lunes, 30 de enero de 2017

Los disruptores endocrinos o alteradores hormonales que debes evitar #consumosostenible


FACUA.org España - 30/1/201

La presencia de disruptores endocrinos que alteran el equilibrio hormonal del organismo en multitud de productos para el hogar, para el cuidado personal, o en alimentos, causan graves problemas de salud en la población. Pero, como personas consumidoras, podemos tomar medidas para evitar estar expuestas a estas sustancias que las personas expertas ya han demostrado que son causantes de varias enfermedades metabólicas.

Estas son cinco de las sustancias que hay que buscar en las etiquetas de composición de los productos que adquirimos, si queremos evitar estos alteradores hormonales.

Bisfenol A (BPA)

Es sin duda el mayor disruptor endocrino que hay en el mercado. Se trata de un producto químico utilizado en la industria de los plásticos, latas de alimentos o bebidas, recibos de compras, extractos bancarios, CDs, DVDs. e, incluso, biberones.

En 2011, se prohibió en la Unión Europea la utilización del Bisfenol A en los biberones. Asimismo, se prohibió la comercialización de productos que contuvieran este componente.

COV (Compuestos Orgánicos Volátiles)

Se trata de hidrocarburos gaseosos a temperatura ambiente normal o muy volátiles a esa temperatura. Tienen un origen tanto natural, como antropogénico (evaporación de disolventes orgánicos, quema de combustibles fósiles, transporte,…).

La presencia de COV está, fundamentalmente, influenciada por actividades donde se utilicen disolventes orgánicos: pinturas y barnices, industria siderúrgica, de la madera, cosmética y farmacéutica.

Algunos son extremadamente peligrosos para la salud como el benceno o el dicloroetano, y otros lo son para el medioambiente como el acetaldehído. Producen daños a la salud por vía respiratoria, irritación de los ojos o garganta, efectos psiquiátricos y efectos cancerígenos como el benceno. Estos compuestos también pueden entrar a través de la piel.

Ftalatos

Se usan como plastificantes para dar flexibilidad a determinados productos, incluidos juguetes, pero también en la composición de algunas cortinas plásticas de baño y en muchos productos de vestir, en pegamentos, ambientadores, envases.

La UE prohibió su uso en chupetes, tetinas o mordedores, pero no en otros productos. Estar expuestos a ftalatos podría causar asma o alergias infantiles entre otros problemas.

Estos ftalatos entran a través de la piel, por la vía respiratoria o digestiva y acceden al torrente sanguíneo. En el etiquetado la composición no vamos a encontrar Ftalatos, sino que debemos buscar alguna de estas siglas: dietil hexil ftalato (DEHP), el di-isononil ftalato (DINP), el di-iso-decil ftalato (DIDP) el dimetil ftalato (DMP), el dietil ftalato (DEP), el dibutil ftalato (DBP).

Parabenos

Muchos productos infantiles mantienen en su composición esta sustancia usada como conservantes antimicrobianos en cosmética, alimentación y farmacia desde 1.930, porque son baratos y eficaces contra microbios y bacterias.

Lo podemos encontrar en productos cosméticos, jarabes, supositorios, colirios, etc. y en alimentación, en aperitivos a base de patata, patés y frutos secos recubiertos.

Su principal efecto nocivo más inmediato es la dermatitis por contacto. Pero su efecto a medio y largo plazo, como el de todos los disruptores endocrinos, lo convierte en un ‘veneno silencioso’ con más incidencia en los bebés y embarazadas.

Triclosán

Es un agente antibacteriano y fungicida. Se puede encontrar en productos de cuidado personal como jabones, desodorantes, enjuagues bucales, pastas de dientes y en productos cotidianos como juguetes, alfombras y textiles o productos para limpieza del hogar.

También en instalaciones sanitarias y médicas, productos de atención médica y de cría de animales. Algunos estudios científicos ya han establecido una relación entre esta sustancia y el desarrollo de determinadas alergias. Puede, asimismo, producir efectos a nivel muscular, cardíaco y disrupción hormonal.

