo votó en octubre”.

Y es que, como podéis imaginar lo que sois asiduos a este blog, existe lobby y negacionismo contra las pruebas de que las amalgamas dentales de mercurio son tóxicas.

De momento, están dándose pasos importantes aunque insuficientes.

Este mes de diciembre Parlamento, Comisión y Consejo, han decidido prohibir el uso de los empastes dentales con mercurio (amalgamas) en menores de 15 años y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia a partir del 1 de julio de 2018.

La normativa, que en este momento tramita su aprobación definitiva, requiere que todos los Estados miembro elaboren un plan de reducción de las amalgamas antes del 1 de julio de 2019.

La Comisión presentará a mediados de 2020 un informe sobre la eliminación total del mercurio dental para 2030 y de la legislación a adoptar en su caso. Este acuerdo forma parte de la ratificación y aplicación del Convenio de Minamata sobre el mercurio, firmado en 2013.

Pero insisto, si el mercurio no puede tirarse a la basura, si se reconoce que es malo para embarazadas, jóvenes y niños ¿por qué esperar a 2030 para su total eliminación? ¿Cómo se puede tardar 17 años en desprenderse de algo que décadas antes de ese 2013 se conoce que es nocivo para la salud? Ya en 2002, la ONU publicó un informe sobre la urgencia de reducir esta contaminación a nivel global.

Servando Pérez, presidente de Mercuriados.
Entretanto, las personas enfermas por el mercurio de los empastes dentales en España, unidas en torno a la asociación Mercuriados, que dirige con maestría mi amigo Servando Pérez (especialmente enfermo desde hace meses), continúan sufriendo.

En el Bufete Almodóvar & Jara, que asesora a esta asociación y personas con problemas por este tipo de impactos industriales y sanitarios, hemos puesto una demanda en la Audiencia Nacional.

Exigimos responsabilidades a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) por incumplir sus labores de vigilancia con el producto sanitario amalgamas.

El mercurio se sabe que es nocivo desde hace muchos años, como documentamos en este post, pero los funcionarios de la AEMPS no obligaron a los fabricantes a informar de ello a las personas a las que les han puesto este tipo de empastes dentales.

Fabricantes, entidades reguladoras… y asociaciones de dentistas (que de momento no están incluidas en la demanda) tiene la principal responsabilidad. Por escribirlo de otro modo: La corresponsabilidad en la cadena de información del producto, fabricante/comercializador + administración + dentistas se ha obviado por sistema y quienes han salido perjudicados han sido los usuarios/as.