Busca siempre la información de los productos que componen las cosas que adquieras y decide antes de comprar cuáles quieres evitar

El fin de una antena de telefonía “mortal”

Susana Guindo — 30 enero, 2017

El 28 de noviembre de 2012, una vecina de Pinto, Ángela decidía quitarse la vida huyendo de la enfermedad que padecía: la electrosensibilidad. Hasta entonces, muchos de nosotros nunca habíamos oído hablar de esta enfermedad contra la que varias asociaciones luchan desde hace años. 
“Un día, un nuevo síntoma apareció en Ángela al llamar desde un móvil, sus oídos empezaron a arder así como su garganta… Esto fue el principio del final, se había hecho “electrosensible”. La electrosensibilidad viene dada por la exposición continuada a campos electromagnéticos, es por eso que cuando vimos la antena a 50 metros de su piso, comprendimos de donde procedía el problema”, declaró Ángel Martín, hijo de Ángela.
Ante la “pasividad” de las administraciones competentes, Martín decidió  convocar a vecinos y vecinas de Pinto para realizar un acto simbólico cada día 28 para dar a conocer la enfermedad que afectó a su madre al tiempo que pedir responsabilidades.
“Desde entonces nuestra familia está buscando explicaciones de las administraciones, ya que en vida, durante casi dieciocho meses imploramos ayuda institucional y absolutamente ningún organismo de los que se supone nos debe defender y atender, nos tendió la mano”

Martín, en 2015, denunció el caso de su madre a través de una carta que se publicó en este medio,
“Ángela se quitó la vida debido a una patología llamada “electrosensibilidad” provocada por una antena de telefonía móvil en la calle Joan Miró”

Después de años de lucha, por fin han conseguido que la antena sea eliminada y hemos querido conocer las impresiones de Ángel ante esta noticia.

Después de años luchando por la eliminación de esa antena, ¿qué ha supuesto para ti a nivel personal?

Nos ha supuesto quitarnos una espina que teníamos clavada en el corazón. Ha sido como si te matan a un hijo, y después de largos años, meten al culpable en la cárcel. Nos faltan otras espinas que quitar, una es la de este ayuntamiento, entendemos que debe de pedir perdón público como institución. Las administraciones deben de estar al lado de los ciudadanos, y en este caso el Ayuntamiento de Pinto abandonó “totalmente” a su suerte a Ángela y a Ismael, mis padres.

No será porque no se pidió ayuda, no será porque no hubo escritos, llamadas, entradas en registro. Fuimos totalmente invisibles en el gobierno de Miriam Rabaneda, su teniente alcalde Julio López Madera y Charo de la concejalía de sanidad. El propio Julio López Madera, en la primera de las 2 únicas reuniones que tuvimos al principio del todo, nos dijo que había varias antenas en Pinto que no tenían licencia, al igual que la de la calle Joan Miró, no tenía la licencia con todos los requisitos municipales.
Que yo sepa, si alguien tiene una actividad en cualquier municipio, que necesite licencia y no la tiene, tardan 2 segundos en parar dicha actividad… aquí en Pinto, como en tantos otros municipios, se permite el lujo de declarar que tiene antenas sin las pertinentes licencias

Tuvimos sólo 2 reuniones al principio, como he dicho y en la segunda, Miriam nos dijo que cualquier cosa que nos hiciera falta, que se lo pidiéramos. Mi madre se puso muy mal y se nos denegó el reunirnos con nadie del ayuntamiento. Eso sí, cuando nos concentrábamos en el ayuntamiento cada día 28 para exigir esa reunión, se nos mandaba a la policía para identificarnos sistemáticamente.

La enfermedad de Ángela era una gran desconocida para muchos hasta que comenzasteis con esta lucha en defensa de los electrosensibles. ¿ Cuenta ahora la asociación con apoyos de las instituciones o seguís solos en vuestra batalla?

Como bien dices, “era una gran desconocida”, pero ya cada vez es más difícil encontrar a alguien que no haya oído que es la “ELECTROSENSIBILIDAD”. Este problema está en lo más alto de la mesa en administraciones como el Parlamento Europeo y la OMS.
A nosotros nos ha tocado de lleno este “nuevo” problema, que no “raro”, ya que cada día hay exponencialmente más personas afectadas que el día anterior. No es sólo por las antenas, ahora ha entrado en juego el WIFI, móviles, inalámbricos…

La exposición que tenemos todas las personas es acumulativa y exponencial y este nuevo escenario está trayendo muchísimos problemas de salud. ¡Cuanta gente nos ha venido diciendo que le sangra la nariz, que no puede dormir, que se levanta agotado, que le estalla la cabeza o está muy nervioso y agresivo su hijo!

Siguiendo el consejo de apagar todo lo inalámbrico en su casa, desaparecen los males en muchísimos casos. Sólo hay que pensar que los campos electromagnéticos provocan interferencias entre nuestras propias células, no sólo en las neuronas, las cuales se comunican entre ellas con campos electromagnéticos de muy baja frecuencia e intensidad. ¿Nos creemos que aquí no pasa nada?, ¿Que podemos hacer con el medioambiente lo que nos apetezca? Todo tiene sus consecuencias y esta la vamos a pagar muy cara. ¿Nos acordamos del amianto, del tabaco?

Uno de vuestros objetivos era que el Ayuntamiento de Pinto pidiera disculpas públicas a la familia de Ángela, a vosotros. ¿Qué decisión ha tomado en este sentido el nuevo equipo de gobierno?

Es verdad que Rafael Sánchez, el alcalde, se reunió a los pocos meses de entrar en el ayuntamiento, con toda mi familia. Le pedimos perdón público y no aceptó. Si bien es cierto, que gracias a Daniel Santacruz y a Rafael, cuando estaban en la oposición, estuvieron a nuestro lado incondicionalmente, gracias a ellos se hizo la moción para el reconocimiento de la Electrosensibilidad y la moción en contra de la nueva ley general de telecomunicaciones. Pero ahora con el ayuntamiento, nos sentimos realmente decepcionados. Seguimos entendiendo que el ayuntamiento, como organismo, abandonó totalmente a mis padres y es algo que seguiremos pidiendo y no pararemos.

Va a hacer 7 años que empezó nuestra tortura y necesitamos cerrar heridas, es algo humano ¿no?

¿Qué nuevos retos tiene vuestra asociación?

Los retos de nuestra asociación son, en primer lugar, trabajar con las instituciones sociales, políticas y sanitarias para atender a los ya afectados. La Consejería de Sanidad ha dado ya, dos seminarios a médicos sobre Sensibilidad Química Múltiple y Electrosensibilidad y habrá más cada año.

En segundo lugar, atender a los socios y a cientos de consultas que nos hacen personas que están viendo que el problema de salud les viene en su casa, debido a una antena, o al WIFI del trabajo, de un vecino, de la escuela. Estamos muy preocupados por el aumento de niños electrosensibles que están apareciendo en las escuelas, llegando a un punto de no poder asistir a sus clases, incluyendo ya a muchos profesores.

Por otro lado estamos cooperando con más de 40 asociaciones de electrosensibles y afectados por antenas en Europa, donde estamos promoviendo una ICE (Iniciativa Ciudadana Europea) y tenemos trabajos ya abiertos con la OMS y el CESE (Comité de asuntos socio económicos europeos).

Entrevista con el Dr. Peter Gøtzsche


MadridCas

El Dr. Gøtzsche expone las conclusiones a las que ha llegado en relación a la industria farmacéutica, a saber, que sus prácticas de soborno y corruptelas son de tipo mafioso, que los fármacos que venden en su mayoría se basan en principios pseudocientíficos y que ello supone que se antepone el beneficio económico a costa de la salud de los pacientes. Es autor del libro, recientemente traducido al castellano, "Medicamentos que matan y crimen organizado". "Yo tomé una actitud crítica respecto a estos fármacos; conseguí el acceso a estudios no publicados y fue entonces cuando me di cuenta de lo mucho que la industria farmacéutica, y en ocasiones también los psiquiatras, nos han engañado con sus ensayos clínicos".

miércoles, 18 de enero de 2017

La Antártida, un lienzo en blanco para estudiar la “élite” de los contaminantes

Fecha:16-01-2017
Los contaminantes orgánicos persistentes (COP) son “la élite” de los contaminantes químicos que se liberan al medio ambiente. Pueden viajar por aire y agua y pasar de un medio a otro, convirtiéndose en una amenaza global. Ahora, un grupo de investigadores españoles analizará su presencia en la Antártida.

La primera evidencia de COP en la región antártica data de los 60, cuando se comprobó la presencia del pesticida DDT (dicloro difenil tricloroetano) en sus ecosistemas, detalla a Efe José Luis Roscales, del departamento de Química Ambiental del Instituto de Química Orgánica General del CSIC, quien estudiará la presencia de estos compuestos en la Antártida dentro del proyecto Sentinel.

Después, han sido varios los estudios que han constatado la presencia de COP en la Antártida, como el publicado en noviembre pasado en la revista Atmosferic Environment por científicos del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (CSIC).

Restos de bifenilos policlorados en la Antártida

En el artículo, los investigadores aseguraban que la atmósfera antártica almacena, entre otros, restos de bifenilos policlorados, que se usaron en el pasado como revestimiento en muchos aparatos eléctricos y que fueron prohibidos hace décadas.
Muchas de las sustancias consideradas hoy COP fueron sintetizadas para ser utilizadas en la agricultura, como el pesticida DDT, o por sus aplicaciones industriales o para productos de consumo.

Estos se caracterizan por una gran persistencia en el medio, una alta toxicidad para el hombre y ecosistemas, incluyendo su carácter carcinogénico y su capacidad para imitar nuestras hormonas (disrupción endocrina); además, los procesos de bioacumulación y biomagnificación les permiten acumularse en organismos a lo largo de su vida y amplificar su presencia a través de la cadena trófica (si un animal come plancton con COP, lo acumulará en su organismo).

Regulados por el Convenio de Estocolmo

El Convenio de Estocolmo, ratificado por 180 países, entre ellos España, aunque no EEUU ni Italia, reguló inicialmente 12 productos químicos, que llamó la “docena sucia“, entre los que estaba el DDT. En 2009 incorporó otros nueve, muchos como familias de compuestos.

El convenio está vivo y ha seguido metiendo sustancias en la lista de COP, como endosulfán en 2011 o hexabromociclododecano en 2013.

Algunos de estos contaminantes orgánicos están totalmente prohibidos, como la aldrina (plaguicida) pero en otros se establecen excepciones en su uso, como en el caso del sulfonato de perfluorooctano, utilizado en determinados dispositivos médicos, o del DDT, usado como insecticida para el control de la malaria.

También se recogerán muestras de sangre de 
pingüinos. Imagen del CSIC.  
Además, el convenio establece las medidas a tomar para minimizar el impacto de aquellas sustancias que no se generan intencionadamente, como las dioxinas y furanos derivados de la combustión a altas temperaturas, detalla el investigador del CSIC.

Precisamente Roscales, junto a Elena Cerro y Mariana Pizarro del CSIC, estudiará la presencia de los COP en el ecosistema antártico.

Mañana parten a la Antártida y estudiarán los COP en el marco de Sentinel, un proyecto financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad que se desarrolla entre el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) de Barcelona y el Instituto de Química Orgánica General (IQOG) de Madrid. Los investigadores principales son Jordi Dachs (IDAEA) y Begoña Jiménez (IQOG).
El objetivo es mejorar el conocimiento de los mecanismos por los que estos nocivos contaminantes viajan y se acumulan en los ecosistemas polares.

La campaña de muestreo se desarrollará del 19 de enero al 23 de febrero desde la Base Antártica Española Gabriel de Castilla del ejército de tierra, situada en la isla Decepción, y se enmarca en la XXX Campaña Antártica (2016-2017), informa el CSIC en una nota.

Roscales indica a Efe que se recogerán muestras de aire, suelos, sedimentos, de restos de excrementos de aves, plancton o nieve.

El equipo de Andrés Barbosa, del Museo Nacional de Ciencias Naturales, recopilará muestras de sangre de pingüinos y un equipo de la Universidad de Barcelona (proyecto Distantcom) lo hará de invertebrados de los fondos marinos.

Fotografía de archivo unos tubos de ensayo. 
EFE/Alberto Jiménez
Todas las muestras serán luego analizadas en los laboratorios de IQOG y del IDAEA.

Sentinel, que también estudiará la influencia de los COP en las comunidades bacterianas marinas, parte de la hipótesis de que la Antártida, y específicamente la parte norte de la Península Antártica, es una región centinela para la identificación de los contaminantes químicos que tienen el potencial de ser dispersados a nivel mundial.

“La Antártida ofrece una oportunidad muy interesante para identificar qué sustancias químicas tienen ese comportamiento de ser transportadas globalmente“, según el investigador del CSIC, quien afirma: “el continente ártico es un lienzo en blanco para estudiar estos componentes, élite de los contaminantes químicos, ya que refleja la huella química que dejamos a escala global”.

En la Antártida, continúa, no hay fuentes directas destacables de COP, aunque recientemente algunos estudios han identificado las bases científicas y la actividad turística como fuentes locales de algunos COP, por eso los investigadores también van a tratar de evaluar su propia huella allí.

La supuesta ‘alergia’ al wifi, en el banquillo

Un tribunal de Lleida decide si otorga la invalidez permanente a una mujer que alega electrosensibilidad, enfermedad no reconocida de gran discusión científica

IÑIGO DOMÍNGUEZ Lleida 14 ENE 2017
Rosa C.T., de espaldas, afectada por electrosensibilidad, conversa con la doctora Carmen 
Valls, ante el tribunal de Lleida, donde ha testificado como perito a su favor en el juicio celebrado este 
jueves. JAVIER MARTÍN  
Alergia’ al Wi-fi es una expresión coloquial para la denominada electrohipersensibilidad, con las siglas EHS, la presunta intolerancia a las ondas electromagnéticas de las conexiones inalámbricas y otros aparatos. La cuestión exige aún más matización porque ni siquiera hay acuerdo en que esta ‘alergia’ exista, que esas ondas produzcan ese efecto. La gran mayoría de la comunidad científica, la Organización Mundial de la Salud y el comité de expertos de la UE lo niegan, dicen que no está probado. Lo tratan directamente como un cuento chino. Por el contrario, algunos científicos creen que no es así y manejan una creciente documentación, si bien desdeñada por el resto de sus colegas. Es un asunto de enorme hostilidad mutua. Lo que es indudable es que hay gente a la que le pasa algo, sufre síntomas que algunos médicos atribuyen a esa razón y, esta es la realidad, acaba llegando a los tribunales. Como la mañana de este jueves en el Juzgado de lo Social número 1 de Lleida, donde Rosa C.T., una funcionaria administrativa de la Generalitat solicita una pensión por incapacidad permanente, después de tres años de baja. La Seguridad Social, que ya ganó un primer juicio, se opone a su reclamación.

La sala está vacía, solo hay dos familiares y un conocido, pero es un caso con más trascendencia de lo que parece. Ya hubo una sentencia el año pasado del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que, por primera vez en España, reconoció una incapacidad total por electrosensibilidad a un empleado de una empresa de telecomunicaciones. Este es el segundo caso, que lleva el mismo abogado, Jaume Cortés, del Colectivo Ronda, y una nueva sentencia reforzaría las razones de estos afectados. Y también haría poner el grito en el cielo a casi toda la comunidad científica.
SENTENCIAS A FAVOR DE ELECTROSENSIBLES DESDE 2011

Las primeras recomendaciones del Parlamento europeo sobre exposición a ondas electromagnéticas son de 1999 y en 2011 el Consejo de Europa pidió reducirlas con especial atención a niños y jóvenes, así como prestar “particular atención a las personas electrosensibles”, creando áreas libres de Wi-fi. En Suecia está reconocida la discapacidad por este motivo y países como Suiza e Israel tienen legislación mucho más estricta que la UE. La primera sentencia europea al respecto fue en 2015, enFrancia: con polémica en el mundo científico, un tribunal reconoció una pensión de 800 euros a una mujer que decía padecer electrosensibilidad. Años antes, el Tribunal Superior de Justicia Europeo no concedió la incapacidad a un funcionario español de la UE en Bruselas, porque la enfermedad no estaba reconocida oficialmente, pero sí consideró los síntomas y le otorgó una indemnización.
En España la primera resolución fue en 2011, a favor de Minerva Palomar, la actual presidenta de la asociación española de afectados, Asociación Electrosensibles por el Derecho a la Salud (EQSDS). Luego siguieron otros fallos, media decena, aunque la electrosensibilidad no era nunca la única dolencia, estaba combinada con otras. En julio de 2016 el Tribunal Superior de Justicia de Madrid dictó la primera sentencia que reconocía la pensión a un trabajador de una empresa de telecomunicaciones debido exclusivamente a esta causa. El juicio de Lleida, a la espera de sentencia, debe decidir si hará realidad la segunda. Pero de todas maneras ya hay más casos en los tribunales.

En Lleida la interesada no está en el juicio porque, asegura su esposo, se pondría mal enseguida en este lugar lleno de Wi-fi: “Dolor de cabeza, sensación de ahogo, confusión mental y dificultad para concentrarse, boca seca, fatiga…”. Además vive el juicio con mucho nerviosismo. Lleva seis años con esto. “Todo empezó en 2011 cuando cambió de oficina y comenzó a sentirse mal, sin saber por qué”, explica. Rosa alega que no puede ni coger el autobús, pues tiene Wi-fi, ni entrar casi en ningún sitio y ha acabado durmiendo en el comedor, el lugar más aislado de la casa.“Busqué el piso con ella, casi usándola casi como un sensor, viendo si se ponía mal o no, porque basta con que llegue el Wi-fi del vecino”, comenta su marido.

La Generalitat ha hecho de todo para ayudar a la empleada, admite su abogado. Haciendo reformas, cambiándola de puesto, pero no hay manera. “Fuera de áreas con ondas está bien, esa es la cuestión, por la razón que sea. Para hacer un estudio bueno necesitas mucho dinero y los afectados son cuatro, a nadie le interesa. Yo solo pido que al menos les comprendan y les reconozcan la incapacidad”, resume Cortés. "Hace años el amianto no era malo, hasta que después de unas décadas empezó a morir gente".

El médico le decía a esta mujer que lo suyo no era nada y, al final, que padecía ansiedad, la conclusión más frecuente en estos casos, que a menudo acaban derivados a psicólogos y psiquiatras. Es algo que desespera a los interesados, porque se sienten incomprendidos, como si se lo inventaran o, en el mundo laboral, como si solo quisieran la baja. El mundo científico no disimula su incomprensión, aun reconociendo el drama humano. “Hay que decir las cosas con claridad: todos los estudios bien hechos, que son los que valen, coinciden en que la probabilidad de efectos adversos es muy pequeña”, afirma Francisco Vargas, médico epidemiológico y director científico del Comité Científico Asesoren Radiofrecuencias y Salud (CCARS), entidad de referencia en asesoramiento sobre los posibles efectos de las radiofrecuencias en la salud. El Ministerio de Sanidad ha concluido que la exposición a ondas por debajo de los niveles establecidos “aunque pudiera inducir alguna respuesta biológica en condiciones experimentales, no está demostrado que pueda implicar efectos nocivos para la salud”.

Vargas opina que la primera sentencia española del año pasado está “muy mal fundamentada” y que el juez “no se molestó en investigar mucho”. En aquella ocasión el reclamante contó con un informe de un especialista del hospital de Guadalajara. Vargas cree que una nueva sentencia en esa línea en Lleida “sería un gran error, un fracaso del conocimiento científico y de la capacidad de valorar pruebas”, pues a partir de ahora podría bastar con cualquier experto que presente un informe favorable. Corrobora que, por su experiencia, en muchos casos el origen de los síntomas es un trastorno psicológico, a veces diagnosticado.

Julio Carmona, de la Plataforma Contra la Contaminación Electromagnética (PECCEM), creada en 2009 y que incluye asociaciones de afectados, considera que como mínimo “con el conocimiento actual habría que aplicar el principio de precaución”, ante el riesgo de futuros casos por una exposición durante años que ahora es imposible de comprobar. Sin datos oficiales, Carmona cita la estimación de la Sociedad Española de Síndrome de Sensibilidad Central (SESSEC), creada recientemente por expertos que defienden la electrosensibilidad: calcula, tomando como referencia estudios de otros países, que la prevalencia en España sería nada menos que de un 5% de la población. Datos que para Vargas son absurdos, no tienen ninguna validez y son meras extrapolaciones sin base científica.

Desde esta plataforma recuerdan que el Parlamento europeo y la Agencia Europea de Medio Ambiente ya se han expresado a favor de tomar precauciones con móviles y Wi-fi y esgrimen más de una veintena de manifiestos de científicos que llaman la atención sobre el asunto a contracorriente. El último en Bruselas, en 2015, con 120 expertos.También impulsan una iniciativa ciudadana europea para pedir una reglamentación proteccionista en este campo, que en España han firmado docentes de las universidades de Alcalá de Henares, Autónoma y Pompeu Fabra de Barcelona, Politécnica de Cataluña y de Madrid, Sevilla, Zaragoza, Valencia y Reus. Pero para el resto de la comunidad científica no tienen relevancia. Antonio Hernando, prestigioso catedrático de la Complutense, director del Instituto de Magnetismo Aplicado y miembro de la Real Academia de Ciencias, sentencia: “Yo me fío de quien me fío, no vale cualquier experimento y hay organismos muy respetados reconocidos por todos que son los que cuentan”.

Naturalmente todos los expertos coinciden en que hay que seguir investigando, sobre todo para verificar los efectos a largo plazo, que aún no se pueden saber. Difieren en lo que se debe hacer hasta entonces: esperar porque no hay nada que motive la alarma o tomar medidas ya. Ángeles Trillo, investigadora de Bioelectromagnetismo en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, participó en el primer estudio de la UE sobre los efectos de los móviles en células aisladas, llamado Reflex, en 2004. "Fue muy criticado, pero ahora los nuevos multiproyectos de la UE lo están confirmando en parte. El riesgo del móvil es muy relativo y pequeño, pero a largo plazo no se sabe, tiene que pasar tiempo y que haya más estudios", explica. En cuanto a la electrosensibilidad señala que generalmente quien padece esos síntomas "suele presentar sensibilidad múltiple a otros agentes químicos". Afirma que cada vez hay más casos, pero no se sabe a qué médicos dirigirles.

Carmen Valls, doctora de Medicina Interna y Endocrinología, ha participado en esos congresos que dan la alarma sobre la cuestión, y ha testificado este jueves en Lleida como perito del abogado de la afectada. Ante la juez y el abogado de la Seguridad Social ha afirmado que la paciente sufre “electrosensibilidad severa”, que no puede trabajar "en ningún sitio" y aporta una prueba, “novedosa en España”, un estudio que muestra cómo su hormona del sueño, la melatonina, se altera con las ondas electromagnéticas. Valls cree que ya sería un primer paso que el Ministerio de Sanidad se interese por la electrosensibilidad y convoque un comité de expertos, como hizo para la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) en 2011.

Un argumento muy utilizado por los afectados es el de los intereses que tendrían las grandes compañías de telecomunicaciones en ocultar el problema. Sin caer en teorías de la conspiración, la experiencia de Bernardo Hernández Bataller, jurista y miembro del Comité Económico y Social Europeo (CESE) que intentó aprobar en este foro un dictamen sobre electrosensibilidad, es que “hay grandes presiones”. El informe no fue aprobado por la oposición de un experto británico. Luego salió a la luz que era asesor de compañías eléctricas. Las asociaciones de afectados lo denunciaron ante el Defensor del Pueblo europeo, que les acaba de dar la razón. Es un asunto complejo. El juicio en Lleida dura media hora. Queda visto para sentencia.